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lunes, octubre 01, 2007

BIOCOMBUSTUBLES: La Biorrevolucion, segun Juan Luis Dorado

Algo nuevo se está cociendo en todo el mundo, especialmente en América Latina. Hablamos de los biocombustibles. Es un fenómeno en expansión que en el futuro moverá mucho dinero, grandes inversiones en infraestructuras y puede convertir a Latinoamérica en un nuevo gran mercado para occidente.

Los biocombustibles, especialmente el etanol, están surgiendo como alternativa para sustituir a los combustibles fósiles, además de una forma que ayude a reducir las emisiones de monóxido de carbono a la atmósfera.

El debate está en todo el mundo: ¿son beneficiosos o perjudiciales los biocombustibles para el planeta? Pero quizás habría que dar un paso más en el caso de América Latina, preguntándose si la generación de productos como el etanol son positivos para la situación de la población latinoamericana, sobre todo aquellos más desfavorecidos.

Muchos agricultores de América Latina, especialmente de países como México, Brasil o Argentina, vieron en los combustibles naturales la gallina de los huevos de oro. Comenzaron a usar el suelo agrario para el cultivo directo de biocombustibles, en lugar de aprovechar los restos de otros cultivos, o aprovechar lugares menos fértiles.

Esto significa que no se han plantado nuevas superficies para generar materias primas que produzcan biocombustibles, sino que se están utilizando aquellos terrenos cuya producción estaba destinada al consumo humano o animal. Esto provoca un aumento de precio de materias básicas para la alimentación, porque mientras la demanda sigue siendo la misma, hay menos productos en el mercado.

Como ejemplo solo hay que recordar la crisis de la tortilla de maíz a principios del año 2007 en México. La compra de maíz para producir biodiesel desde Estados Unidos, provocó que los agricultores mexicanos volcasen sus producciones de cara a este nuevo mercado, y la tortilla de maíz, la comida básica de México, llegó a triplicar el precio.

Y lo mismo si miramos a otras partes del mundo, como el Sudeste Asiático, donde muchos países están destruyendo grandes extensiones de selva para crear plantaciones destinadas a biocombustibles. ¿La consecuencia? La contraria al ideal de estos productos: destrucción de bosques y selvas con lo que la atmósfera está más desprotegida.

Siguiendo en este sentido, es evidente que los biocombustibles no tienen el mismo rendimiento que los carburantes fósiles, con lo que sería necesaria una mayor cantidad.

Esto supondría que para que estos carburantes naturales pudieran llegar a ser solamente el 20 por ciento del consumo mundial, habría que aumentar de tal manera su producción, que habría que dedicar la mayor parte de las tierras fértiles del mundo a su cultivo. El efecto: desertización.

En esta primera parte podemos observar que el uso abusivo de estos combustibles ecológicos traería consigo dos cosas: un desastre humanitario (el precio de los alimentos subiría y la población tendría más difícil el acceso a productos básicos); por otro lado, un importante desastre ecológico.

Importancia de una buena gestión
Todo lo expuesto anteriormente puede hacer pensar que es el uso de biocombustibles será a corto plazo algo totalmente nocivo para el planeta. Esa idea tiene su peso, pero en realidad, todo cambiaría si los Gobiernos de los países productores aplicasen políticas correctas a la hora de generar el combustible verde.

Con un 45 por ciento de la producción mundial, Brasil es el principal productor de etanol, y desde los años 80, se lleva aplicando un programa de consumo interno de biocombustible. Ha sido en los últimos cinco años cuando, de la mano del presidente del país, Luis Inácio ‘Lula’ da Silva, ha empezado a llevar sus productos ecológicos al exterior.

Durante un encuentro con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, el pasado mes de abril, Lula hizo especial énfasis en la importancia de los biocombustibles, calificándolos como “una alternativa limpia”.

Según ha mantenido el Presidente brasileño en numerosos encuentros como la cita con Correa, y últimamente en el Foro de Davos, América Latina tiene que “afrontar el desafío de una energía limpia y creadora de empleo”.

Realmente es cierto que la producción del biocombustible generará numerosos puestos de trabajo e ingresos a los países, pero… ¿se podrá compaginar eso con alimentar a los más pobres?

