domingo, diciembre 03, 2006

UE: Alemania enfatizará lucha contra el cambio climático


Entre las metas del gabinete germano para la presidencia alemana de la UE figura no sólo reflotar el proyecto de la Constitución europea, sino también aunar fuerzas para luchar contra el calentamiento global.

"Juntos lograremos forjar Europa", indica el documento en que el gabinete germano federal resumió sus propósitos para la presidencia alemana de la Unión Europea en el primer semestre de 2007. "Tenemos una gran oportunidad de hacer avanzar el proyecto de la integración europea", indicó la canciller Angela Merkel, en una reunión ministerial dedicada a la materia. Entre los principales temas de la agenda alemana figuran el debate sobre la Constitución de la UE -que habrá que reactivar tras el rechazo del proyecto en los referendos de Francia y Holanda-, la seguridad energética, la reducción de la burocracia y la lucha contra el cambio climático.


Ejemplo europeo

Según Angela Merkel, la Unión Europea debe cambiar ya que, 50 años tras la firma de los Tratados de Roma, enfrenta desafíos completamente diferentes. "Europa debe asumir una postura política y lograr avances para ser aceptada por el resto del mundo como un interlocutor que agrupa a fin de cuentas a casi 500 millones de personas", señaló la gobernante alemana.


Más aún: según los deseos de Berlín, la Unión Europea debería convertirse también con más frecuencia en un ejemplo. En este contexto, se propone elaborar por ejemplo una posición conjunta para luchar contra el cambio climático más allá del año 2012, dado que sólo así se podrá convencer a los estados aún dubitativos de la necesidad de actuar contra la emisión de los gases que provocan el efecto invernadero. Alemania también tendrá algo que decir al respecto en marco del Grupo de los 8, que presidirá el 2007.

Centrales nucleares, no

Que nuestro actual modelo energético basado en los combustibles fósiles y, en menor medida, en la energía nuclear no es eficiente ni sostenible, y que es urgente cambiarlo para hacer frente de forma eficaz --económica y medioambientalmente-- a nuestras necesidades energéticas es algo de lo que ya no duda casi nadie.

Al tiempo, la certeza de que es técnicamente posible cambiar a medio plazo nuestro modelo energético por otro sin energía nuclear y basado en una inteligente combinación (mix) de las diferentes energías renovables --complementado con sistemas de hibridación y actuando al tiempo seriamente sobre la demanda con medidas de eficiencia energética y con otras que acompasen los ritmos de consumo a la disponibilidad de fuentes-- va cobrando fuerza día a día, gracias al enorme potencial y la creciente competitividad de esas tecnologías limpias.

Sin embargo, y a pesar de que los hechos han demostrado el gran fracaso económico, tecnológico, medioambiental y social de la energía nuclear, la industria atómica no ceja en su empeño de hacernos creer que todo el mundo está equivocado y que la mala imagen de la energía nuclear es solo una cuestión de prejuicios de ciudadanos ignorantes.

La energía nuclear es en sí misma un cúmulo de problemas. Empecemos por sus residuos, cuya radiactividad dura decenas de miles de años. Por mucho que algunos líderes y exlíderes políticos con gran proyección mediática, pero bastante mal informados, como Felipe González , digan lo contrario, lo cierto es que actualmente no hay ninguna forma de gestión satisfactoria desde el punto de vista técnico para estos residuos, puesto que todas las opciones tienen importantes problemas por resolver, y su resolución está aún en estado de investigación básica.

XHASTA DENTROx de décadas no se sabrá si habrá algún avance tecnológico al respecto. Ante esta situación, no es raro que no haya consenso social ni político para resolver este problema. El logro de ese consenso requiere el previo establecimiento de un calendario de cierre de las centrales nucleares.

Tan evidente es que la energía nuclear es una tecnología inmadura que no ha resuelto sus problemas de seguridad, que los llamados reactores de cuarta generación --que, según la industria nuclear, vendrán a solucionar estos problemas-- no estarán disponibles hasta dentro de 30 o 40 años, como reconoce el propio sector. En lugar de seguir investigando en este tipo de tecnologías, sería más sensato hacerlo en otras que no comporten problemas de seguridad y generación de residuos radiactivos. Esta es, además, la opinión mayoritaria de la sociedad española (solo el 4% apoya la energía nuclear, según datos de la Comisión Europea).

Las centrales nucleares no pueden hacer nada para disminuir nuestra dependencia de los combustibles fósiles por su incapacidad para sustituir el consumo de estos en el sector transporte, que, en un 95%, se alimenta de los derivados del petróleo. En España, la energía nuclear no proporciona independencia energética, puesto que todo el uranio hay que importarlo y enriquecerlo en países extranjeros. Nuestra dependencia tecnológica en lo nuclear es casi del 100%, puesto que todos los modelos de reactores presentes y proyectados son extranjeros.

