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jueves, septiembre 20, 2007

CLIMATE CHANGE: La UE planea aliarse con los pobres contra el cambio climático

La Unión Europea estudia establecer una alianza con los países más pobres del mundo para ayudar a hacer frente a los crecientes problemas relacionados con el cambio climático, dijo el martes la Comisión Europea.

"Los países en vías de desarrollo serán los más afectados por los efectos del cambio climático y por ello necesitan nuestra ayuda para mitigar el cambio climático y adaptarse a los cambios que ya están ocurriendo", dijo la Comisión en un comunicado.

Siete de los diez desastres naturales que han dejado más muertes de los últimos años se han producido entre 2000 y 2006, dijo la Comisión, que ha hecho de la lucha contra el cambio climático una prioridad en sus políticas.

Bruselas proporciona a las naciones en vías de desarrollo ayuda de emergencia y la nueva alianza les ayudará, especialmente a los estados más pobres, a prepararse para futuros desastres a través de la financiación de sistemas de alerta, técnicas especiales de irrigación y otros proyectos.

El plan también perseguirá recortar las emisiones de la deforestación - un contribuyente importante para el alza de los niveles de gases de efecto invernadero - y ayudar a los países en vías de desarrollo a aprovecharse del mercado mundial del carbono. La Comisión ha destinado ya 50 millones de euros al lanzamiento de la alianza, que podría manejar fondos por hasta 300 millones de euros entre 2008 y 2010, dijo el comisario europeo de Desarrollo, Louis Michel, a los periodistas.

Los gobiernos de la UE deberían también contribuir, añadió. "Es sólo un comienzo, claramente se necesita más dinero", dijo Michel.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los países en vías de desarrollo era más barato que en las economías desarrolladas, dijo.

La Comisión está preparada para abordar la propuesta de Alianza con los países en desarrollo en la reunión del 7-9 de noviembre en Lisboa.

Via|Reuters
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viernes, mayo 18, 2007

CULTURA: Konrad Adenauer, Bruselas promoverá la cultura energética en empresas checas

by Carlos González-Shánel


La Unión Europea planea implementar un programa de capacitación para personal encargado del área energética en las empresas checas. Así lo anunció el presidente de la Cámara de Comercio Industrial Checo-Alemana, Bernard Bauer, en la conferencia "Europa a Oscuras", organizada recientemente por la Fundación Konrad Adenauer.

Según indica el Sr. Bauer, el programa será implementado muy pronto y se unirán varias instituciones nacionales y extranjeras. "Se trata de un programa de la UE", financiado por Bruselas y participan 15 países europeos. La Cámara de Comercio Industrial Checo-Alemana ha postulado para hacerse cargo de este proyecto y dentro de muy poco comenzaremos ya que nos han dado la aprobación.

Según el funcionario alemán, "Colaboraremos con la Agencia Nacional de Energía, aquí en República Checa, con la cual impartiremos los cursos conjuntamente. Se tratará de capacitar a personas encargadas del área energética, a los cuales se les enseñará a utilizar mejor la energía, así como temas sobre eficiencia energética, y tendrá una duración de dos años".

En el ámbito global, el presidente de la Cámara de Comercio Industrial Checo-Alemana dijo que Berlín jugará un papel importante en cuanto a la definición de la política energética europea, lo que la República Checa sigue muy de cerca. Por esa razón expertos alemanes prevén impulsar la realización de seminarios y conferencias en Praga sobre el tema energético.

"La Cámara está apoyando y tratando de invitar a expertos alemanes para ofrecer conferencias y sensibilizar a las personas en la República Checa, uno de los países más ineficientes en el problema energético. Por eso pensamos que sería bueno impulsar un programa como el nuestro para apoyar a las empresas que tienen problemas en ese sentido", indicó Bauer.

Uno de los temas más importantes de la conferencia "Europa a Oscuras", fue el debate acerca de la dependencia energética de la República Checa. El Sr. Bauer destacó los intentos por buscar aumentar el consumo de recursos nacionales en lugar de impulsar la importación, sin embargo, no es muy optimista en cuanto a los resultados a corto plazo.

Según hemos escuchado en la conferencia hay muchos programas que impulsan el ser más independiente, pero el problema es que no hay financiación. La energía nuclear podría ser una alternativa, pero creo que van a seguir dependiendo del suministro de fuera por falta de recursos. Creo que no habrá otra alternativa", concluyó Bauer.