Sería necesario que la mayoría de los Gobiernos latinoamericanos proyectasen una pequeña revolución agraria, a la que llamaremos biorrevolución agraria. Para llevarla a cabo sería necesaria una reestructuración del campo, empezando por el reparto de tierras para consumo humano (y animal), y por otro lado, terrenos para biocombustibles.

Pero claro, es evidente que el agricultor que destine sus tierras al carburante, obtendrá mayores beneficios. Será labor del Gobierno saber compensar a aquellos que se dediquen a la agricultura tradicional, o incluso, podría darse el hecho de que un mismo agricultor dividiera su producción.

Lo que está claro es que si esta biorrevolución quiere salir adelante, la prioridad sin duda alguna debe ser el consumo humano. No pueden volverse inalcanzables para los más pobres los alimentos de primera necesidad.

Por ello, para alcanzar la Biorrevolución Agrícola del siglo XXI, los Gobiernos de América Latina deben de aplicar políticas agrarias encaminadas a alcanzar la cohesión social en este terreno.

Esto es, compensar por un lado el aumento de ingresos que el país obtendría mediante la producción de biocombustibles, con mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos, pudiendo estos acceder de manera fácil a los productos de primera necesidad (maíz, trigo,…), que son la base de la dieta de la mayoría de los países latinoamericanos.

Aplicando este tipo de políticas, se alcanzaría una doble rentabilidad: mayor beneficio tanto para los ciudadanos y ciudadanas como para el país. Además, se conseguiría evitar la sobreexplotación del campo para conseguir biocombustibles, además de un uso razonable y calculado de las posibilidades del mismo.

Un debate mundial
América Latina se ha convertido en el punto de mira de inversores de todo el mundo en materia de energías alternativas. Tras un estudio, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), anunció que “premiará los proyectos de biocombustibles” en la región, porque ésta posee una “posición única” para desarrollar esta industria.

Según el estudio “Un modelo de energía limpia para América Latina”, son muchos los países los que han iniciado la carrera para implantar estos nuevos sistemas de producción, e implantar la industria del biocombustible. Lo que no dice este informe, es que en muchos de estos países, no se ha sabido coordinar a los agricultores que han dejado de producir para el consumo humano y han pasado a trabajar para los biocarburantes.

Otro informe del BID, titulado “Biocombustibles, ¿la fórmula mágica de las economías rurales?”, habla de tres factores importantes a la hora de producir el carburante verde: “el ahorro de energía, el respeto al medioambiente y el desarrollo agrícola de los países”.

¿Cómo llegando a este objetivo? Quizás mediante esa biorrevolución agrícola de la que hablábamos anteriormente, fomentando siempre la cohesión social y en beneficio de quiénes menos tienen.

Por otro lado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboró el documento “Oportunidades y Riesgos de la Bioenergía”, encargado por Lula. En el informe se recalca la importancia de que los países “diseñen y apliquen políticas que promuevan la rentabilidad de la bioenergía, así como que el beneficio de la producción alcance a zonas rurales y promueva el acceso a los alimentos de los sectores más pobres. De nuevo la biorrevolución agraria.

Además, Estados Unidos y Brasil llevan varios años trabajando conjuntamente en la llamada “Estrategia de Biocombustibles para América Latina y el Caribe”. El objetivo es proponer a los países de la región una acción conjunta en temas como tecnología, financiamiento, aprendizaje, reducción de tasas aduaneras, para la producción de biocombustible a nivel regional.

Aquí salta a la vista, que ni todos los países tienen las mismas capacidades (económicas, de extensión de terreno, de tierras fértiles,…) y que al final, cada Gobierno aplicará las medidas lo más rápido para obtener el mayor beneficio. Sería necesaria una biorrevolución agraria orientada hacia la cohesión social, no hacia el beneficio rápido.

Conclusiones
La bioenergía y el desarrollo de biocombustibles se han convertido en un sector dinámico, en alza, porque gusta en todo el mundo el debate sobre el final de los combustibles fósiles y las nuevas energías.

