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jueves, marzo 15, 2007

UE: política energética y sostenibilidad ambientallas nuevas prioridades

by Andrea Lagna

Europa se hace portavoz de una nueva estrategia energética, dando un amplio espacio a la sostenibilidad ambiental y poniéndose en primera línea en la lucha contra el calentamiento global. El objetivo clave es la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, gracias a una reducción de la dependencia de los hidrocarburos.Este ambicioso programa lleva consigo una serie de implicaciones políticas, industriales y financiarías.


El eje Berlín-Londres y el nuevo curso de la política energética europea

A estas alturas es innegable que el cambio climático se encuentra en el centro de la agenda política de Angela Merkel, que además ocupa la presidencia de turno en el Consejo de la Unión Europea y en el G8. El principal partner en este reto es el primer ministro inglés Tony Blair, que habla de un giro radical y decisivo a la hora de involucrar más a las principales potencias mundiales alrededor del problema del calentamiento global.

El reciente Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (Bruxelles, 8-9 de Marzo) ha promovido y, finalmente, alcanzado un acuerdo vinculante entre los 27 estados miembros sobre la reducción de las emisiones de CO2 y el incremento de las energías renovables. Los cortes en las emisiones serán del 20% respecto a los niveles de 1990, y el uso de fuentes renovables deberá alcanzar el 20% respecto al actual 7%. Con esta situación el elemento más importante será el burden sharing, o sea, la repartición de este 20% comunitario en 27 sub-objetivos nacionales (negociación que se tendrá entre la Comisión Europea y algún estado miembro).La nueva estrategia energética europea, fortalecida ante la toma de conciencia de la actual situación ambiental, se encuadra en el ámbito del European Climate Change Program (ECCP, 2000, puesto al día en 2005). El objetivo principal del ECCP es el de identificar y desarrollar todos los elementos necesarios útiles para implementar el protocolo de Kyoto en el ámbito de una estrategia europea (véase con este propósito el European Union Emission Trading Scheme).

El ECCP, por lo tanto, reúne a los Gobiernos europeos, a los stakeholders y también a los representantes de los mayores grupos industriales y ambientalistas. Son dos las temáticas generales a partir de las que nace y se desarrolla la nueva estrategia energética europea:·

Cambio climático·
Sistema económico de bajo uso de carbón fósil (low-carbon economy)
El cambio climático hace referencia a la variación en el tiempo del clima terrestre (que se mide sobre una escala global o macro-regional, a intervalos expresados en decenas y hasta millones de años). Las causas de la mutación climática se localizan en los procesos internos del ecosistema terrestre, en las fuerzas exógenas como la intensidad de la luz solar, y para terminar, en la actividad humana y en la excesiva producción de gases invernadero (sobre todo CO2 procedente de la combustión de fuentes energéticas agotables, como el petróleo, carbón, gas natural, que a diferencia de las renovables, se regeneran a lo largo de miles de años). Este último es el aspecto sobre el que se centra la atención de las actuales políticas energéticas y ambientales. La opinión compartida de la comunidad internacional es que el cambio climático presenta consecuencias dramáticas para la Tierra, revelando futuros escenarios insostenibles.

El principal organismo propuesto para el estudio de esta cuestión es el Intergovernamental Panelon Climate Change (IPCC), estructura fundada en 1988 dentro del United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC).Según la Unión Europea (véase la European Strategy for Sustainable, Competitive and Secure Energy, del 8 de Marzo del 2006, y el Energy for a Changing World, del 10 de Enero de 2007), el futuro energético europeo está orientado hacia una economía de bajo consumo de carbón fósil. Estos son los parámetros principales:· Un corte de al menos del 20% de las emisiones de CO2 antes del 2020 (cifra que subiría al 30% si otras potencias mundiales se sometieran a un régimen de sostenibilidad ambiental, sobre todo USA y China)·

Una propuesta de un acuerdo internacional reforzando el Protocolo de Kyoto·

La utilización de biocarburantes por un mínimo del 10% sobre el consumo total hasta 2020.·

Mejora de las relaciones con los principales partners energéticos·

Desarrollo de un plan estratégico para la investigación y el desarrollo de tecnología eco-compatible (energía renovable, construcciones con ahorro energético, yacimientos nucleares de 4ª generación, etc.)· Un partnershipentre África y Europa para el desarrollo de energías low-carbon en el continente africanoMientras el debate continúa (el gobierno inglés y alemán especulan sobre los respectivos programas de ahorro energético), no hay duda de que la transición hacia un sistema económico basado en la baja utilización de carbón fósil tendrá un impacto importante (pero todavía no está suficientemente valorado) sobre la economía y las relaciones internacionales.

