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jueves, mayo 03, 2007

BIOCOMBUSTIBLES: La tragedia social y ecológica de la producción de biocombustibles agrícolas en las Américas

by Elizabeth Bravo - Miguel A. Altieri

La crisis energética -por el sobreconsumo y el cenit del petrolero- ha proporcionado la oportunidad para tejer poderosas alianzas globales entre las industrias del petróleo, los granos, la ingeniería genética y la automotriz. Estas nuevas alianzas entre alimentos y combustibles están decidiendo el futuro del paisaje agrícola mundial

Las naciones pertenecientes al OECD -la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico-, que consumen el 56% de la energía del planeta, tienen una necesidad imperiosa de un combustible líquido que reemplace al petróleo. Se espera que las tasas mundiales de extracción de petróleo aumenten este año, y el suministro global disminuirá significativamente en los próximos cinco años[1]. Existe también una gran necesidad de encontrar un sustituto para el combustible fósil, que es uno de los principales causantes del cambio climático global a través de la emisión de CO2 y otros gases del efecto invernadero.

Los biocombustibles han sido promovidos como una prometedora alternativa al petróleo. La industria, los gobiernos y científicos impulsores de los biocombustibles afirman que servirán como una alternativa al petróleo que se acaba, mitigando el cambio climático por medio de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando los ingresos de los agricultores, y promoviendo el desarrollo rural. Sin embargo, rigurosas investigaciones y análisis realizados por respetados ecologistas y cientistas sociales sugieren que el boom de la industria de biocombustibles a gran escala será desastrosa para los agricultores, el medio ambiente, la preservación de la biodiversidad y para los consumidores, particularmente, los pobres.

En este trabajo exploramos las implicaciones ecológicas, sociales y económicas de la producción de biocombustibles. Sostenemos que al contrario de las falsas afirmaciones que sostienen las corporaciones que promueven los “combustibles verdes”, el cultivo masivo de maíz, caña de azúcar, soja, palma y otros cultivos impulsados por la industria agroenergética -todos, se espera, genéticamente modificados - no reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero, pero si desplazará a miles de agricultores, disminuirá la seguridad alimentaria de muchos países ,y acelerará la deforestación y la destrucción del medioambiente en el Sur Global.

Biocombustibles en Estados Unidos: alcance e impactos
Producción de Etanol
La Administración Bush se ha comprometido a expandir significativamente los biocombustibles para reducir su dependencia al petróleo extranjero. (EEUU importa el 61% del crudo que consume, a un costo de $75 billones por año.) A pesar de la existencia de una amplia gama de biocombustibles, el etanol proveniente del maíz y de la soja constituye el 99% de todos los biocombustibles utilizados en EEUU, y se espera que su producción exceda los objetivos para el 2012 de 7.5 billones de galones por año (Pimentel 2003). La cantidad de maíz cultivado para producir etanol en las destilerías se triplicó en EEUU, yendo de 18 millones de toneladas en el 2001 a 55 millones en el 2006 (Bravo 2006).

Destinando la actual producción estadounidense de maíz y soja a los biocombustibles, se encontrará con que reemplaza simplemente el 12% de la demanda nacional de gasolina y el 6% de la demanda de diesel. En EEUU el área de tierra utilizada para la agricultura constituye un total de 625.000 acres cuadrados. Bajo los cánones actuales, alcanzar la demanda de aceite para biocombustibles requerirá 1.4 millones de millas cuadradas de maíz para etanol u 8.8 millones de kilómetros cuadrados de soja para biodiésel (Korten 2006). Dakota del Sur e Iowa ya han dedicado el 50% de su maíz a la producción de etanol, lo que ha llevado a la disminución del suministro de maíz para alimento para animales y para el consumo humano. A pesar de que una quinta parte de la cosecha de maíz norteamericana fue destinada a la producción de etanol en el 2006, esta suplió solamente el 3% de la demanda de combustible de este país (Bravo 2006).

La escala de producción necesaria para alcanzar la proyección en masa de granos, promoverá la implementación de monocultivo industrial de maíz y soja, con drásticas consecuencias ambientales. La producción de maíz conduce a una erosión del suelo mayor que la producida por cualquier otro cultivo utilizado en EEUU. En todo el Oeste los granjeros han abandonado la rotación de cultivos para plantar maíz y soja exclusivamente, incrementando de esta forma el promedio de erosión del suelo, de 2.7 toneladas anuales por acre a 19.7 toneladas (Pimentel et al 1995). La falta de rotación de cultivos también aumentó la vulnerabilidad a las pestes, por ende necesitando una mayor incorporación de pesticidas que otros cultivos (en EEUU, alrededor del 41% de los herbicidas y el 17% de los insecticidas son aplicados al maíz- (Pimentel y Lehman 1993)). La especialización en la producción de maíz puede ser peligrosa: a principios de los 70s cuando los maíces híbridos de alto rendimientos uniforme constituían el 70% de todos los cultivos de maíz, una enfermedad de la hoja (leaf blight) que afectó a estos híbridos condujo a un 15% de pérdida de rendimientos a través de esa década (Altieri 2004). Es esperable que este tipo de vulnerabilidad de los cultivos se incremente en nuestro clima crecientemente volátil, causando un efecto ondulatorio en toda la cadena alimentaria. Deberíamos tener en cuenta las implicaciones de vincular nuestra economía energética a ese mismo volátil y fluctuante sistema alimentario.

Este cultivo es particularmente dependiente de la utilización del herbicida atrazina, un conocido disruptor endocrino. Dosis bajas de disruptores endocrinos pueden causar problemas de desarrollo al interferir con catalizadores hormonales en puntos nodales del desarrollo de un organismo. Hay estudios que demuestran que la atrazina puede causar anormalidades sexuales en las poblaciones de ranas, incluyendo hermafrodismo (Hayes et al 2002).

El maíz requiere grandes cantidades de nitrógeno químico como fertilizante, uno de los mayores responsables de la contaminación del agua y el suelo de la “zona muerta” en el Golfo de México. Las tasas medias de aplicación de nitratos en las tierras de cultivo estadounidenses oscila entre los 120 y los 550 Kg. de N por hectárea. El uso ineficiente de fertilizantes de nitrógeno por parte de los cultivos conduce al escurrimiento de residuos altamente nitrogenados, sobre todo hacia aguas de superficie y subterráneas. La contaminación de acuíferos con nitratos se ha extendido en niveles altamente peligrosos en muchas poblaciones rurales. En EEUU se ha estimado que más del 25% de las fuentes de agua potable contiene niveles de nitratos por sobre el standard de seguridad de 45 partículas por millón (Conway y Pretty 1991). Los altos niveles de nitratos son peligrosos para la salud humana, y hay estudios que han vinculado la incorporación de nitratos a la metahemoglobinemia[2] en niños, y cáncer gástrico, de vejiga y de esófago en adultos.