Pero es necesario que todo el mundo se conciencie de la necesidad de aplicar a nivel global un modelo sostenible de energías alternativas, de acceso al biocombustible. Un modelo que implique beneficio, pero no solo económico sino también social para los pueblos de los países productores.

Las predicciones de los más optimistas datan para el año 2020 el momento en que el consumo de biocombustible supondrá el 20 por ciento del total de carburante gastado en el planeta. Demasiado optimistas. En primer lugar falta ver como evoluciona esta industria, y sobre todo, como lo hace en cuanto a los efectos en las economías y sociedades de los países productores (generalmente más pobres) que los receptores (Estados Unidos y Unión Europea).

Es cierto que se generarán numerosos puestos de trabajo, se respetaría mucho más el medio ambiente con menos emisiones de dióxido de carbono. Pero, ¿y si no se aplican políticas que eviten la tala masiva de bosques para plantar?; ¿y si la mayoría de los productores ve que es más rentable, y dejan de plantar para el consumo humano? Y podríamos seguir…

Los Gobiernos latinoamericanos deberían evaluar de manera tranquila todos los efectos (negativos y positivos) que tiene apostar por la producción de biocombustibles. Es necesario analizar los impactos sociales, económicos y medioambientales que traería consigo a la hora de intentar aplicar políticas sostenibles que fomenten la cohesión social y mejoren las condiciones de vida de todos sus ciudadanos y ciudadanas.

Existirá una demanda de biocombustibles, y América Latina buscará estar en primera fila. Pero los mandatarios actuales y del futuro, no deben olvidar que no solo consiste en servir a los de fuera, sino que tienen que trabajar para los de casa. La región avanzaría si el asunto biocombustibles y la aplicación de la biorrevolución agraria tienen efectos positivos en la calidad de vida de la población.

Pero hoy día, en 2007, no hay que olvidar que esta primera ola de auge del fenómeno biocombustible ha subido el precio de alguno de los alimentos básicos para la gran mayoría de ciudadanos latinoamericanos, como son el maíz y el azúcar.

Llega una nueva oportunidad para América Latina y sus pueblos, para las zonas urbanas y rurales. Un momento que si es bien aprovechado, todos saldrán ganando y no solo unos pocos.

Llega la hora de apostar por los biocombustibles y poner las cartas sobre la mesa, pero cada país debe saber que mano va a jugar. No es una carrera a lo loco por el beneficio a corto plazo, se trata de aplicar un modelo sostenible a la industria del combustible verde en la región, para que toda la sociedad salga ganando: unos porque generan ingresos y puestos de trabajo, y otros porque pueden permitirse comer cada día.

Author: Juan Luis Dorado
Via: Globalaffairs.es

domingo, abril 22, 2007

ECUADOR: Energía solar ayuda al medio ambiente

¿Cómo podemos los ciudadanos comunes y corrientes ayudar a solucionar los problemas de contaminación? Una de las formas de evitar ese problema y su consecuencia de calentamiento global, es el de usar energías renovables como la que proviene del sol, aire, agua.

Eso es lo que buscan hacer decenas de comunidades amazónicas que tienen el apoyo de Servicios Básicos de Iniciativa Local para la Amazonía Ecuatoriana, SILAE, con el auspicio de la Unión Europea, para instalar mini centrales hidroeléctricas y paneles de energía solar en medio de la selva.

“Nuestra preocupación no es dar un panel o una microcentral, sino la sostenibilidad”, dice Milton Balseca, coordinador nacional de SILAE. Así es como se formaron las empresas comunitarias de electricidad rural.

Mediante este sistema, explica Balseca, se busca que los pobladores se unan y se apropien del proyecto para que lo mantengan en el tiempo.

Para su formación deben tener entre 400 y 500 clientes y su manejo debe ser como empresa privada, con accionistas, que son los pobladores, las municipalidades, consejos provinciales y, si existe, algún inversionista privado.

Hasta el momento han identificado a alrededor de 16.000 usuarios, para cuya atención se requiere de una inversión de 14 millones de dólares en tres años. Hasta septiembre se espera formar una o dos empresas comunitarias, pero todavía buscan financiamiento.