La energía nuclear tampoco puede tener un papel significativo en la lucha contra el cambio climático: no puede contribuir en la actualidad a la reducción de gases de invernadero procedentes del transporte, de la siderurgia o de otras industrias que precisan de la combustión. En cualquier caso, la energía nuclear no podrá contribuir significativamente al futuro consumo de energía de la humanidad por la escasez de uranio. A lo sumo, existen reservas de uranio para unos 60-80 años al ritmo de consumo actual, lo que impide un relanzamiento a gran escala de la energía nuclear, como piden sus promotores.

La energía nuclear es una opción inviable económicamente y solo puede subsistir si cuenta con fuertes subsidios estatales. Aunque los costes variables son bajos, las inversiones iniciales son muy altas, lo que causa inseguridad en los inversores, elevados gastos financieros, etcétera. En un reconocimiento implícito de que la energía nuclear no es competitiva, los representantes del lobi nuclear reconocen que necesitarían un marco regulador que garantizase plenamente sus inversiones. Esto, en el modelo crecientemente liberalizado de economía, es la búsqueda de una ventaja del todo inaceptable.

Además, existen costes importantes de la energía nuclear que han sido repercutidos mayoritariamente sobre los consumidores, como la gestión de los residuos radiactivos (cuyo coste se eleva, hasta 2070, a más de 13.000 millones, según datos de la Fundación ENRESA). El mantenimiento de la moratoria nuclear durante un tiempo innecesario, abonando el 3,5% del recibo de la electricidad a los propietarios de centrales nucleares en moratoria, así como el abono de los Costes de Transición a la Competencia (CTC), ha supuesto una injustificada transmisión de rentas de los consumidores a los dueños de la industria nuclear.

La energía nuclear es peligrosa y presenta demasiados inconvenientes como para tenerla en cuenta. Y no es la solución a nada.

sábado, diciembre 02, 2006

Church Joins the Battle to Save the Planet

When the American architect Richard Meier was asked to design a church in Rome to commemorate the 2,000th anniversary of Christianity, he offered an imposing white concrete structure dominated by three soaring “sails.”

The project’s main technical sponsor got to work on a coating that would enhance Mr. Meier’s trademark white sculptural forms. It came up with a material that essentially cleans itself, minimizing the need for maintenance.

What the sponsor, the Italcementi Group, did not know was that the new material — which contains titanium dioxide, a white pigment — has another peculiarity. It “eats” surrounding smog.

Extensive testing has since determined that construction products containing titanium dioxide help to destroy pollutants found in car exhaust and heating emissions, scientists say.

Several companies are now developing smog-eating products that can be used not only for the facades of buildings but also in paint, plaster and paving materials for roads. The new substances are now being tried in buildings, squares and highways in Europe and Japan.

Hailed by some scientists as a breakthrough, the process is still being evaluated by others. The question, said Melanie L. Sattler, professor of civil and environmental engineering at the University of Texas at Arlington, is “whether coatings on buildings would be able to treat enough of the atmospheric air to make a difference.”

Titanium dioxide had been used in self-cleaning coatings before because of its photocatalytic properties: sunlight sets off a chemical reaction that accelerates natural oxidation. Upon testing its new compound, however, Italcementi realized that the material could also break down nitrogen oxides emitted in the burning of fossil fuels.

“Theoretical work in photocatalysis has been going on since the 1980s,” said Enrico Borgarello, Italcementi’s director of research and development. “The problem is that no one had developed any practical applications.”

According to Italcementi, tests in urban settings determined that some pollutants could be reduced by 20 to 70 percent. The reduction of pollutants is greatest within about eight feet of a surface that has been treated, the company said. This means that a pedestrian on a street with traffic would inhale fewer pollutants while passing treated buildings.

In one test, paving material using photocatalytic cement was used to cover the asphalt surface of a 1,000-foot stretch of road outside Milan with an average traffic flow of 1,000 vehicles an hour. Tests showed a reduction of about 60 percent in nitrogen oxides at street level, according to Italcementi.

Environmental scientists and engineers are following the development with keen interest. “Philosophically, it is better never to form pollutants than to find ways to destroy pollutants, but this is a useful technique for air pollutants that humans already make,” said Dr. Howard Liljestrand, a specialist in environmental chemistry at the University of Texas at Austin.

But he cautioned that the cost efficiency of such products would depend on long-term performance, adding, “Catalysts tend to lose their effectiveness over time.”