La expansión del maíz en áreas secas, como Kansas, requiere de irrigación, aumentando la presión sobre las ya agotadas fuentes subterráneas como el acuífero Ongalla en el Suroeste norteamericano. En partes de Arizona, el agua subterránea ya está siendo extraída a un ritmo diez veces mayor que el de recuperación natural de esos acuíferos naturales (Pimentel et al 1997).

Soja para biodiésel
Actualmente en EEUU, la soja es el principal cultivo energético para la producción de biodiésel. Entre 12004 y 2005 el consumo de biodiésel aumentó un 50%. Alrededor de 67 nuevas refinerías se encuentran en construcción con inversiones de los gigantes del agronegocio como ADM y Cargill. Cerca de un 1,5% de la cosecha de soja produce 68 millones de galones de biodiésel, un equivalente a menos del 1% del consumo de gasolina. Por lo tanto, si la totalidad de la cosecha de soja fuera destinada ala producción de biodiésel, sólo alcanzaría a cubrir un 6% de la demanda nacional de diesel (Pimentel y Patzek 2005).

La mayor parte de la soja estadounidense es transgénica, producida por Monsanto para resistir su herbicida Roundup, hecho con el químico Glifosato (en 2006 se cultivaron 30.3 millones de hectáreas de soja Roundup-Ready, más del 70% de la producción doméstica). La dependencia de la soja resistente al herbicida conduce a un aumento en los problemas de malezas resistentes y pérdida de vegetación nativa. Dada la presión de la industria para incrementar el uso de herbicidas, una creciente cantidad de tierras serán tratadas con Roundup. La resistencia al glifosato ha sido documentada en poblaciones anuales de roya, quackgrass, trébol de serradella y Cirsium arvense. En Iowa, poblaciones de la maleza Amaranthus rudis mostraron señales de germinación tardía que les permite adaptarse mejor a las fumigaciones tempranas, la maleza velvetleaf demostró tolerancia al glifosato, y la presencia de un tipo de horseweed resistente al Roundup se ha documentado en Delaware. Incluso en áreas donde no se ha observado resistencia en las malezas, los científicos notaron un aumento en la presencia de especies de malezas más fuertes, como Eastern Black Nightshade en Illinois y Water Hemp (Certeira y Duke 2006, Altieri 2004).

Actualmente no hay datos sobre residuos de Roundup en soja y maíz, en tanto los granos no están incluidos en las regulaciones de mercado convencionales para residuos de pesticidas. Sin embargo se sabe que en tanto el Glifosato es un herbicida sistémicamente persistente (aplicado en alrededor de 12 millones de acres de cultivos en EEUU) está presente en las partes cosechadas de las plantas, y no es completamente metabolizable, por lo tanto se cumula en zonas meristémicas como las raíces y nódulos (Duke et al 2003).

Lo que es más, información sobre los efectos de este herbicida sobre la calidad del suelo es incompleta, sin embargo las investigaciones han demostrado que es probable que la aplicación de glifosato esté vinculada a los siguientes efectos (Motavalli et al 2004):

  • Una reducción de la habilidad de la soja y el trébol para fijar nitrógeno, afectando indirectamente la simbiosis.
  • La presentación de sojas y trigos más vulnerables a las enfermedades, como se evidenció el año pasado con el crecimiento de Head Blight en el trigo Fusarium en Canadá.
  • La disminución de microorganismos presentes en el suelo, que cumplen funciones regenerativas necesarias que incluyen la descomposición de materia orgánica, la liberación y conclusión del ciclo de nutrientes y la supresión de organizamos patógenos.
  • Los cambios potenciales incluyen la alteración de la actividad microbial en el suelo debido a diferencias en la composición de las exudaciones de las raíces, alteraciones de las poblaciones microbianas, y toxicidad los pasajes metabólicos que pueden evitar el crecimiento normal de bacterias y hongos.
  • El glifosato también ha tenido efectos negativos en poblaciones de anfibios, especialmente en aquellos como el altamente susceptible renacuajo norteamericano (Relyea 2005).

Implicaciones e impactos para América Latina
Soja
Estados Unidos no será capaz de producir domésticamente biomasa suficiente para satisfacer su apetito de energía. En cambio, cultivos energéticos serán sembrados en el Sur Global. Grandes plantaciones de caña de azúcar, palma africana y soja ya están suplantando bosques y pastizales en Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay. El cultivo de soja ha causado ya la deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques en Brasil, 14 millones de hectáreas en Argentina, 2 millones en Paraguay y 600.000 en Bolivia. En respuesta a la presión del mercado global, próximamente se espera, sólo en Brasil, la deforestación adicional de 60 millones de hectáreas de territorio (Bravo 2006).

Desde 1995, el total de tierras destinadas a la producción de soja en Brasil de incrementó en un 3.2% anual (320.000 hectáreas por año). Hoy la soja -junto a la caña de azúcar- ocupa un territorio mayor que cualquier otro cultivo en Brasil con un 21% del total del área cultivada. El territorio total utilizado en el cultivo de soja se ha multiplicado 57 veces desde 1961, y el volumen de producción se ha multiplicado 138 veces. 55% de la soja, o 11.4 millones de hectáreas, es genéticamente modificada. En Paraguay, la soja ocupa más del 25% de toda la tierra de agricultura. La deforestación extensiva ha acompañado esta expansión: por ejemplo, buena parte del bosque atlántico de Paraguay ha sido deforestado, en parte para el cultivo de soja que abarca el 29% del uso de tierras para agricultura del país (Altieri y Pengue 2006).

En particular, grandes índices de erosión acompañan la producción de soja, especialmente en áreas donde no se implementan ciclos largos de rotación de cultivos. La pérdida de cobertura de suelo promedia las 16 toneladas por hectárea de soja en el oeste medio norteamericano. Se ha estimado que en Brasil y en Argentina los promedios de pérdida de suelo se encuentran entre las 19 - 30 toneladas por hectárea, dependiendo de las prácticas de manejo, el clima y la pendiente. Las variedades de soja resistente al herbicida han incrementado la viabilidad de la producción de soja para los agricultores, muchos de los cuales han comenzado su cultivo en tierras frágiles propensas a la erosión (Jason 2004).

En Argentina el cultivo intensivo de soja ha llevado a un masivo agotamiento de los nutrientes del suelo. Se ha estimado que la producción continuada de soja ha resultado en la pérdida de un millón de toneladas métricas de nitrógeno y 227.000 toneladas métricas de fósforo a nivel nacional. Se estima que el costo de recomposición de nutrientes con fertilizantes es de 910 millones de dólares. La concentración de nitrógeno y fósforo en las cuencas de los ríos de América Latina está ciertamente vinculada al aumento en la producción de soja (Pengue2005).