La inversión inicial, que es de entre 600 mil y un millón de dólares, busca ser subsidiada con dinero del Fondo de Electrificación Rural y Urbano Marginal, FERUM, pero el mantenimiento del proyecto deberán hacerlo los accionistas de las empresas.

Uno de los objetivos es replicar este proyecto de electrificación en lugares que no cuentan con servicio eléctrico en la Sierra y la Costa.

Esa fue una de las propuestas presentadas durante el Seminario Internacional de Energías Renovables: Oportunidades para generación de empleo, que se desarrolló en Cuenca el 17 y 18 de abril pasado, organizado por la Comisión de Gestión Ambiental, CGA, de la Municipalidad de Cuenca y con el apoyo de la Unión Europea, a través del proyecto URB-AL Energías Renovables y Redes de Desarrollo Local.

lunes, marzo 19, 2007

ECUADOR: El planeta está en vilo por el calentamiento

A nadie le es ajeno el calentamiento global, peor si se prevén graves secuelas. En esa corriente, la Unión Europea (UE) asumió el liderazgo en los intentos por mitigarlo. Incluso se anticipó que la UE ya piensa en Kioto II. La UE, reunida la semana pasada en Bruselas, se impuso un objetivo: lograr el consumo de un 20 por ciento de energías limpias, como la solar y la eólica. Pero resulta un duro reto, ya que por ahora solo Alemania, Suecia y Francia superan el uno por ciento de utilización de bioenergía.

Sin embargo, esa iniciativa es considerada como un intento para la supervivencia del Protocolo de Kioto, a cinco años de su vencimiento. Además, se propuso que la posibilidad de Kioto II sea lanzada en la conferencia de la ONU sobre clima de diciembre próximo, en Bali, Indonesia.

La UE también decidió en forma unilateral recortar en 20 por ciento las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para el 2020. Pudiera subir al 30 por ciento si es que al compromiso se suman Estados Unidos, India y China (estos últimos no tienen restricciones sobre sus emisiones de CO2).

Ante esa posición de la UE, la reacción de los medioambientalistas es entre mesurada, y optimista. Andre Antolini, presidente de la Asociación Francesa de Energía Renovable, resaltó que las fuentes renovables ya tienen una participación de mercado de un 6,75 por ciento en Europa. Además, han generado 200 000 puestos de trabajo en la UE.

Para lograr esta reducción, los países europeos deberán efectuar importantes inversiones en las costosas tecnologías renovables y tomar diferentes iniciativas.

España, en su caso, aprobó el viernes pasado un proyecto de ley que prevé multas de hasta 2 millones de euros contra las empresas que dañen el ambiente y les obligará a reparar los perjuicios. Este país supera en más del 40 por ciento las emisiones de C02, respecto a los niveles de 1990.

La ministra española de Medio Ambiente, Cristina Carbona, indicó que de esa forma se evitará que la factura recaiga sobre el Estado. “El objetivo es proteger el agua, el suelo, los hábitats naturales y las especies protegidas”.

La Comisión Europea elaborará antes del 2008 propuestas para el uso de lámparas de bajo consumo en vez de las bombillas comunes en las calles y hogares.

Entre tanto, Brasil y China, ambos activos en la campaña contra el calentamiento global, apuntan a grandes avances. El país sudamericano es pionero en el uso del etanol. Este combustible es extraído de fuentes renovables como la caña de azúcar, para reemplazar a la nafta en autos y camiones.

Por su parte, el país asiático ha limpiado algunas de sus plantas de energía que funcionan con carbón mineral. Sin embargo, China e India se rehúsan a asumir mayores responsabilidades medioambientales. Japón se considera un miembro líder del tratado de Kioto y Rusia también decidió apoyarlo.

Ecuador da sus pulmones
Ecuador es país suscriptor del Protocolo de Kioto. Según Teresa Palacios, miembro de la Unidad de Cambio Ambiental del Ministerio del Ambiente, el papel del país es fomentar el Mecanismo de Desarrollo Limpio.

El sistema le permite ofrecer los denominados bonos de carbono a los países que no logran cumplir con los niveles permitidos de emisión de gases. Su mayor respaldo son los bosques y fuentes hídricas, absorbentes ideales de CO2.

