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viernes, julio 27, 2007

REPORT: Review of the greenhouse gas inventory of Austria [.pdf]



This report covers the in-country review of the 2006 greenhouse gas (GHG) inventory submission of Austria, coordinated by the United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC) secretariat, in accordance with decision 19/CP.8.

The review took place from 12 to 17 February 2007 in Vienna, Austria, and was conducted by the following team of nominated experts from the roster of experts: generalist – Mr. Mario Contaldi (Italy); energy – Mr. Francis Yamba (Zambia); industrial processes – Ms. Lisa Hanle (USA); agriculture – Mr. Vitor Gois (Portugal); land use, land-use change and forestry (LULUCF) – Mr. Xiaoquan Zhang (China); waste – Mr. Sabin Guendehou (Benin). Mr. Mario Contaldi and Mr. Francis Yamba were the lead reviewers.

The review was coordinated by Ms. Astrid Olsson and Mr. Sergey Kononov (UNFCCC secretariat).



CONTENTS



I. OVERVIEW
A. Introduction
B. Inventory submission and other sources of information
C. Emission profiles and trends
D. Key categories
E. Main findings
F. Cross-cutting issues
G. Areas for further improvement
II. ENERGY
A. Sector overview
B. Reference and sectorial approaches
C. Key categories
D. Non-key categories
III. INDUSTRIAL PROCESSES AND SOLVENT AND OTHER
PRODUCT USE
A. Sector overview
B. Key categories
C. Non-key categories
IV. AGRICULTURE
A. Sector overview
B. Key categories
C. Non-key categories
V. LAND USE, LAND-USE CHANGE AND FORESTRY
A. Sector overview
B. Key categories
C. Non-key categories
VI. WASTE
A. Sector overview
B. Key categories
C. Non-key categories
VII. CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS


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jueves, marzo 15, 2007

UE: política energética y sostenibilidad ambientallas nuevas prioridades

by Andrea Lagna

Europa se hace portavoz de una nueva estrategia energética, dando un amplio espacio a la sostenibilidad ambiental y poniéndose en primera línea en la lucha contra el calentamiento global. El objetivo clave es la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, gracias a una reducción de la dependencia de los hidrocarburos.Este ambicioso programa lleva consigo una serie de implicaciones políticas, industriales y financiarías.


El eje Berlín-Londres y el nuevo curso de la política energética europea

A estas alturas es innegable que el cambio climático se encuentra en el centro de la agenda política de Angela Merkel, que además ocupa la presidencia de turno en el Consejo de la Unión Europea y en el G8. El principal partner en este reto es el primer ministro inglés Tony Blair, que habla de un giro radical y decisivo a la hora de involucrar más a las principales potencias mundiales alrededor del problema del calentamiento global.

El reciente Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (Bruxelles, 8-9 de Marzo) ha promovido y, finalmente, alcanzado un acuerdo vinculante entre los 27 estados miembros sobre la reducción de las emisiones de CO2 y el incremento de las energías renovables. Los cortes en las emisiones serán del 20% respecto a los niveles de 1990, y el uso de fuentes renovables deberá alcanzar el 20% respecto al actual 7%. Con esta situación el elemento más importante será el burden sharing, o sea, la repartición de este 20% comunitario en 27 sub-objetivos nacionales (negociación que se tendrá entre la Comisión Europea y algún estado miembro).La nueva estrategia energética europea, fortalecida ante la toma de conciencia de la actual situación ambiental, se encuadra en el ámbito del European Climate Change Program (ECCP, 2000, puesto al día en 2005). El objetivo principal del ECCP es el de identificar y desarrollar todos los elementos necesarios útiles para implementar el protocolo de Kyoto en el ámbito de una estrategia europea (véase con este propósito el European Union Emission Trading Scheme).