El monocultivo de soja en la Cuenca del Amazonas ha tornado infértil parte de los suelos. Los suelos pobres necesitan de una mayor aplicación de fertilizantes industriales para obtener niveles competitivos de productividad. En Bolivia, la producción de soja se expande hacia el Este, áreas que ya sufren de suelos compactos y degradados. 100.000 hectáreas de tierras agotadas, antiguamente productoras de soja, han sido abandonadas para pastoreo, lo que lleva a una mayor degradación (Fearnside 2001). Los biocombustibles están iniciando un nuevo ciclo de expansión y devastación de las regiones del Cerrado y la Amazonía. En tanto los países de América Latina incrementen sus inversiones en cultivo de soja para biocombustibles, podemos esperar que las implicaciones ecológicas se intensifiquen.

Caña de azúcar y etanol en Brasil
Brasil ha producido caña de azúcar para combustible etanol desde 1975. En 2005 había 313 plantas procesadoras de etanol con una capacidad de producción de 16 millones de metros cúbicos. Brasil es el mayor productor de caña de azúcar del mundo, y produce el 60% del total mundial de etanol de azúcar con cultivos de caña de 3 millones hectáreas (Jason 2004). En 2005, la producción alcanzó un récord de 16.5 billones de litros, de los cuales 2 millones fueron destinados para exportación. El monocultivo de caña de azúcar por si solo suma el 13% de la aplicación de herbicida a nivel nacional. Estudios realizados por EMBRAPA (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria) en 2002 confirmaron la presencia de contaminación vinculada al uso de pesticidas en el Acuífero Guaraní, atribuible principalmente al cultivo de caña en el Estado de San Pablo.

Estados Unidos es el mayor importador de etanol brasileño, importando el 58% del total de su producción nacional en 2006. Esta relación comercial fue reforzada por el reciente acuerdo sobre etanol de la administración Bush con Brasil. Lejos de ser buenas noticias para Brasil, si la propuesta de la administración Bush sobre el estándar de combustible renovable para el etanol fuera a ser alcanzado con la caña brasileña, Brasil debería incrementar su producción con un adicional de 135 billones de litros por año. El área cultivada se está expandiendo rápidamente en la región del Cerrado, cuya vegetación se espera habrá desaparecido para el 2030. 60% de las tierras de cultivo de caña son controladas por 340 destilerías (Bravo 2004).

Considerando el nuevo contexto energético global, los políticos brasileños y oficiales de la industria están formulando una nueva visión para el futuro económico del país, centrada en la producción de recursos energéticos para desplazar en un 10% el uso mundial de gasolina en los próximos 20 años. Esto requeriría quintuplicar el territorio dedicado a la producción de caña, de 6 a 30 millones hectáreas. Los cultivos nuevos conducirán a la apertura de tierras en nuevas áreas, que probablemente serán objeto de la deforestación en niveles comparables a los de la región de Pernambuco, donde sólo resta un 2.5% de los bosques originales (Fearnside 2001).

Eficiencia energética e implicaciones económicas
La producción de etanol es sumamente intensiva energéticamente. Para producir 10.6 billones de litros de etanol, EEUU utiliza alrededor de 3.3 millones de hectáreas de tierras, que a su vez tienen un requerimiento masivo de energía para fertilizar, desmalezar y cosechar el maíz (Pimentel 2003). Estos 10.6 billones de litros de etanol sólo proveen el 2% de la gasolina utilizada por los automóviles en EEUU anualmente.

A instancia de los estudios Shapouri et al (2004)” de la USDA que reportaron un retorno neto positivo en la producción de etanol, Pimentel y Patzek (2005), utilizando datos de todos los 50 estados y tomando en cuenta todos los “inputs” de energía (incluyendo la manufactura y reparación de maquinaria agrícola y equipamiento para fermentación y destilación) concluyeron que la producción de etanol no provee un beneficio energético neto. Por el contrario, revelaron que requiere más energía fósil producirla que la que produce. En sus cálculos, la producción de etanol de maíz requiere 1.29 galones de combustibles fósiles por galón de etanol producido, y la producción de biodiésel de soja requiere 1.27 galones de energía fósil por galón de diesel producido. En suma, debido a la relativa baja densidad energética del etanol. Aproximadamente 3 galones etanol son necesarios para reemplazar 2 galones de gasolina.

La producción de etanol norteamericana se ha beneficiado anualmente de $3 billones de dólares en subsidios federales y estatales ($0.54 por galón), que en general se acrecienta para los gigantes del agronegocio. En 1978 EEUU introdujo un impuesto al etanol, pero hizo una excepción de 54 centavos por galón para aquellos utilizados en alconafta (nafta con un 10% de etanol). Esto resultó en un subsidio de $10 billones de dólares a Archer Daniels Midland, desde 1980 a 1997 (Bravo 2006). En 2003 más del 50% de las refinerías de etanol en EUA pertenecían a agricultores. En 2006, el 80% de las nuevas refinerías pertenecían a sociedades anónimas, con $556 millones en ganancias proyectadas, beneficiando a los productores más grandes. Para el 2007, se espera que la cifra alcance los $1.3 billones de dólares.

Seguridad alimentaria y el destino de los agricultores
Los impulsores de la biotecnología postulan la expansión del cultivo de soja como una medida de la adopción exitosa de tecnología transgénica por parte de los agricultores. Pero este dato esconde el hecho de que la expansión de la soja conduce a una extrema concentración de tierras e ingresos. En Brasil, el cultivo de soja desplaza once trabajadores de la agricultura por cada nuevo trabajador que emplea. Este no es un fenómeno nuevo. En los 70s, 2.5 millones de personas fueron desplazadas por la producción de soja en Paraná, y 300.000 fueron desplazadas en Río Grande do Sul. Muchos de estos ahora sintierras fueron a la Amazonía, donde desmontaron bosques primitivos. En la región del Cerrado, donde la producción de soja transgénica está en expansión, el desplazamiento de personas has sido relativamente modesto debido a la baja densidad de población del área (Altieri y Pengue 2006).

En Argentina, 60.000 establecimientos agropecuarios fueron excluidos mientras el área cultivada con soja Roundup Ready se triplicó. En 1998, había 422.000 granjas en Argentina mientras en 2002 sólo quedaban 318.000, reduciéndose en una cuarta parte. En una década, el área sojera se incrementó en un 126% a expensas de la producción de lácteos, maíz, trigo y frutas. En la campaña 2003/2004, se sembraron 13.7 millones de hectáreas de soja, pero hubo una reducción de 2.9 millones de hectáreas de maíz y 2.15 millones de hectáreas de girasol. Para la industria biotecnológica, el aumento en el área cultivada de soja y la duplicación de los rendimientos por unidad son un éxito económico y agronómico. Para el país, esto implica mayor importación de alimentos básicos, por ende pérdida de soberanía alimentaria, aumento en el precio de los alimentos y el hambre (Pengue 2005).