Pero Esperanza Martínez, presidenta de Acción Ecológica, considera que es dañino para el país. “Para permitir la presencia de nuevas plantaciones y proyectos hidroeléctricos se destruyen bosques nativos y ecosistemas”.

La negativa de Estados Unidos
En la otra vereda aparecen EE.UU. (con un 25% de las emisiones de CO2) y Australia, que no ratificaron el Protocolo de Kioto. El argumento estadounidense es que afecta a su desarrollo industrial.

Pero, según Eliot Diringer, del Instituto Pew Center on Global Climate Change (Washington), en EE.UU. se desarrolla un movimiento muy fuerte a favor de las limitaciones máximas a las emisiones.

Incluso Alberto Ayala, jefe de Control de Emisiones Vehiculares de California, durante su visita a Ecuador, insistió que “no se firmó ese protocolo por cuestiones políticas. Pero hace seis meses, California puso en marcha un convenio similar al de Kioto para reducir las emisiones de gases hasta el 2020”.

El Comercio

viernes, marzo 16, 2007

ECUADOR: comunidades exigen salida de Petrobras del campo palo azul

A través de un comunicado a la opinión pública se conoció en la noche de hoy, que varias comunidades se sumaron a la medida de hecho que mantenía la comunidad Alamoreña en contra de la compañía Petrobrás en el Campo Palo Azul, ubicado en la provincia de Orellana

Las comunidades 25 de Diciembre, San Pablo, Chamanal, Hutaracu, 2 de Septiembre, 12 de Febrero, decidieron sumarse a la medida de hecho que había iniciado hace 9 días la comunidad Alamoreña debido al incumplimiento de convenios por la ejecución de proyectos de perforación de pozos petroleros.

Según dio a conocer el Sr. Wilmer Remache, las comunidades que se han sumado a esta medida de hecho habían mantenido un proceso de dialogo con la compañía Petrobrás para llegar a cuerdos laborales y de asfaltado de vías en las zonas donde opera la compañía. Remache informo a este medio de comunicación que Petrobrás a dejado de comunicarse con las comunidades desde hace varias semanas.

El comunicado de las comunidades paralizadas informa textualmente tres puntos.

  1. Que la compañía inicie el asfaltado de las vías donde explota más de 34mil barriles por día.
  2. Que la compañía contrate la mano de obra local y la remuneración sea de 25 dólares día.
  3. Que cumpla con los compromisos y convenios por la ejecución de nuevos pozos en la comunidad Alamoreña y otras comunidades donde realice nuevos proyectos.

Remache informo que a esta medida de hecho se sumarán todas las comunidades de las parroquias 3 de Noviembre y San Sebastián del Coca para exigir el cumplimiento del convenio firmado con la asamblea biprovincial.

Finalmente el comunicado firmado por los presidentes de las comunidades afectadas por el Campo Palo Azul, exigen que el estado se haga responsable de la operación de este campo y que Petrobrás pague por los daños ambientales y sociales que ha causado en esta zona.

Biodiversidad

domingo, marzo 11, 2007

ECUADOR: Biocombustibles, opción energética

by Ivan Rodriguez
A nivel mundial está demostrado que el uso de biocombustibles puede aportar a la autosuficiencia energética de un país, dinamizar la producción agropecuaria y el empleo productivo tanto agrícola como industrial, al mismo tiempo que contribuye a la reducción de la emisión de contaminantes y al mejoramiento de la calidad ambiental del planeta.

La incorporación del etanol anhidro hasta un 10% volumen en mezclas con naftas de alto octano y el uso del biodiésel hasta un 20% volumen en mezclas con diésel 2, reducirá las importaciones de este producto y, de conformidad con los objetivos del Gobierno nacional, generaría fuentes de empleo mediante la reactivación del sector productivo agroindustrial y reduciría por esta vía el impacto ambiental de las emisiones vehiculares del parque automotor.

El Ecuador por su variedad de microclimas, calidad de suelos y disponibilidad de mano de obra, goza de condiciones ventajosas para incrementar la producción de bioetanol y biodiésel en términos competitivos.