El ECCP, por lo tanto, reúne a los Gobiernos europeos, a los stakeholders y también a los representantes de los mayores grupos industriales y ambientalistas. Son dos las temáticas generales a partir de las que nace y se desarrolla la nueva estrategia energética europea:·

Cambio climático·
Sistema económico de bajo uso de carbón fósil (low-carbon economy)
El cambio climático hace referencia a la variación en el tiempo del clima terrestre (que se mide sobre una escala global o macro-regional, a intervalos expresados en decenas y hasta millones de años). Las causas de la mutación climática se localizan en los procesos internos del ecosistema terrestre, en las fuerzas exógenas como la intensidad de la luz solar, y para terminar, en la actividad humana y en la excesiva producción de gases invernadero (sobre todo CO2 procedente de la combustión de fuentes energéticas agotables, como el petróleo, carbón, gas natural, que a diferencia de las renovables, se regeneran a lo largo de miles de años). Este último es el aspecto sobre el que se centra la atención de las actuales políticas energéticas y ambientales. La opinión compartida de la comunidad internacional es que el cambio climático presenta consecuencias dramáticas para la Tierra, revelando futuros escenarios insostenibles.

El principal organismo propuesto para el estudio de esta cuestión es el Intergovernamental Panelon Climate Change (IPCC), estructura fundada en 1988 dentro del United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC).Según la Unión Europea (véase la European Strategy for Sustainable, Competitive and Secure Energy, del 8 de Marzo del 2006, y el Energy for a Changing World, del 10 de Enero de 2007), el futuro energético europeo está orientado hacia una economía de bajo consumo de carbón fósil. Estos son los parámetros principales:· Un corte de al menos del 20% de las emisiones de CO2 antes del 2020 (cifra que subiría al 30% si otras potencias mundiales se sometieran a un régimen de sostenibilidad ambiental, sobre todo USA y China)·

Una propuesta de un acuerdo internacional reforzando el Protocolo de Kyoto·

La utilización de biocarburantes por un mínimo del 10% sobre el consumo total hasta 2020.·

Mejora de las relaciones con los principales partners energéticos·

Desarrollo de un plan estratégico para la investigación y el desarrollo de tecnología eco-compatible (energía renovable, construcciones con ahorro energético, yacimientos nucleares de 4ª generación, etc.)· Un partnershipentre África y Europa para el desarrollo de energías low-carbon en el continente africanoMientras el debate continúa (el gobierno inglés y alemán especulan sobre los respectivos programas de ahorro energético), no hay duda de que la transición hacia un sistema económico basado en la baja utilización de carbón fósil tendrá un impacto importante (pero todavía no está suficientemente valorado) sobre la economía y las relaciones internacionales.

Implicaciones de la nueva estrategia.

El “giro verde” de la Unión Europea presenta importantes implicaciones para la política mundial y para las relaciones inter-europeas.El Consejo de Bruselas ha evidenciado una brecha dentro de la UE. El eje Berlin-Londres es firme en susposiciones en materia ambiental expresadas por la Canciller alemana Angela Merkel. Sin embargo, una línea opuesta ha reagrupado las posiciones de Francia y Polonia (además de la República Checa y Eslovaquia), que han manifestado posiciones diferentes como consecuencia de los respectivos intereses nacionales (sobre todo Francia sobre la cuestión nuclear).

Esto ha supuesto algunas revisiones que han dado a Paris, en medio de un ambiente de protestas por parte de Austria e Irlanda, la posibilidad de usar la energía nuclear como contribución sustancial para la reducción de CO2 (con este propósito la cuestión de los residuos procedentes de las centrales nucleares se queda en el aire).

El carácter vinculante del reciente acuerdo contribuye a proyectar la imagen de una Europa potente en las estrategias energéticas del futuro. Sin embargo, son muchas las cuestiones todavía sin tratar, sobre todo las dificultades a las que hará frente la nueva estrategia (costes efectivos, diferentes necesidades nacionales, restructuración de los sectores, etc.). En pocas palabras, ahora que los objetivos ambientales se han fijado en líneas generales, es necesario entrar en la parte específica de la cuestión, sobre todo desarrollando resultados concretos y efectivos sobre el plano práctico. La mayor dificultad en este sentido se encuentra ala hora de combinar eficiencia económica en términos de competitividad sobre el mercado global, con los nuevos parámetros ecológicos. Con este propósito es importante subrayar, dejando de lado el debate ético sobre la sostenibilidad ambiental, la forma en la que una estrategia de reducción de las emisiones de gases invernadero debe desarrollarse al mismo tiempo que una política económica atenta y equilibrada (sobre todo a nivel internacional).