El avance de la “frontera agrícola” para biocombustibles es un atentado contra la soberanía alimentaria de las naciones en desarrollo, en tanto la tierra para producción de alimentos está crecientemente siendo destinada a alimentar los automóviles de los pueblos del Norte. La producción de biocombustibles también afecta directamente a los consumidores con un incremento en el costo de los alimentos. Debido al hecho de que más del 70% de los granos en EUA son utilizados como piensos, se puede esperar que al doblar o triplicar la producción de etanol suban los precios del maíz, y como consecuencia, el precio de la carne. La demanda de biocombustible en EEUU ha estado vinculada a un incremento masivo en el precio del maíz que condujo a un reciente aumento del 400% en el precio de la tortilla en México.

Cambio Climático
Uno de los principales argumentos de quienes abogan por los biocombustibles es que estas nuevas formas de energía ayudarán a mitigar el cambio climático. Promoviendo el monocultivo mecanizado que requiere de agroquímicos y maquinarias, lo más probable es un aumento en las emisiones de CO2 como resultado final. Mientras los bosques captores de carbono son eliminados para abrirle el camino a los cultivos destinados a los biocombustibles, las emisiones de CO2 aumentaran en vez de disminuir. (Bravo 2006, Donald 2004).

Mientras los países del Sur entran en la producción de biocombustible, el plan es exportar gran parte de su producción. El transporte a otros países aumentará en gran medida el uso de combustible y las emisiones de gases. Lo que es más, convertir biomasa vegetal en combustible liquido en la refinerías produce inmensas cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero (Pimentel y Patzek 2005).

El cambio climático global no será remediado por el uso de biocombustibles industriales. Será necesario hacer un giro fundamental en los patrones de consumo del Norte Global. El único modo de detener el calentamiento global es una transición del modelo de agricultura industrial a gran escala hacia uno de agricultura orgánica y a pequeña escala, y disminuyendo el consumo mundial de combustible por medio de la conservación.

Conclusiones
La crisis energética -por el sobreconsumo y el cenit del petrolero- ha proporcionado la oportunidad para tejer poderosas alianzas globales entre las industrias del petróleo, los granos, la ingeniería genética y la automotriz. Estas nuevas alianzas entre alimentos y combustibles están decidiendo el futuro del paisaje agrícola mundial. El boom de los biocombustible consolidará su control sobre nuestros sistemas alimentarios y energéticos, y les permitirá determinar qué, cómo y cuánto se producirá, resultando en más pobreza rural, destrucción ambiental y hambre. Los grandes beneficiarios de la revolución de los biocombustibles serán los grandes del mercado de los granos, incluyendo a Cargill, ADM y Bunge; compañías de petróleo como BP, Shell, Chevron, Neste Oil, Repsol y Total; compañías automotrices como General Motors, Volkswagen AG, FMC-Ford France, PSA Peugeot-Citröen y Renault; y gigantes de la biotecnología como Monsanto, DuPont, y Syngenta.

La industria de la biotecnología esta utilizando la actual fiebre del biocombustible para lavar su imagen desarrollando y diseminando semillas transgénicas para la producción energía, no de alimentos. Ante la creciente desconfianza y el rechazo publico que se viene manifestando por los cultivos y alimentos transgénicos, la biotecnología será usada por las corporaciones para maquillar su imagen, argumentando que desarrollarán nuevas semillas genéticamente modificadas para la producción optimizada de biomasa o que contienen la enzima alfa-amilasa que permitirá dar comienzo al proceso de etanol mientras el maíz continua en el campo- una tecnología que, argumentan, no tendría impactos negativos en la salud humana. La diseminación de este tipo de semillas en el ambiente agregará otra amenaza ambiental a aquellas relacionadas al maíz GM que en el 2006 los 32.2 millones de hectáreas: la introducción de nuevos eventos en la cadena alimentaria humana como ha ocurrido con el maíz

Starlink y el arroz LL601.
En tanto los gobiernos son seducidos por las promesas del mercado global de biocombustibles, dieron surgimiento a planes nacionales de biocombustibles que limitarán sus sistemas agrícolas a la producción de gran escala, monocultivos energéticos, dependientes de la utilización intensiva de herbicidas y fertilizantes químicos, así desviando millones de valiosas hectáreas de cultivo que de otra forma podrían ser destinadas a la producción de alimentos. Es enormemente necesario un análisis social que anticipe las implicancias del desarrollo de programas de biocombustibles sobre la seguridad alimentaria y el medioambiente en países pequeños como el Ecuador. Este país planea expandir 50,000 hectáreas la producción de caña de azúcar, y habilitar 100,000 hectáreas de bosque natural para plantaciones de aceite de palma. Las plantaciones de aceite de palma ya están causando desastres ambientales en la región Colombiana del Choco (Bravo 2006).

Claramente, los ecosistemas de las áreas en donde se está produciendo agricultura para biocombustibles se están degradando rápidamente. La producción de biocombustibles no es ambiental ni socialmente sustentable ahora ni en el futuro.

Es también preocupante que las universidades públicas y los sistemas de investigación (por ejemplo el acuerdo recientemente firmado por BP y la Universidad de California-Berkeley) son presas fáciles de la seducción de los grandes capitales y la influencia del poder político y corporativo. Además de las implicancias de la intromisión de los capitales privados en la definición de las agendas de investigación y la composición de la academia -que desgasta la misión pública de las universidades en beneficio de los intereses privados- es un atentado a la libertad académica y el gobierno de las facultades. Estas sociedades impiden que las universidades se involucren en una investigación imparcial, e imposibilitan que el capital intelectual pueda explorar verdaderas alternativas sustentables a la crisis energética y el cambio climático.

No hay duda en que la conglomeración del petróleo y el capital biotecnológico decidirá cada vez más sobre el destino de los paisajes rurales de las Américas. Sólo alianzas estratégicas y la acción coordinada de los movimientos sociales (organizaciones campesinas, movimientos ambientalistas y de trabajadores rurales, ONGs, asociaciones de consumidores, miembros comprometidos del sector académico, etc.) pueden ejercer una presión sobre los gobiernos y empresas multinacionales para asegurar que estas tendencias sean detenidas. Y más importante aun, necesitamos trabajar en conjunto para asegurarnos que todos los países adquieran el derecho a conseguir su soberanía alimentaria por vía de sistemas de alimentación basados en la agroecología y desarrollados localmente, de la reforma agraria, el acceso a agua, semillas y otros recursos, y políticas agrarias y alimentarias domesticas que respondan a las necesidades de los campesinos y los consumidores, en especial de los pobres.