Now that Italcementi’s product, TX Active, has gone beyond the testing phase, does it work? Three years after Mr. Meier’s church opened in Tor Tre Teste, in eastern Rome, the bulk of the majestic structure remains remarkably bright, in contrast to the grimy gray joints, which were not treated with the product.

“It’s hard to say if it’s revolutionary,” Mr. Meier said by telephone, “but we’re happy with the results.”
NY Times

Revista del Consumidor España

Eficiencia energética
Provechosa para el medio ambiente y para el bolsillo El agotamiento de las fuentes de energía no renovables, el ahorro monetario o el cuidado del medio ambiente son algunas de las razones por las que comenzamos a familiarizarnos con el término eficiencia energética, pero, ¿de qué se habla exactamente cuando se utiliza esta expresión? De algo tan sencillo como de la adecuada administración de la energía y, en consecuencia, de su ahorro
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La energía es algo que utilizamos a diario y constantemente desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, pero raramente pensamos en cómo administrarla no sólo para ahorrar dinero, sino también para ayudar al medio ambiente. Y es que debemos tener claro que es la propia naturaleza la que más caro pagará todos nuestros derroches energéticos, sobre todo si se considera que tan sólo el 6% de la energía utilizada en España proviene de fuentes renovables.
Resulta prioritario, pues, reducir esta dependencia económica del petróleo y de combustibles fósiles - se trata de fuentes que poco a poco se agotan- y para ello hay dos soluciones: potenciar el uso de fuentes alternativas y renovables y, aún más importante, aprender a usar eficientemente la energía, cuestión en la que todos tenemos igual responsabilidad. El ahorro de energía se puede conseguir en cualquiera de las actividades diarias y, además, hoy día hay muchos adelantos tecnológicos orientados a este fin, que han obtenido buenos resultados. Se calcula que desde 1970 hasta la actualidad se ha consumido un 20% menos de energía para generar los mismos bienes.
Cómo hacer más eficaz el consumo de energía?
Las lámparas fluorescentes (llamadas de bajo consumo) difieren en muy poco de las convencionales y, además, están diseñadas para sustituir directamente a las lámparas incandescentes tradicionales. Las ventajas de su uso son numerosas: consumen un 20-25% menos, duran hasta 8.000 horas (8 veces más) y alcanzan la rentabilidad alrededor de las 3.000 horas de funcionamiento, por lo que se recomiendan especialmente en usos de conexión prolongada. No obstante, no se recomienda su uso en lugares donde tengan un apagado y encendido frecuente, ya que su consumo se hace rentable a partir de la media hora de funcionamiento.
Las técnicas de aislamiento térmico, que consisten en incorporar a los cerramientos de edificios (muros, suelos, cubiertas, etc.) materiales que oponen gran resistencia al paso del calor, reducen las pérdidas de calor que se producen en invierno y, adicionalmente, evitan que penetre en verano. En resumen, el aislamiento térmico sirve para ahorrar energía por reducción del consumo de calefacción o aire acondicionado, además de asegurar el confort interior tanto en invierno como en verano. La gama de materiales que se pueden encontrar en el mercado es cada vez más amplia, pero los más habituales son el corcho y aglomerados de madera, las fibras minerales, el poliestireno, el vidrio celular o el poliuretano. Su elección dependerá del lugar en el que se vaya a utilizar.
Respecto al ahorro de combustible en el transporte, los hábitos de conducción constituyen un factor clave para no gastar más de lo necesario cada vez que se utiliza el automóvil. Para comprender la relevancia del ahorro de energía en motores y la importancia de apostar por las energías renovables, baste con saber que en España el transporte emplea casi la mitad de todo el petróleo consumido en el país, y que en todo el mundo los automóviles son los principales responsables del consumo de petróleo. La aportación de los usuarios pasa por conducir a menor velocidad o sin aceleraciones bruscas para reducir el consumo.
Con nuestra actitud en el hogar también podemos ahorrar energía y no sólo recortar así nuestras facturas de luz y de gas, sino también ayudar al medio ambiente. Se trata de tener en cuenta pequeños hábitos a la hora de realizar las labores del hogar o, simplemente, estar en casa.
Cargar la lavadora al máximo para hacer el menor número de lavados posible
Planchar la mayor cantidad de ropa cada vez y no dejar este electrodoméstico encendido más de lo necesario
Cerrar bien el refrigerador
Apagar los aparatos de audio y video cuando nadie los utilice
Encender las luces sólo cuando se necesiten, utilizar siempre que se pueda la luz natural
No calentar excesivamente la casa para luego acabar abriendo las ventanas debido al calor (hay que recordar que la temperatura ideal en el hogar es de 22º)
A la hora de cocinar, tapar siempre las cazuelas para no despilfarrar calor.

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