Obviamente Europa deberá enfrentarse en el escenario mundial. Está muy generalizada la opinión de que habrá un aumento efectivo de los consumos energéticos, y de que sobre todo las fuentes fósiles asumirán un mayor incremento de su uso a causa de las ventajas todavía evidentes que las hacen más competitivas (transporte más sencillo, tecnología de uso madura). Sin embargo, una presunta escasez de los recursos (véase el debate sobre el llamado oil peak), y sobre todo regímenes internacionales de baja emisión de CO2, podrán representar un bloqueo eficaz en el uso de estas fuentes. La demanda energética no satisfecha de los hidrocarburos, por lo tanto, concederá un espacio a las fuentes renovables, dando al sector una concentración alta de inversiones. Aun así, existen dos complicaciones todavía más importantes.La primera dificultad es intrínseca a la naturaleza de las fuentes renovables y a la investigación y desarrollo que será empleado con este propósito.

De todas formas, es necesario tener presente que las fuentes renovables (biomasas, hidroeléctrico, geotérmico, eólico, solar) están caracterizadas por una densidad energética baja, una tecnología en estado de desarrollo, y por lo tanto no representan todavía un aspecto definido entre la opinión pública.La segunda dificultad es relativa al contexto mundial y a la geopolítica de los recursos energéticos. Con este propósito será fundamental el uso de la diplomacia europea y las ventajas absolutas y relativas que los distintos actores (sobre todo USA, China y Rusia) obtendrán tras participar en un régimen ecológico internacional (por ejemplo las futuras implementaciones del Kyoto Protocol to the United Nations Framework Convention on Climate Change)

Conclusiones

Europa está intentando imponer un nuevo giro a la política mundial mirando a la sostenibilidad ambiental y a la economía del conocimiento, un acercamiento multilateral a la seguridad global. Mientras la opinión común concede una importancia especial al aspecto ético-nacional de la cuestión, hay que reconducir los movimientos europeos (principalmente de Berlín y Londres) a un plano pragmático.La estrategia energética europea tiene frente a sí la obligación, impuesta por las tendencias geopolíticas, de diversificar sus propias fuentes de abastecimiento. El empeño moral y la toma de conciencia ambiental aparecen como un terreno fértil sobre el que es posible llevar a las grandes potencias al enfrentamiento y al diálogo mundial. Un refuerzo del Protocolo de Kyoto (y quizás la participación de USA y China) representaría un éxito importante para la democracia europea. Para esto es necesario controlar constantemente la cuestión, sobre todo con vistas a la próxima cumbre del G8 prevista para el próximo mes de Mayo.Las dificultades a las que se enfrenta Europa son muchas, ya sea sobre el plano interno (costes efectivos del “giro verde”, diferentes exigencias nacionales, cuestiones de la liberación del mercado energético, etc.), que a nivel internacional (desenganche del monopolio Gazprom- Rusia). Lo que parece intuirse es el tentativo europeo de empujar la política mundial a medio plazo hacia la formación de un régimen internacional ampliamente compartido, mediante el que gestionar las dinámicas ambientales. No está claro todavía si la UE posee las capacidades materiales reales para desarrollar este régimen .

Equilibri

martes, marzo 13, 2007

USA: Políticas sobre cambio climático son parte de agenda de desarrollo

Estados Unidos cree que el cambio climático es un problema muy importante e incorpora sus políticas climáticas en una agenda de desarrollo sostenible más amplia, de acuerdo con el principal negociador para cuestiones climáticas del Departamento de Estado, Harlan Watson.

Los países en el mundo en desarrollo se enfocan en el crecimiento económico y cuidado de la salud, educación y otras necesidades de sus ciudadanos y Estados Unidos cree que las políticas del clima deberían reconocer y complementar estas prioridades, afirmó Watson durante una charla electrónica sobre cambio climático el 27 de febrero.