Referencias:
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Certeira, A.L. and S.O. Duke 2006 The current status and environmental impacts of Glyphosate-resistant crops. J. Environ.Qual 35: 1633-1658
Conway, G.R. and J.N. Pretty 1991 Unwelcome harvest: agriculture and pollution. Earthscan publications, London
Donald, P.F. 2004 Biodiversity impacts of some agricultural commodity production systems. Conservation Biology 18:17-37.
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Fearnside, P.M. 2001. “Soybean cultivation as a threat to the environment in Brazil”, Environmental Conservation 28: 23-28.
Hayes, TB, A Collins, M Lee, M Mendoza, N Noriega, AA Stuart, and A Vonk. 2002. Hermaphroditic, demasculinized frogs after exposure to the herbicide, atrazine, at low ecologically relevant doses. Proceedings of the National Academy of Sciences (US) 99:5476-5480.
James, C, 2006. Global review of commercialised transgenic crops: 2006. International Service for the Acquisition of Agri-Biotech Application Briefs, No 23-2002. Ithaca , New York.
Jason, C. 2004, World agriculture and the Environment. Island Press. Washington.
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Pimentel, D and H. Lehman 1993 The pesticide question. Chapman and Hall, New York
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Notas:
1) Ver Colin Campbell, http://www.oilcrisis.com/campbell/
2) Debido a una deficiencia de la enzima diaforasa, la sangre de las víctimas de met-Hb reduce su capacidad de trasportar oxígeno. En lugar de ser color roja, la sangre arterial de las víctimas de la met-Hb victims es marrón. Esto resulta en que la piel de los enfermos caucásicos se torne azulada (por eso la referencia a los “hombres azules”). Los niños de menos de 6 meses son particularmente susceptibles a la methemoglobinemia causada por nitratos ingeridos en el agua, deshidratación causada usualmente por gastroenteritis con diarreas, sepsis y anestésicos tópicos que contengan benzocaína. (http://en.wikipedia.org/wiki/Methemoglobinemia). http://www.lahaine.org/index.php?p=22046

- Elizabeth Bravo, Red por una América Latina Libre de Transgénicos, Quito, Ecuador
- Miguel A Altieri, Profesor de Agroecología, Universidad de California, Berkeley




domingo, abril 01, 2007

ARGENTINA: Pese a muchos, hay gente que gana plata con la energía solar

Un emprendedor e inventor norteamericano de origen polaco, Stanford (Stanislaw)Ovshinski, vende muy bien un artefacto de su creación. Es un sistema para fabricar enormes láminas, capaces de generar helioenergía a costos razonables.

Ovshinski insumió años de trabajo –hoy tiene 86- y millones de dólares, con una meta obsesiva: construir una gigantesca máquina que, a su vez, fabricase láminas de un material capaz de generar energía solar. En suma, convertir luz en electricidad.

Ni siquiera en su propia empresa creían que pudiera tener éxito. No obstante, ahora maneja una planta productora que opera a pleno y no da abasto para satisfacer las órdenes de compra. La firma se llama Energy Conversion Devices (ECD) y es el principal fabricante norteamericano de materiales fotovoltaicos que transforman la luz solar.

La compañía es pionera en un sector industrial conocido obviamente como FV (en inglés PV, photo-voltaic). Según proyecciones para 2007, esta actividad facturará US$ 16.000 millones y su tasa de crecimiento es muy firme. Por de pronto, los envíos mundiales de elementos FV, medidos en megavatios de generación potencial instalada, pasaron de 390 en 2001 a 1.900 en 2006. Hacia 1991, no subían de treinta megavatios. Son cifras del departamento federal de energía y combustibles.

La gigantesca máquina de ECD tiene el largo de una cancha de fútbol americano, nada menos. Funciona como una prensa que, en vez de diarios, produce grandes láminas de material FV, colocables en techos de viviendas, instalaciones industriales, etc. El mero aumento de combustibles fósiles y los crecientes riesgos del “efecto invernadero” –exceso de dióxido y monóxido de carbono en la atmósfera- promueve la demanda geométrica de estos materiales.

Durante decenios, la helioenergía –desarrollada por primera vez en los Estados Unidos de los años 50- se orientaba a un mercado diminuto. Las empresas de ese mismo país lo dominaban hasta fines de siglo, cuando japoneses y alemanes les quitaron la delantera. En este momento, EE.UU. ocupa el tercer lugar en generación de energía solar y China se le acerca velozmente.

La compañía de Ovshinski, inventor de profesión, tiene una lista de espera de seis mese para los pedidos de FV y está terminando tres megafábricas adicionales. Casi la mitad de la producción se exporta a Alemania, pues sus láminas son más delgadas, baratas y flexibles que las de muchos competidores. De ahí que puedan usarse directamente como membranas para techos.

En el curso del proceso, sus detractores han calificado de marginales o ridículas las ideas del inventor. Desarrollarlas le ha significado millones y, pese al auge de ventas, la firma sufre pérdidas a causa de otros proyectos poco convencionales. Entre ellos, un sistema para almacenar hidrógeno combustible en automotores.

Mercado Digital


sábado, marzo 24, 2007

GLOBAL WARMING: Calentamiento global aviva riesgo de epidemias en América del Sur

Las alteraciones climáticas, como las lluvias más intensas y persistentes en América del Sur, obligan a los países a fortalecer la prevención de enfermedades como el dengue, que esta vez se ensañó con Paraguay en su variedad más peligrosa: la fiebre hemorrágica.

"El recalentamiento global amplía el riesgo futuro de epidemias", dijo a IPS el entomólogo Anthony Erico Guimaraes, investigador del Instituto Oswaldo Cruz, el centro más importante de Brasil en estudios y desarrollo de medicamentos contra enfermedades tropicales.

El aumento de la temperatura global "influye indirectamente en la expansión del dengue al alterar la frecuencia de las lluvias", abundó.

El médico Franklin Alcaraz del Castillo, director del Centro Latinoamericano de Investigación Científica de Bolivia, dijo a IPS que las inmensas lagunas que dejaron en los últimos tres meses las lluvias en la Amazonia boliviana "alientan la reproducción del mosquito" transmisor del mal.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que lo contrae al absorber la sangre de una persona infectada y lo contagia cuando pica a otra sana. Los síntomas son fiebre, cefaleas y dolor muscular. El hemorrágico incluye también dolor abdominal intenso, náuseas y sangrado de piel y mucosas.

Además, el recalentamiento global acelera el desarrollo del virus dentro del vector, amplía la zona de influencia de los mosquitos y su capacidad de adaptarse a temperaturas más frías, señaló el científico argentino Osvaldo Canziani, integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas.

Por eso es importante mantener la prevención, aun cuando el termómetro indique sólo 15 grados, añadió.