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viernes, mayo 11, 2007

ESPAÑA: Hay que plantearse seriamente el debate nuclear

by DAVID TABERNA

«Las energías renovables pueden ser y están siendo un gran negocio para las empresas», señala Carlos López Blanco, vicepresidente ejecutivo de la Fundación de la Innovación Bankinter, que ayer participó en una jornada sobre Energía: El desafío de la demanda celebrada en la Universidad de Deusto de Donostia.

- ¿Cuál es el grado de preocupación en torno al posible desequilibrio entre la oferta y la demanda energética?

- No sabríamos poner una nota, pero sí sabemos cuáles son las incertidumbres a las que nos enfrentamos. Y la fundamental es cuánto tiempo va a pasar hasta que seamos capaces de cambiar el modelo energético: del actual -basado en la utilización de combustibles fósiles muy contaminantes- a un nuevo modelo en el que su dependencia sea muy reducida. Ese es el problema fundamental al que se le puede añadir un agravante.

- ¿Cuál?

- Hay una serie de países que están teniendo unas políticas muy activas en la sustitución de energías tradicionales por otras más limpias. En cambio, las economías que más van a crecer en las próximas décadas van a tener un peso mayor en el consumo energético global, pero su comportamiento energético ni es eficiente ni va enfocado al mundo de las energías renovables. Nos vamos a encontrar con una paradoja. Aunque va a crecer mucho la utilización de energías renovables en término absolutos, en el futuro caerá su utilización en términos relativos. El porcentaje de energías renovables es ahora mayor que el que habrá en diez o quince años. Éste es el mayor problema que tenemos que resolver. Por mucho esfuerzo que hagamos, la tendencia de países como China e India invita a pensar que aumentará el consumo de combustibles fósiles.

- ¿Y qué se puede hacer?

- Hacer políticas en diferentes áreas de la energía. ¿Hay que apostar por las energías renovables? Sí, por todas. También hay que apostar por pautas de conducta de ciudadanos y empresas que reduzcan el consumo energético. A medio y largo plazo la solución vendrá a raíz de que los procesos de innovación en el mundo de la energía sean capaces de fomentar un nuevo modelo. Eso no justifica que ahora no hagamos nada. Es indispensable que a corto plazo se hagan esfuerzos para una mayor utilización de energías renovables y en una mayor conciencia de empresas y ciudadanos. En la medida de lo posible se intentará convencer a las economías emergentes. Pero eso será muy difícil.

- ¿La apuesta decidida por las energías renovables dependerá del precio del petróleo?

- El incentivo de las energías alternativas siempre tiene que ver con el precio del petróleo. Creo que Europa tiene que hacer una ventaja competitiva del uso de las energías renovables. No puede caer en esa trampa. Aquí se están jugando cosas más importantes que el suministro petrolífero, como la defensa del medio ambiente.

- En los últimos años han surgido más voces alabando las ventajas de la energía nuclear.

- La energía nuclear es una posible respuesta a este tipo de encrucijadas. Es una energía local y que en los últimos años ha avanzado mucho en el tema de la seguridad. Parece indiscutible que Europa y España van a tener que plantearse seriamente el debate nuclear. Si no hay energía nuclear habrá que encontrar otro tipo de energía. Y, por desgracia, la energía eólica o solar no tiene esa capacidad. Nos guste o no. Por su parte, hay que alejar el debate nuclear del debate político.

- ¿Las empresas han descubierto las oportunidades de negocio que han surgido con las energías renovables?

- Sin duda. En España tenemos la gran suerte de que la energía es una de las áreas donde la industria tiene una posición de liderazgo. Con una política regulatoria bien articulada y una clase empresarial que apueste por las energías renovables, esto puede ser un gran negocio y yo creo que lo está siendo.

lunes, mayo 07, 2007

CLIMATE CHANGE: Europa y soluciones a la vista

Más de 2.000 expertos se reúnen en la ciudad alemana de Bonn, para dar seguimiento a los reportes de la ONU en materia de cambio climático. Las soluciones al calentamiento global, poco a poco, van cobrando forma.

Es una agenda exhaustiva. A partir de este lunes siete de mayo, y durante 11 días, especialistas de la Organización de las Naciones Unidas llevarán a cabo 26 sesiones de trabajo en las que analizarán aspectos científicos y definirán el cronograma para la implementación del Convenio Marco en Materia de Cambio Climático.