"Creemos que el crecimiento económico es la solución, no el problema. El crecimiento económico proporcionará los recursos necesarios para invertir y hacer uso de tecnologías nuevas y más limpias”, declaró.

El tema del Protocolo de Kyoto, una enmienda a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), surgió pronto en la charla electrónica. Los países que ratificaron este protocolo se comprometieron a reducir sus emisiones de bióxido de carbono y otros cinco gases de efecto de invernadero, o participar en intercambio de emisiones en caso de que mantengan o aumenten las emisiones de estos gases.

Watson aseguró que aun cuando Estados Unidos no ha firmado el protocolo y aun cuando los países en desarrollo que son signatarios, como India y China, están exentos de obligaciones de reducir sus emisiones de gases de efecto de invernadero, las tres naciones, de hecho, se esfuerzan para reducir sus emisiones de carbono.

Agregó que si Estados Unidos se ajustara a los requerimientos del protocolo, le costaría aproximadamente 400.000 millones de dólares por año y la pérdida de aproximadamente 5 millones de empleos.

Estados Unidos se unió a 187 naciones en la UNFCCC, aseveró Watson. “Creemos que esta es la manera multilateral apropiada de tratar este problema”, manifestó Watson. Añadió que Estados Unidos colabora con otros países “en una variedad de foros incluyendo el G8 y otras asociaciones bilaterales y multilaterales, y que todas contribuyen a las metas y objetivos de la convención”.

Watson añadió que la mayoría de los países del mundo “trabajan para desarrollar y aplicar tecnologías más limpias y más eficientes que reduzcan las emisiones”. Hacen esto, señaló, por una variedad de razones, entre ellas mejorar la seguridad energética y combatir la contaminación ambiental, pero todos se esfuerzan por el mismo objetivo.

“El clima ha cambiado en la historia de la Tierra debido a causas naturales. Sin embargo, nos damos cuenta de que la sociedad moderna tiene un impacto y trabajamos para reducirlo de manera efectiva”, indicó Watson.

“Trabajamos sobre una amplia agenda de tecnologías más limpias, incluyendo eficiencia energética, carbón limpio, energía nuclear y energía renovable”, para disminuir ese impacto, apuntó.

Aunque Estados Unidos gasta aproximadamente 3.000 millones de dólares anualmente para desarrollar y aplicar nuevas y más limpias tecnologías para tratar el cambio climático”, y el dinero solamente no garantiza el éxito”, dijo. Otra clave es proporcionar los incentivos apropiados al sector privado ya que este tiene tanto la experiencia como los recursos necesarios para el éxito.

En respuesta a varias preguntas sobre China, Watson afirmó que Estados Unidos colabora bilateralmente y por medio de alianzas multilaterales de tecnología con este país, para limitar las emisiones de gases de efecto de invernadero.

Un principal esfuerzo por parte de Estados Unidos, escribió Watson, se realiza por medio de la Asociación de Asia y el Pacífico sobre Desarrollo Limpio y el Clima (APP). En ella, Estados Unidos colabora con China, Australia, India, Corea del Sur y Japón, “para desarrollar y aplicar tecnologías más limpias que mejoren la seguridad energética y reduzcan la dañina contaminación ambiental y las emisiones de gases de efecto de invernadero”.

Estas seis economías conforman aproximadamente la mitad del ingreso económico del mundo; tienen cerca de la mitad del total de la población mundial y consumen casi la mitad de la energía en el mundo, declaró. (Ver artículo relacionado.)

Durante la administración Bush “Estados Unidos ha establecido 60 programas federales y ha gastado más de 29.000 millones de dólares en programas de cambio climático, aseguró Watson. Esos programas reflejan el hecho de que el cambio climático “es un problema para los principales segmentos del público estadounidense y así se refleja en la atención del Congreso de Estados Unidos”.

La transcripción, en inglés, de la charla electrónica de Watson, al igual que información sobres próximas charlas electrónica, también en inglés, se encuentran disponibles en el Servicio Noticioso desde Washington.

Para más información sobre programas de energía limpia de Estados Unidos, ver el Periódico Electrónico, Soluciones para tener energía limpia.

Para información adicional ver, Cambio climático y energía limpia.

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