Existe consenso científico en que el clima del planeta se está recalentando debido, en parte, a actividades humanas que emiten gases de efecto invernadero, por ejemplo la combustión de gas, carbón y petróleo.

En Bolivia hay cerca de 40 mil familias evacuadas por las inundaciones en los departamentos orientales de Santa Cruz y Beni, que son también los más afectados por el dengue. "El hacinamiento, la pobreza, la falta de conocimiento para defenderse del mosquito provocan la expansión de la enfermedad", añadió Alcaraz.

De momento, se registran 2 mil 800 casos de dengue en ese país, según informó el jueves la Unidad Nacional de Epidemiología de Bolivia, pero el experto advirtió sobre la necesidad de fumigar intensamente las zonas más vulnerables y prepararse para otros males asociados a la inundación como la malaria, la fiebre amarilla y el tétanos.

Inmunidad peligrosa
En Brasil, se reportaron 85 mil casos entre enero y febrero de este año, casi 30 por ciento más que en el mismo periodo de 2006. La mitad de ellos fueron en el estado occidental de Mato Grosso do Sul, que limita con Bolivia y Paraguay.

La variante hemorrágica afectó a 55 personas, seis de las cuales murieron. "En Brasil la población no está movilizada para eliminar los focos", los recipientes con agua estancada donde se reproducen los mosquitos, explicó Guimaraes.

En Paraguay, epicentro del brote sudamericano, las autoridades registran unos 20 mil casos y 12 muertos. Sin embargo, médicos de ese país sospechan que el sub-registro es enorme. Sólo en el occidental departamento Central, versiones de prensa no desmentidas por el gobierno hablan de 300 mil contagiados.

Además, están apareciendo casos hemorrágicos, más virulentos aunque no necesariamente letales. Existen cuatro tipos de virus del dengue. Cuando una persona contrae la enfermedad, desarrolla inmunidad hacia la variedad con la que fue inoculada, pero se vuelve más vulnerable a los otros serotipos. Si es contagiada con alguno de ellos puede padecer la fiebre hemorrágica.

"La epidemia de dengue de 1999-2000 fue grande en la región, pero era todo dengue clásico, ahora además se están viendo casos hemorrágicos", señaló el médico Alfredo Seijo, encargado de la unidad de dengue del Hospital Muñiz de Buenos Aires. La Jornada

viernes, marzo 23, 2007

ARGENTINA : Lanzan desarrollo de nuevo combustible ecológico

La Comisión Nacional de Energía Atómica presentó a la empresa estatal Enarsa un plan para producir un nuevo combustible gaseoso, el hidrógeno-GNC, que requerir de una inversión inicial de $5 millones

Se trata de un combustible ecológico y económico para transporte público de pasajeros y carga, que mezcla el hidrógeno con el GNC, buscando reemplazar al GNC sin dejar de utilizar ese tipo de tecnología.

Para la puesta en marcha de la primera fase del desarrollo del nuevo combustible, Enarsa y la Secretaría Nacional de Ciencia y T‚cnica (FONCYT) aportarán $900 mil en efectivo y las universidades de Buenos Aires (UBA) y Tecnológica Nacional (UTN) recursos humanos, instrumentos e insumos.

El aporte de las instituciones asciende al 33% del total de la inversión requerida, que totaliza un paquete inicial de $5 millones para el desarrollo en bancos de prueba, donde se "simular la carga del vehículo".

Así lo explicó el director del proyecto y del Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable de la CNEA, Daniel Pasquevich, durante la presentación ante Enarsa.

"El objetivo de la presentación fue acordar los pasos a seguir en la primera fase de desarrollo y hemos acordado trabajar en forma conjunta para un proyecto de bien común", sostuvo el directivo tras el encuentro con los funcionarios de Enarsa y de las universidades.

Según explicó Pasquevich, durante esta reunión se "acordaron los alcances del proyecto" y, según señaló, Enarsa "hará otra parte de inversión como adoptante tecnológico y compra de patentes".

Esta primera etapa tendrá una duración de tres años, y entre 2009 y 2010 está prevista la puesta en marcha de la segunda fase que consiste en "llevar a la calle un vehículo con la nueva tecnología y un surtidor" para realizar la prueba final.

Para esta segunda etapa, Enarsa tiene previsto realizar nuevas inversiones y de ellas depender que la puesta en marcha en la calle reduzca los tiempos previstos.

El proyecto es que a fines de 2009 el combustible esta funcionando en los bancos de prueba y luego de esa fecha se traslade a las calles, ya que en algunos casos se prevé que los vehículos requerir n de algunas modificaciones en sus chasis para adaptarse a la nueva tecnología.

Además, la llegada a los vehículos también "va a depender de reglamentaciones como sucedió con el biodiesel", explicó el directivo de la CNEA.

"Hay una ley de hidrógeno, pero no está reglamentada, que habla del interés del país en desarrollarlo", recordó Pasquevich.

El proyecto es desarrollar el nuevo combustible en forma complementaria a otros desarrollos de hidrógeno para que la Argentina no tenga que importar esa energía, sino que el país tenga su propio stock.

"En la Argentina se desarrollan otros proyectos que se deben a la producción de hidrógeno y no queremos trabajar en forma autista", señaló Pasquevich, al tiempo que recordó que "en la UBA se desarrolla el ETANOL para producir hidrógeno".

El proyecto surgió ante "la necesidad de extender el recurso del GNC". "Los hidrocarburos se están terminando y por eso se buscan reemplazos limpios y el hidrógeno se supone que es la tecnología del futuro", aseveró el directivo.

De parte del FONCYT participó su director, Armando Bertranau, quien destacó que este proyecto "es una nueva forma de llevar adelante la investigación tecnológica en forma conjunta" varias instituciones y Enarsa.

Estuvieron presentes también, el gerente de operaciones y nuevos negocios de Enarsa, Ruben Etcheverry; el director de Ingeniería Mec nica de la UBA, Fernando Audebert, y el secretario de Ciencia y Técnica de la UTN, Oscar Noguez; entre otros funcionarios de las instituciones participantes del proyecto.

lunes, marzo 19, 2007

ARGENTINA: Construirían planta de biocombustibles

by Francisco Toledo
En pleno proceso electoral, y ante la posible resistencia de los ciudadanos entrerrianos, se supo en estos días que es "muy probable" que en el espacio que dejó libre la española ENCE -en lo que pareció el único logro para los asambleístas de Gualeguaychú- podría funcionar una fábrica de biocombustibles que proyecta levantar allí la empresa brasileña Petrobrás. A la petrolera carioca le interesan el puerto construido en el lugar y el proyecto de biocombustibles impulsado por Estados Unidos.