Son más de 2.000 los expertos reunidos en la ciudad de Bonn. Y más que declaraciones, buscan lanzar acciones. El día 15, por ejemplo, uno de los talleres se centrará en las posibilidades concretas para el uso eficiente de la energía en ámbitos como la industria y el consumo privado.

20, la cifra mágica

En esa jornada participarán especialistas de Suecia, China, Rusia, Suiza, Holanda, la Comisión Europea y, no por último, el país anfitrión: Alemania. Una serie de bosquejos a los que DW WORLD tuvo acceso, con los temas específicos a tratar, permiten vislumbrar algunos de los muchos caminos que la ONU y otros entes internacionales estudian para revertir los efectos del calentamiento global.

La Comisión Europea llevará a la mesa de negociaciones una propuesta que delinea las metas del bloque comunitario, tanto hacia dentro como hacia afuera de éste. De acuerdo con los representantes Artur Runge-Metzger y Jean-Arnold Vinois, la Unión Europea pugnará por la reducción de las emisiones de gases invernadero de los países industrializados en 30 por ciento para el año 2020, en el marco de un acuerdo internacional.


Asimismo, se pretende "comprometer a la Unión Europea para que, aún en ausencia de un acuerdo internacional, reduzca en 20 por ciento sus emisiones de gases invernadero en el año 2020." De hecho, el 20 parece ser la cifra mágica. En ese mismo porcentaje debería incrementarse la eficiencia en el uso de la energía en Europa, así como aumentar el uso de energías renovables.


Propuesta alemana, experiencia sueca

Jens Schuberth, de la Agencia Federal para el Medio Ambiente de Alemania, considera que "el uso actual no es sustentable; usamos demasiada energía y, en la mayoría de los casos, de una calidad que daña el medio ambiente." La solución, o parte de ella, radica en medidas como el uso de tecnologías industriales; por ejemplo, los sistemas de aire comprimido.

En el sector de la construcción, según el representante alemán, pueden darse incentivos a la edificación de residencias altamente eficientes en el uso de la energía. Esto implicaría la expedición de normas distintas de construcción, combinadas con programas para la promoción de tales viviendas. Sólo de esta manera, dice Schuberth en su bosquejo, podremos disociar el crecimiento económico del consumo de energía.



Una iniciativa ambiciosa en este sentido es el Programa de Inversión Climática (Klimp), implementado por el gobierno de Suecia. A través de ese medio se proporcionan fondos para programas locales de mejoramiento energético. No sólo el medio ambiente sale ganando con ello. El Klimp también fomenta la cooperación entre los niveles locales, municipales y federales del gobierno. Las primeras evaluaciones cuatrienales serán dadas a conocer este año.





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domingo, mayo 06, 2007

ESPAÑA: Biocombustibles, energías solar y eólica, nuevas soluciones para el cambio climático

El acuerdo plasmado en el informe realizado por los integrantes del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático sostiene que mantener el actual nivel de concentración de partículas de dióxido de carbono costará cerca del 3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial, de aquí al 2030.

En la actualidad el nivel se sitúa en torno a 445 partículas de de CO2 por millón, y según los expertos evitar que suba podría frenar el alza de la temperatura en dos grados centígrados.

En otro escenario, el de mantener el nivel de concentración entre 535 partículas por millón y 590 partículas por millón, costaría entre el 0,2 por ciento y el 2,5 por ciento del PIB mundial, de acuerdo al informe realizado por el IPCC.

"El informe refleja muy bien las inquietudes de la Unión Europea", dijo a Efe Concepción Martínez López, subdirectora de la Oficina para el Cambio Climático del ministerio español de Medio Ambiente.

En principio, los países de la Unión Europea (UE) se han marcado el objetivo de mantener la concentración en torno al nivel de 530 partículas de CO2 por millón.

Para evitar efectos desastrosos a causa del cambio climático, los expertos recomiendan en su informe reducir entre un 50 por ciento y un 85 por ciento las emisiones de gases contaminantes en el horizonte de 2050.

"Las actuales políticas (medioambientales) son inadecuadas, y es necesario actuar ahora", dice el sumario político que acompaña al informe técnico, un volumen compuesto por cerca de un mil páginas.