Implicaciones de la nueva estrategia.

El “giro verde” de la Unión Europea presenta importantes implicaciones para la política mundial y para las relaciones inter-europeas.El Consejo de Bruselas ha evidenciado una brecha dentro de la UE. El eje Berlin-Londres es firme en susposiciones en materia ambiental expresadas por la Canciller alemana Angela Merkel. Sin embargo, una línea opuesta ha reagrupado las posiciones de Francia y Polonia (además de la República Checa y Eslovaquia), que han manifestado posiciones diferentes como consecuencia de los respectivos intereses nacionales (sobre todo Francia sobre la cuestión nuclear).

Esto ha supuesto algunas revisiones que han dado a Paris, en medio de un ambiente de protestas por parte de Austria e Irlanda, la posibilidad de usar la energía nuclear como contribución sustancial para la reducción de CO2 (con este propósito la cuestión de los residuos procedentes de las centrales nucleares se queda en el aire).

El carácter vinculante del reciente acuerdo contribuye a proyectar la imagen de una Europa potente en las estrategias energéticas del futuro. Sin embargo, son muchas las cuestiones todavía sin tratar, sobre todo las dificultades a las que hará frente la nueva estrategia (costes efectivos, diferentes necesidades nacionales, restructuración de los sectores, etc.). En pocas palabras, ahora que los objetivos ambientales se han fijado en líneas generales, es necesario entrar en la parte específica de la cuestión, sobre todo desarrollando resultados concretos y efectivos sobre el plano práctico. La mayor dificultad en este sentido se encuentra ala hora de combinar eficiencia económica en términos de competitividad sobre el mercado global, con los nuevos parámetros ecológicos. Con este propósito es importante subrayar, dejando de lado el debate ético sobre la sostenibilidad ambiental, la forma en la que una estrategia de reducción de las emisiones de gases invernadero debe desarrollarse al mismo tiempo que una política económica atenta y equilibrada (sobre todo a nivel internacional).

Obviamente Europa deberá enfrentarse en el escenario mundial. Está muy generalizada la opinión de que habrá un aumento efectivo de los consumos energéticos, y de que sobre todo las fuentes fósiles asumirán un mayor incremento de su uso a causa de las ventajas todavía evidentes que las hacen más competitivas (transporte más sencillo, tecnología de uso madura). Sin embargo, una presunta escasez de los recursos (véase el debate sobre el llamado oil peak), y sobre todo regímenes internacionales de baja emisión de CO2, podrán representar un bloqueo eficaz en el uso de estas fuentes. La demanda energética no satisfecha de los hidrocarburos, por lo tanto, concederá un espacio a las fuentes renovables, dando al sector una concentración alta de inversiones. Aun así, existen dos complicaciones todavía más importantes.La primera dificultad es intrínseca a la naturaleza de las fuentes renovables y a la investigación y desarrollo que será empleado con este propósito.

De todas formas, es necesario tener presente que las fuentes renovables (biomasas, hidroeléctrico, geotérmico, eólico, solar) están caracterizadas por una densidad energética baja, una tecnología en estado de desarrollo, y por lo tanto no representan todavía un aspecto definido entre la opinión pública.La segunda dificultad es relativa al contexto mundial y a la geopolítica de los recursos energéticos. Con este propósito será fundamental el uso de la diplomacia europea y las ventajas absolutas y relativas que los distintos actores (sobre todo USA, China y Rusia) obtendrán tras participar en un régimen ecológico internacional (por ejemplo las futuras implementaciones del Kyoto Protocol to the United Nations Framework Convention on Climate Change)