Para el proyecto turístico de los vecinos de Gualeguaychú es una mala noticia, aunque no existe ningún argumento jurídico sobre el cual intentar una oposición. Las fábricas de combustible no involucran a las aguas comunes de ambos países, aunque la chimenea quemaría importantes masas de etanol.

La gestión del intendente

El intendente de Río Negro, Omar Lafluf, inició las gestiones para que la petrolera brasileña Petrobrás se haga cargo del puerto y de las plantaciones que abandonó ENCE para iniciar otro emprendimiento en Las Conchillas, departamento Colonia. En ese lugar, en M Bicuá, Petrobrás instalaría un fábrica de biodiésel, con una inversión de treinta millones de dólares.

Fuentes empresariales próximas a ENCE señalaron que "hay una negociación incipiente" con Petrobras en especial por la posible venta de los terrenos. "La venta del puerto no se descarta, pero es un polo logístico y Ence lo tiene en sus planes de futuro para el traslado de celulosa", agregaron los informantes.

El proyecto de Petrobrás

La empresa está interesada en expandir su presencia en los mercados de refinación y distribución de combustibles de Uruguay. Petrobrás ya controla casi todo el negocio de la distribución de gas natural del país y posee parte de la comercialización de combustibles tras adquirir el año pasado las 89 estaciones de servicio de Shell. También inició conversaciones con el gobierno uruguayo para proyectos de etanol y biodiésel.

"Tras el interés mostrado por Estados Unidos en el etanol y el biodiésel se han elevado las perspectivas de establecer estos proyectos en otros países," dijo el presidente de la petrolera brasileña José Sergio Gabrielli, en referencia a la visita la semana pasada a Brasil del presidente estadounidense, George W. Bush.

El presidente de Petrobras en Uruguay, Clovis Correa de Queirós, calificó all puerto de M'Bopicúa, sobre el río Uruguay, como "excelente, bien hecho y moderno". Correa dijo que las negociaciones entre Petrobras y ENCE están "en una etapa preliminar".

Petrobras considera que la región "ofrece enorme potencial" para el biodiesel y "se están estudiando varias líneas de trabajo", agregó Correa.

viernes, marzo 16, 2007

ARGENTINA: LUBRAX Y PLA: UNA ASOCIACIÓN CON ENERGÍA PARA EL CAMPO

La firma del acuerdo se realizará en el marco de Expo Agro 2007 y estará presidida por Vilson Reichemback Da Silva, director de Comercial Downstream de Petrobras Energía y Miguel Ángel Pla, titular de la empresa homónima.

“Para Petrobras es un orgullo generar este tipo de alianzas con firmas serias y en crecimiento”, afirma Reichemback Da Silva, quien, además, destaca los beneficios recíprocos de la iniciativa. El director también explica que la firma del convenio es tan sólo el primer paso de un largo camino, “ahora viene todo el trabajo de potenciar las sinergias entre ambas empresas y diseñar los planes de acción específicos en materia de marketing, servicio técnico o capacitación”, agrega.

El convenio establece, entre otras cosas, que Pla —firma con más de tres décadas de trayectoria— incluirá lubricantes Lubrax en el primer llenado de sus pulverizadoras y sembradoras; los comercializará en sus centros de distribución y los recomendará a sus clientes en las cartillas y fichas técnicas de sus equipos. “Podemos contribuir al relacionamiento de Petrobras con nuestros clientes”, cree Pla.

Acerca de Lubrax
Con presencia en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú, Lubrax cuenta con una amplia gama de productos automotrices, industriales y marítimos para satisfacer las necesidades del mercado argentino.

La planta de elaboración, el laboratorio donde se realizan todos los análisis y el centro de distribución están ubicados en Avellaneda, Gran Buenos Aires. Los productos se formulan y envasan de acuerdo a los requerimientos del mercado argentino y desde allí son distribuidos a todo el país.

El aspecto técnico está muy vinculado con este producto, debido a que todos los lubricantes se rigen por normas internacionales de calidad, viscosidad y procesos. Todos los productos de la planta de lubricantes se comercializan a través de la amplia red de estaciones de servicio, así como por intermedio de distribuidores, directamente a la industria y a grandes consumidores finales.

Hoy, la planta de lubricantes elabora una gama de productos cada vez más amplia con 140 formulaciones distintas que da un total de aproximadamente 420 productos envasados. La gama incluye líneas automotrices, marinas (Marbrax) e industriales que, además de distribuirse a todo el país, se exportan a Chile y Uruguay.

Lubrax terminó el 2006 con una participación del 11,1% en el mercado de lubricantes, cifra que muestra el gran crecimiento que tuvo la marca respecto al 6,1% obtenido en el 2002. En este sentido, Lubrax es la marca que más avanzó en el mercado en el último año.


Acerca de Pla

Pla fue fundada hace tres décadas en la ciudad Las Rosas, provincia de Santa Fe. Su actividad está orientada a la producción de implementos para el agro, como son las pulverizadoras-fertilizadoras de líquidos y sólidos autopropulsadas, siendo pioneros en este tipo de maquinaria, pulverizadores de arrastre y sembradoras.

Su espíritu innovador lo lleva a incorporar avances tecnológicos en sus proyectos, lo cual ubica a Pla entre las empresas líderes del mercado argentino, colocando más de 3.000 pulverizadoras autopropulsadas, las cuales son utilizadas por aplicadores profesionales, cooperativas y productores.

La especialización en este tipo de maquinaria, hizo que la empresa profundice en el estudio de las distintas regiones productivas del país y las necesidades específicas de cada región y cultivos produciendo máquinas especiales para aplicaciones en casos como la caña de azúcar, el tabaco, el algodón, la papa, el arroz.

La permanente participación de Pla en los congresos internacionales hacen que estas herramientas sean reconocidas y utilizadas con gran eficiencia en todo el mundo. Comprometidos con las buenas prácticas agrícolas, Pla desarrolla cursos de capacitación, para Operadores de Equipos Terrestres de Aplicación de Agroquímicos. Desde el mes de mayo del año 2005 habiéndose dictado hasta el presente 54 cursos con una duración de 10 horas cada uno, durante los cuales desfilaron alrededor de 2400 participantes, habiéndose abordado temas tan fundamentales como calidad de aplicación de productos fitosanitarios, partes de la máquina pulverizadora, higiene y seguridad. Programa Agro Limpio y calidad de agua.


jueves, noviembre 09, 2006

ARGENTINA: Cambio climático: el Gobierno evalúa informes de especialistas de todo el país



La presentación de los informes finales de especialistas tuvo lugar la semana pasada en Cancillería Argentina. Docentes e investigadores de la FICH-UNL fueron seleccionados para realizar los estudios de vulnerabilidad correspondientes a la Región Litoral-Mesopotamia.