Casi todas las potenciales soluciones que los expertos del IPCC citan en el informe pasan por la reducción de la quema de combustibles fósiles, un mayor empleo de biocombustibles, el uso de energías como la solar, eólica, y hasta la nuclear.

"En el informe no recomendamos el uso de la energía nuclear, sólo la examinamos", precisó Bertz Metz, copresidente del IPPC, durante la rueda de prensa celebrada tras anunciar el acuerdo logrado al término de cuatro jornadas de sesiones a puerta cerrada y negociaciones entre las delegaciones.

En relación al comercio del carbón, una de las principales fuentes de contaminación atmosférica, dice el informe que establecer un precio o tasa de 50 dólares por tonelada de dióxido de carbono puede contribuir a reducir entre un 27 y un 52 por ciento las emisiones de gas, mientras que si se fija a 100 dólares por tonelada, ayudará a que disminuyan hasta un 63 por ciento.

Según el informe, las emisiones de dióxido de carbono, que son las principales causantes del efecto invernadero, está previsto que aumenten hasta 110 por ciento de aquí a 2030, a menos que se actúe de inmediato.

En el sector del transporte, que es la fuente de emisiones de gas que más rápidamente aumenta, destaca como opción la fabricación de los vehículos híbridos, que ya están en el mercado, mayores impuestos para los aceites derivados de fósiles, incentivos para la mejora de los sistemas de transporte público y empleo de medios de de transporte no motorizados, como la bicicleta.

Por lo que se refiere a la industria, el IPCC identifica medidas como las de imponer nuevos controles a los contaminantes, incluido el metano, óxido nitroso y a los productos químicos que contribuyen al efecto invernadero, y contempla también el reciclaje.

Acerca del suministro de energía, el IPCC se inclina por una menor dependencia del carbón en favor del gas natural, que es menos contaminante, y sugiere que la energía nuclear puede desempeñar un papel a corto y medio plazo.

En materia de agricultura, señalan los expertos que la mejora de la gestión del suelo rústico y los bosques, con énfasis en la reforestación y la prevención de la deforestación, ofrece una de las alternativas "más fáciles y baratas" para el ahorro de emisiones de gas contaminante.

"Prácticamente todas estas tecnologías las tenemos ya", señaló Martínez López, cabeza de la delegación española.

Este informe, el tercero y último de los elaborados este año por el IPCC, será sintetizado junto a los otros dos, en la conferencia que se celebrará en el Museo de las artes y las Ciencias de Valencia (España), del 12 al 16 de noviembre de 2007.

"El resumen de los tres informes que se hará en Valencia será el documento fundamental de las negociaciones que se mantendrán durante la cumbre de Bali", dijo Martínez.

La Cumbre del Cambio Climático tendrá lugar en la isla indonesia de Bali a principios del próximo diciembre.


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martes, abril 24, 2007

BIOCOMBUSTIBLES: El engaño del etanol

by Porfirio Cristaldo Ayala*
El etanol es el nuevo evangelio estatista, la solución a todos los problemas políticos, económicos y ecológicos de la humanidad. Los presidentes George Bush y Lula da Silva decidieron cooperar en el área de biocombustibles junto a la Unión Europea y Japón. El etanol impulsará el desarrollo de los países pobres, asegura Lula, mientras Bush celebra sus beneficios para la independencia energética. Se equivocan. Las promesas del alcohol combustible son mentiras. El etanol no es el “elixir mágico”, sino un combustible caro, antieconómico, nocivo al medio ambiente, consume más energía de los que produce y no traerá independencia energética.

En la actualidad, entre el 45% y el 55% del costo del etanol en EEUU es cubierto por subsidios estatales. El costo de producción del alcohol de maíz es más del doble del costo de la producción de la gasolina. La mezcla E10 (10% etanol y 90% gasolina) que exigen algunos estados, supuestamente por su menor contaminación ambiental, es sustancialmente más cara que la gasolina no mezclada con etanol. Si se eliminaran los subsidios y exigencias legales de consumo en EEUU y la UE, la producción de biocombustibles se derrumbaría.