Conclusiones

Europa está intentando imponer un nuevo giro a la política mundial mirando a la sostenibilidad ambiental y a la economía del conocimiento, un acercamiento multilateral a la seguridad global. Mientras la opinión común concede una importancia especial al aspecto ético-nacional de la cuestión, hay que reconducir los movimientos europeos (principalmente de Berlín y Londres) a un plano pragmático.La estrategia energética europea tiene frente a sí la obligación, impuesta por las tendencias geopolíticas, de diversificar sus propias fuentes de abastecimiento. El empeño moral y la toma de conciencia ambiental aparecen como un terreno fértil sobre el que es posible llevar a las grandes potencias al enfrentamiento y al diálogo mundial. Un refuerzo del Protocolo de Kyoto (y quizás la participación de USA y China) representaría un éxito importante para la democracia europea. Para esto es necesario controlar constantemente la cuestión, sobre todo con vistas a la próxima cumbre del G8 prevista para el próximo mes de Mayo.Las dificultades a las que se enfrenta Europa son muchas, ya sea sobre el plano interno (costes efectivos del “giro verde”, diferentes exigencias nacionales, cuestiones de la liberación del mercado energético, etc.), que a nivel internacional (desenganche del monopolio Gazprom- Rusia). Lo que parece intuirse es el tentativo europeo de empujar la política mundial a medio plazo hacia la formación de un régimen internacional ampliamente compartido, mediante el que gestionar las dinámicas ambientales. No está claro todavía si la UE posee las capacidades materiales reales para desarrollar este régimen .

Equilibri

miércoles, marzo 14, 2007

FRANCE: Expansión de EDF en los biocarburantes

La empresa petrolífera francesa EDF ha anunciado un acuerdo con la sociedad belga Alcofinance s.a, líder europeo de la distribución de etanol, por la que toma el control de un 25% de una nueva sociedad que reagrupa las actividades d e producción y distribución de etanol de Alcofinance, con la opción de aumentar su participación hasta un 50%.

El acuerdo prevé además la construcción de una fábrica de buietenol en Gante (Bélgica) de 150.000 metros cúbicos anuales que entrará en servicio en 2008, así como actividades de investigación conjuntas y desarrollo en biocarburantes de segunda generación, obtenidos a partir de biomasa.

sábado, noviembre 04, 2006

ESPAÑA: La apuesta del Gobierno por los cultivos energéticos choca con la «incertidumbre» del sector agrario



El fomento de energías renovables a partir de cultivos energéticos abre un «nuevo escenario» para el sector agrario, cuyas claves se intentaron desvelar en la jornada informativa organizada ayer por Coag Zamora con la asistencia de casi medio millón de agricultores. El acto contó con la presencia del número dos del Ministerio de Agricultura, Josep Puxeu, quien avanzó sus conversaciones con el secretario general de Energía para sacar adelante un real decreto que regularice la obligación de introducir etanol y biodiésel en los combustibles, pudiendo incrementar el porcentaje obligatorio del 5,4% previsto en el Plan de Fomento de Energías Renovables hasta 2010; «si podemos ir más lejos, lo vamos a intentar».

Con esta medida, el Gobierno lanza una apuesta por las energías renovables y los combustibles como alternativa de suministro que tendrá sus efectos a nivel productivo porque «habrá muchas hectáreas que deberán optar por el suministro de cereales o remolacha para usos alimentarios o para usos energéticos, mediante el contrato con las empresas que se dediquen a la transformación», explicó Puxeu.

A esta iniciativa se suma el planteamiento, «muy serio», de que las tierras de retirada o de barbecho se pongan de nuevo a disposición de crear riqueza y renta para producir biocarburantes. «Estamos ante un escenario cambiante que se va modificando semana a semana y es una buena noticia para los agricultores que se abran estas expectativas». Sin embargo fueron los propios agricultores quienes expresaron al alto cargo del Ministerio la «incertidumbre» que aún suscitan las energías alternativas, como se encargó de apuntar el coordinador provincial de Coag, Miguel Blanco. «Si no hay una mejora de precios, una mejora de los incentivos, una política de contratos y si no se estima que la orientación tiene que ser en defensa de un modelo social de agricultura y no reproducir el modelo PAC para los cultivos energéticos, esto no será una alternativa». Para Coag, producir energía renovable es inherente a una «política energética sostenible en la que se prime, con las leyes de desarrollo rural y los planes de desarrollo regional, una política desde la óptica de lo sostenible».
Mucho más optimista se mostró el secretario general de Agricultura, para quien, pese a que no se contempla el incremento de las ayudas de 45 euros por hectárea, «las condiciones ya son favorables», aunque matizó que «habrá que avanzar en la vía contractual entre la posición de los agricultores y cooperativas en el accionariado de las empresas». Porque, no deja de ser «una paradoja ver cómo plantas como la de Babilafuente (en Salamanca) se aprovisionan con producto de países terceros y a veces no ejecuta sus contratos sobre territorio. «Son temas que habrá que ajustar».
Según Puxeu, «el agricultor es quien menos problemas debe de tener en el escenario a partir de 2009 porque debería sólo preocuparse si su producción va a usos alimentarios o energéticos. La opción de si se va a una reducción de remolacha para usos alimentarios o energéticos la tendrán que tomar las empresas productoras de azúcar en función de sus necesidades estratégicas». Y en el caso de que se produjera una caída de precios, «deberá ser compensada con el máximo de ayudas; no estamos hablando de reducir ni una hectárea de producción».