Los últimos días de octubre tuvo lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la presentación de los informes finales correspondientes a diferentes estudios realizados a nivel regional y nacional acerca del posible impacto del cambio climático (CC) sobre las actividades humanas y el ambiente en general. Estos trabajos están siendo evaluados por el Gobierno Nacional y, una vez aprobados, contribuirán a la preparación de la Segunda Comunicación Nacional de la República Argentina a la Conferencia de la Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

En general, los trabajos fueron realizados por universidades nacionales, fundaciones y empresas consultoras de alto nivel, seleccionadas por su capacidad técnica, experiencia y trayectoria demostradas en los distintos temas. Para la región Litoral-Mesopotamia, los estudios de vulnerabilidad de los recursos hídricos fueron desarrollados por un equipo interdisciplinario de docentes e investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), coordinado por Norberto García, Lic. en Ciencias Meteorológicas y Dr. en Ciencias de la Ingeniería.

En cuanto a la difusión de los resultados de todos estos estudios, si bien los trabajos esperan la aprobación del Gobierno Nacional para ser publicados, representantes de la Fundación Bariloche confirmaron que las conclusiones estarán disponibles próximamente en su sitio web (www.fundacionbariloche.org.ar).

Sobre los estudios
Los estudios realizados abarcan diferentes componentes: inventario de gases de efecto invernadero, vulnerabilidad de regiones y sus recursos -Litoral, Pampa Bonaerense, Pampa Húmeda y Patagonia-, vulnerabilidad del sector energético y su infraestructura, impactos socioeconómicos generales del cambio climático y posibles medidas de mitigación y adaptación. Dichos trabajos fueron realizados con fondos del Banco Mundial a través de la Fundación Bariloche, consisten en la elaboración de información de base para la toma de decisiones y en la proyección de impactos esperados para un futuro no tan lejano.

En efecto, el plazo establecido para las proyecciones fue de unos 70 años, aunque algunos equipos trabajaron también con plazos menores (20 a 40 años). En todos los casos, según explican los especialistas, se trata de tendencias y no de certezas: la dinámica misma del cambio climático y su variabilidad, sumada a las diferentes actividades humanas que los atraviesan, implica cierto nivel de incertidumbre en las predicciones.

Si bien los especialistas afirman la necesidad de adoptar hoy medidas y regulaciones para la mitigación y/o adaptación a los cambios esperados, nuestro país participa con un mínimo porcentaje -un 5% aproximadamente- de las emisiones en el mundo de gases de efecto invernadero (GEI), uno de los principales causales del Cambio Climático. Esto implica que a nivel mundial son los países industrializados quienes deben hacer los mayores esfuerzos por reducir la emisión de estos gases, a fin de atenuar las consecuencias que pueden tener sobre el clima, las actividades humanas y el ambiente en general. Pese a estas observaciones generales, nuestro país se verá afectado severamente en algunas áreas puntuales, particularmente en el norte de Santa Fe, oeste de Chaco y Formosa.

Los principales componentes de la segunda comunicación son los siguientes:
- Inventario de gases de efecto invernadero. Actualizar el inventario nacional y desarrollar indicadores para la evaluación de tendencias en este sentido.
- Vulnerabilidad. Evaluación de la vulnerabilidad y fortalecimiento institucional para la adaptación al CC. Consiste en estudios de vulnerabilidad de los recursos hídricos y la región húmeda del país, donde está concentrada la mayor parte de la población y las actividades económicas del país.

- Vulnerabilidad de la zona costera. Estudio del impacto relativo del CC y la acción humana en la degradación de la línea costera del Río de la Plata.
- Vulnerabilidad de la Pampa Bonaerense. Analiza el impacto del CC sobre los recursos hídricos de la Pampa Húmeda.
- Vulnerabilidad de la producción agrícola en la Pampa Húmeda. Estudia los efectos del CC sobre la producción agrícola y la erosión de los suelos en la región.
- Vulnerabilidad de los recursos hídricos en el Litoral - Mesopotamia. Impacto del CC sobre los mayores ríos. Estimación de daños por inundaciones posibles como consecuencia de los cambios y estrategias de mitigación o adaptación para disminuirlos.
- Vulnerabilidad de la Patagonia. Evaluación de los potenciales impactos del CC sobre la región en general y sus recursos.
- Vulnerabilidad del sistema energético y su infraestructura. Estudio del sector para evaluar el CC.
- Programa Nacional de Adaptación y Planes Regionales. Surge de los resultados de los estudios anteriores y los escenarios considerados. Su objetivo es incorporar la capacidad de adaptación al CC en la planificación del desarrollo nacional y regional.


Source: SantaFe

martes, noviembre 07, 2006

ARGENTINA: Diputados analizaron el Proyecto de Ley sobre Energías Alternativas


En una reunión realizada ayer por iniciativa de la Comisión de Hacienda y Presupuesto que preside el diputado Oscar Salvatierra (PJ), se analizó con los representantes del ENRESP, Marcelo Arca y el Ing. Pierre Rieszer, el Proyecto de Ley -en revisión- por el cual se declara de interés provincial la investigación, generación y/ o distribución de las energías alternativas; entendiéndose por tales las obtenidas de manera no convencional que sean de origen eólico, solar o de cualquier otro recurso natural renovable utilizado de manera racional.

Al respecto, el diputado Salvatierra (PJ) informó que el proyecto tiene dos cuestiones centrales, por un lado la cuestión ambiental y por otro la económica y es en esta última cuestión donde surge la problemática del proyecto, “hay que tener en cuenta los costos de producción de este tipo de energías alternativas, ya que si cuesta más que la producción de las convencionales la tarifa para los usuarios subiría. Otras cuestiones que se deben prever son los subsidios por KW (kilowatts) producido puesto que incidiría en los costos de producción; y que EDESA compra la energía a CAMESA que en el norte es la compañía que administra el mercado mayorista eléctrico”.”

Finalmente, el legislador indicó que se está tratando de consensuar sobre estas cuestiones con el objetivo de incentivar la generación de energías alternativas y no convencionales pero sin que exista un mayor costo para el usuario. Asimismo, los representantes del ENRESP se comprometieron a enviar toda la información necesaria sobre las demandas de energía de cada una de las localidades de la provincia.


Estuvieron presentes en la reunión los diputados Santiago Godoy (PJ), Oscar Salvatierra (PJ), Adriana Pérez (PJ), Fanny Velarde (PRS), Pablo Kosiner (PJ), Margarita Véliz, Luis Mendaña (PJ), Horacio Thomas (PJ), Virginia Cornejo (PRS), Orlando Porrati (PJ) y Domingo Juárez (PJ). Por el Ente Regulador de los Servicios Públicos, Marcelo Arca –Jefe de Tarifas- y el Ing. Pierre Rieszer de la Gerencia de Energía Eléctrica.


Source: Salta al Dia

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