La producción de biocombustibles a partir de cultivos energéticos renovables, tales como caña de azúcar, maíz, yuca, remolacha azucarera, palma africana, girasol, algodón, maní, sorgo dulce, rechazos, excedentes de banano y otras fuentes, para ser utilizado como biocombustibles, ofrece en síntesis las siguientes ventajas:

  1. Acceso a los beneficios de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) dentro del acuerdo del Protocolo de Kyoto, la venta de Certificados de Reducción de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero -negociables en el mercado internacional-, lo que podría significar ingresos adicionales al Estado ecuatoriano por este rubro.
  2. Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en concordancia con los compromisos del Protocolo de Kyoto.
  3. Generación de una importante alternativa productiva rentable, para el sector agrario del país.
  4. Reducción de las importaciones de naftas de alto octano y diésel, con un importante ahorro de divisas para el país.
  5. Posibilidades de generar una oferta exportable, de alta demanda.
  6. Creación de plazas de trabajo, entre directas e indirectas.
  7. Incremento en la recaudación fiscal como resultado del desarrollo de una importante actividad económica.
  8. Impulso al desarrollo tecnológico de la actividad agroindustrial en el Ecuador.

El éxito del programa de biocombustibles y la consecución nacional de los beneficios ambientales, sociales y económicos del mismo, solo será posible en la medida en que los actores del proceso agroindustrial de producción de bioetanol y biodiésel, evidencien su capacidad de organización y apertura para definir dentro del sector privado los aspectos de orden institucional, técnico, financiero y comercial que son indispensables para garantizar al Estado una oferta nacional de bioetanol y biodiésel confiable en términos de volumen y calidad.

Con el uso de los biocombustibles y la incorporación de nuevas e innovadoras tecnologías de ultrasonido en la refinación e industrialización del petróleo, se plantea la necesidad de ir adaptando las refinerías existentes del país y las nuevas, al uso de modernas tecnologías, para formular las gasolinas oxigenadas con etanol y el diésel 2 con biodiésel y mediante la aplicación de un proceso Visbreaking Termo-Acústico (Tecnología Termakat) se puede incrementar los rendimientos de la gasolina y diésel hasta un 93% y la calidad de los productos acordados los estándares internacionales.

Por resolución del Consejo Consultivo de Biocombustibles de la Presidencia de la República, en la ciudad de Guayaquil, se implementará un Plan Piloto de formulación de mezcla de naftas con el 5% de etanol anhidro para preparar gasolina Extra.

Por su naturaleza de Plan Piloto, los resultados de su aplicación servirán de base para la implementación de un programa a nivel nacional. Para la segunda fase del proyecto se requerirán aproximadamente 50.000 hectáreas adicionales para la siembra de caña de azúcar, así como las instalaciones de nuevas plantas de alcohol.

Con el objetivo de reducir las importaciones de diésel 2, mejorar la calidad de este producto y fomentar el desarrollo agroindustrial, el Consejo Consultivo de Biocombustibles dispuso la formulación del diésel 2 del petróleo mediante la mezcla con biodiésel derivado de fuentes oleaginosas.

En los últimos años, Petroecuador ha realizado altas importaciones de diésel 2 para cubrir la demanda nacional. En el 2005 se importaron, 8,123,338 bls de diésel 2, a un valor promedio de 80 US$/bl, lo que aproximadamente representa para el Estado un egreso de 650'000.000 de dólares por importación de este producto.

Los excedentes de aceite vegetal que se destinan a la exportación podrían ser refinados para producir biodiésel. La mezcla de este producto con diésel 2 del petróleo daría como resultado una reducción de los elementos contaminantes, tales como contenido de azufre y aromáticos. Asimismo, se incrementaría el punto de inflamación y el número de cetano de la mezcla, es decir la combustión, sería completa, el transporte y el almacenamiento más seguro, dado el alto punto de inflamación del biodiésel y el rendimiento de los motores mejoraría.

Además, la mezcla cumpliría holgadamente la especificación de la norma INEN 1489:99 "requisitos diésel 2" y contribuiría a reducir las emisiones contaminantes. El Universo

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