Según destacó Miguel Blanco, en España «se ha multiplicado por veinte la superficie de cultivos energéticos». Sin embargo, los 45 euros por hectárea «son muy escasos, no llega ni con mucho a los precios de mercado de los productos convencionales. Y en estas condiciones difícilmente puede continuar el sector cultivando cultivos energéticos la próxima campaña. No puede ser que los convencionales estén en el mercado a un precio muy superior a otro que tiene que incentivarse como el cultivo energético. Este no es el camino, por tanto las incertidumbre son muy grandes», alertó el coordinador provincial de Coag.

En la jornada informativa participó también Carlos Alberto Fernández, del Departamento de Biomasa del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía, quien explicó la situación actual en España, con trece plantas en explotación -tres de bioetanol y el resto de biodiésel- y una capacidad de producción que sobrepasa el medio millón de toneladas. «Las perspectivas indican que incluso se podría superar ese nivel». El biodiésel (combustible líquido similar al gasóleo producido a partir de biomasa o de aceites de fritura) se consume y hay una red de casi trescientas gasolineras en todo el país. En bioetanol estamos entre los primeros productores europeos. «Lo que queremos es que no pare ese ritmo».

La relación con las industrias y el mal ejemplo de la planta de Babilafuente
La jornada nacional sobre cultivos energéticos suscitó gran interés entre los agricultores zamoranos, que completaron el amplio aforo del salón de actos de Caja España, en La Marina. El objetivo era claro: si Zamora «tiene posibilidades» de producir cultivos energéticos como una alternativa a los tradicionales, el sector agrario demanda información de las administraciones y las industrias, con las que se impone «una relación contractual justa que permita la igualdad entre productores e industriales», destacó el responsable de Coag en Zamora, Miguel Blanco. «No puede ser que el último eslabón de la cadena, el productor, sea el más débil y los otros eslabones obtengan grandes beneficios».
La organización de la jornada responde a la emergencia de los cultivos energéticos, como la biomasa y biocombustibles, que se presentan como una oportunidad de diversificación del medio rural. Según Miguel Blanco, Zamora y la Comunidad Autónoma, donde hay 86.000 hectáreas de superficie dedicada a cultivos energéticos tan solo por detrás de Castilla-La Mancha, «es una zona neurálgica importantísima». Prueba de ello son las contrataciones con la firma Abengoa Bioenergía o la perspectiva de futuro que se plantea con Ecobarcial o el proyecto de Babilafuente, en Salamanca; también en la zona del Esla donde una una empresa va a general biodiésel, o Acor con la fábrica de diesel en Olmedo. Sobre la experiencia de la plata de bioetanol (producto de la fermentación de plantas ricas en azúcar o almidón que puede ser utilizado como sustituto de la gasolina) de Babilafuente reflexionó Aurelio Pérez, coordinador de la Coordinadora Agraria de Coag en Castilla y León. Se trata de una de las mayores plantas de Europa, con una capacidad de molturación en torno al millón de kilos de trigo diarios. Presenta unas «expectativas grandísimas». ¿Problema?, «que se abastece de producto importado casi en el cien por cien, y empezamos a preocuparnos porque entendemos que las industrias construyen esas fábricas para ganar dinero y nos dejan al margen. Vamos a ver en qué medida los agricultores de Castilla y León podemos beneficiarnos de esta fábrica siempre y cuando nuestras producciones tengan una rentabilidad adecuada».

Source: La Opinion

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