lunes, diciembre 25, 2006

Algunas ideas sobre el cambio climático

Articulo de Ricardo Anadón
La Universidad de Oviedo ha presentado el viernes 15 una exposición sobre los impactos y las causas del cambio climático y sobre las responsabilidades ciudadanas de todos nosotros, desde el ámbito individual hasta el ámbito internacional. Es una oportunidad que facilita el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente, que reelabora una presentación previa de la Alianza por el Clima, una asociación de regiones y ciudades europeas que recibieron ayuda de la Comisión Europea. Los responsables de la Universidad, empezando por el Rector, la han impulsado con toda su ilusión.

La idea que anima a esta presentación es facilitar la difusión de una información lo más clara y accesible posible a los estudiantes universitarios de cualquier disciplina y, por supuesto, a los demás estamentos universitarios. Pero también contribuir a difundir entre todos los ciudadanos la preocupación por unos cambios que ya están ocurriendo y que en el futuro pueden influir de forma trascendente en la vida sobre la Tierra. Y desde luego sobre nuestra forma de vida, sobre nuestros recursos y en general de nuestra capacidad para tener, todos los humanos, una vida satisfactoria. Hacerlo desde la Academia permite que ésta cumpla una de sus misiones, actuar como elemento difusor de conocimientos: científico, económico, social, ético, para el mejor bienestar de la sociedad que nos sustenta.
Pero es, desde mi punto de vista, especialmente importante por que los retos que plantea el cambio climático pueden exigir una respuesta por parte del ciudadano muy importante, decisiva. Y es evidente que tomar decisiones sobre asuntos que pueden tener enorme trascendencia pero a 10 o 20 años vista, entre las que no se debe olvidar la aceptación y promoción activa de políticas públicas, locales, regionales o nacionales, exige tener muy claro que son necesarias. Y para esto se necesita conocer el porqué de tales medidas y de las consecuencias de no hacerlo. Hay que señalar que con el transcurso del tiempo y de los nuevos conocimientos que se adquieren la necesidad se va viendo más imperativa.

Quisiera centrarme en dos aspectos que me parecen especialmente preocupantes:
El primero es que desde algunos ámbitos científicos se transmita la idea de que cambio climático ha existido desde el origen de la Tierra y que lo que observamos es nada más que otro de los cambios. Que no es una responsabilidad directa de la actividad humana y que, como mucho, lo que tenemos que conocer es la dirección del cambio y acomodar nuestra actividad a los ritmos marcados por la naturaleza. Sería, por tanto, una minimización de nuestra responsabilidad colectiva, y desde luego los efectos que puede provocar en el futuro. Desde otros ámbitos, fundamentalmente desde algunos sectores económicos, muchas veces contemplados con simpatía y apoyo desde ámbitos políticos, se señalan los perjuicios severos que pueden resultar de la puesta en marcha de medidas que pretenderían paliar el cambio climático, como las derivadas de nuestro sostenimiento de las medidas ligadas al Protocolo de Kioto, y se reclaman medidas paliativas o una reducción de los esfuerzos en el control de las emisiones. Se transmite a la sociedad la idea de que las cosas no serán tan problemáticas, y no conviene extralimitarse en las acciones que se emprendan.
La segunda, menos obvia, es que las señales que se van obteniendo de la observación de los cambios actuales y de su comparación con cambios ocurridos en épocas recientes (miles a cientos de miles de años), manifiestan de una manera cada vez más clara una aceleración del proceso y prevén cada vez situaciones que resultan más alarmantes. Muchas de estas señales provienen del deshielo del casquete de Groenlandia, del que la prensa se ha echo eco, o del incremento de eventos climáticos extremos, huracanes y tifones en zonas tropicales, incrementos de sequías en algunas áreas, o lluvias torrenciales en otras, o cambios en las épocas de floración de las plantas, o la presencia de animales o plantas que no se conocían en muchas regiones, casi todas ellas características de zonas más cálidas, y desde luego la constatación del incremento de la temperatura atmosférica y del océano en la casi totalidad de la Tierra.

Creo que es un deber de la Universidad como institución el contribuir a difundir los conocimientos que están actualmente aceptados, facilitar a la sociedad una información lo más fidedigna posible, y desde luego contribuir a la formación de sus estudiantes para que puedan, con unos conocimientos actualizados y rigurosos, desde sus futuras responsabilidades, ayudar a sortear y sobrellevar los graves retos que las sociedades tendrán en un futuro no muy lejano.

La exposición resulta algo exigente. Para aprovecharla en todo su potencial exige dedicarle un poco de tiempo, leer los carteles, pero no sólo éstos, también la información complementaria que se adjunta a los mismos. Se puede así sacar una idea más clara de lo que está ocurriendo y de las previsiones sobre lo que ocurrirá en el futuro. Sé que no será una visita relajante, mas bien inquietante, pero merece la pena dedicarle un poco de tiempo; espero que contribuya a disipar algunas de las dudas que puedan plantearse a cualquier ciudadano cuando escucha informaciones ciertamente contradictorias.

Pero si uno no queda satisfecho, cosa fácil a poco interés intelectual que uno tenga, siempre queda la opción de leer documentos un poco más complejos, como algunos que acompañan a la propia exposición. Muchos de ellos son el resultado de la puesta en común de los conocimientos de científicos, economistas, sociólogos, empresas, de muy diversos orígenes profesionales y culturales. Cada seis años el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, UNEP en sus siglas en inglés) genera un informe de evaluación sobre el cambio climático, que produce el IPCC, o grupo de Evaluación sobre el Cambio Climático, en la que intervienen miles de profesionales de la mayoría de los países, que producen una síntesis de lo conocido y de las previsiones sobre el futuro, cómo variara el clima, cuáles serán los impactos que provocará y medidas para mitigar o reducir el alcance de los mismos. Y también los costes sociales y económicos previsibles. Y desde luego las incertidumbres que todavía existen sobre muchos aspectos de los antes señalados. Esta exposición se fundamenta en las conclusiones del tercer informe de evaluación. Recomiendo que si están interesados se lean el documento de Síntesis; éste y otros varios documentos son fácilmente accesibles por internet (se dan algunas páginas en la exposición). Creo que la exposición es oportuna porque en el primer semestre de 2007 está previsto que vea la luz pública el cuarto informe de evaluación, informe que se ha tardado más de dos años en elaborar. Y estar informado ayudará a estar atento y a reconocer las modificaciones que se van a producir en las predicciones. Aunque no se pueda decir nada concreto, las previsiones serán mucho más contundentes. Se debe estar atento por ello.

Para terminar, les recomiendo que visiten la exposición, que lean los carteles y la información complementaria, que utilicen una pequeña parte de su tiempo en conocer qué es lo que se admite por la comunidad científica, sociológica y económica del mundo, de las organizaciones internacionales que los agrupan. Traten de conocer los datos que sustentan lo que se dice, cuáles son las certidumbres y las incertidumbres que posee la comunidad científica, y luego actúen en consecuencia.
LNE

Label Cloud

The Energy Blog