En Brasil el costo del etanol es menor debido a que en su producción se utiliza caña de azúcar, con un rendimiento ocho veces mayor que el maíz. Pero a pesar de ello y de sus 30 años de experiencia y tecnología, Brasil no produciría alcohol combustible si no existieran subsidios y leyes que exigen un porcentaje mínimo de mezcla, sin consideración al costo final. Los mayores costos los absorben los consumidores. Pero aún si su producción fuera rentable, el daño social no sería menor, pues crecería la superficie cultivada de caña de azúcar en perjuicio de otros cultivos y habría una masiva deforestación. El crecimiento de la agricultura para combustibles a expensas de la agricultura para alimentos aumenta el precio de los alimentos.

La independencia energética es lo más absurdo imaginable. En EEUU no se podría reemplazar el consumo de gasolina por etanol incluso si se utilizaran todas las tierras del país para cultivar solamente maíz y producir alcohol. Se estima que para el 2030, el etanol podría reemplazar no más de un 6% del consumo de la gasolina. Pero aún si se pudiera reemplazar todo el consumo de petróleo con biocombustibles, la autosuficiencia no implica seguridad energética. Esta solo se logra adquiriendo el combustible en los grandes mercados internacionales.

El etanol es ineficiente, tiene la mitad del poder calorífico del diesel y los vehículos consumen más etanol por kilómetro. Los subsidios de EEUU y la UE, para promover su producción, derrochan ingentes recursos, como los otorgados a los fabricantes de vehículos Flex Fuel, que en la práctica usan gasolina. Pero tal derroche que para los países ricos no es muy importante, a menudo se vuelve una tragedia para los países pobres.

El etanol no es un combustible “ecológico” ni “renovable”. El etanol aumenta la contaminación del aire y menos de un 26% de su contenido energético es renovable. El resto de la energía necesaria para producir etanol debe suministrarse de otras fuentes. El etanol reduce la emisión de gases invernadero en 12%, y la mezcla E10 en 5%. Otros procesos reducen lo mismo a una décima parte del costo. El etanol resulta en extremo antieconómico como medio para controlar el calentamiento global.

La alianza Bush-Lula también es un engaño. Brasil desea exportar etanol a los mercados protegidos de EEUU, la Unión Europea y Japón. Pero estos no tienen intención de eliminar el proteccionismo en el etanol, incluyendo los créditos impositivos y los elevados aranceles. No les preocupa atropellar del libre comercio. Lo que pretende Bush es librar a los países de América Central y el Caribe del dominio de Chávez que les subsidia el petróleo que consumen. Brasil proveerá la tecnología para la producción de etanol y EEUU abrirá sus mercados al alcohol producido en estos países. ¿Qué beneficios tendrá Brasil? El etanol será una solución solamente cuando su producción sea rentable, sin subsidios ni mandatos estatales. Mientras tanto, será un peso muerto para el progreso.


* Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario.


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domingo, abril 22, 2007

ECUADOR: Energía solar ayuda al medio ambiente

¿Cómo podemos los ciudadanos comunes y corrientes ayudar a solucionar los problemas de contaminación? Una de las formas de evitar ese problema y su consecuencia de calentamiento global, es el de usar energías renovables como la que proviene del sol, aire, agua.

Eso es lo que buscan hacer decenas de comunidades amazónicas que tienen el apoyo de Servicios Básicos de Iniciativa Local para la Amazonía Ecuatoriana, SILAE, con el auspicio de la Unión Europea, para instalar mini centrales hidroeléctricas y paneles de energía solar en medio de la selva.

“Nuestra preocupación no es dar un panel o una microcentral, sino la sostenibilidad”, dice Milton Balseca, coordinador nacional de SILAE. Así es como se formaron las empresas comunitarias de electricidad rural.

Mediante este sistema, explica Balseca, se busca que los pobladores se unan y se apropien del proyecto para que lo mantengan en el tiempo.

Para su formación deben tener entre 400 y 500 clientes y su manejo debe ser como empresa privada, con accionistas, que son los pobladores, las municipalidades, consejos provinciales y, si existe, algún inversionista privado.

Hasta el momento han identificado a alrededor de 16.000 usuarios, para cuya atención se requiere de una inversión de 14 millones de dólares en tres años. Hasta septiembre se espera formar una o dos empresas comunitarias, pero todavía buscan financiamiento.

La inversión inicial, que es de entre 600 mil y un millón de dólares, busca ser subsidiada con dinero del Fondo de Electrificación Rural y Urbano Marginal, FERUM, pero el mantenimiento del proyecto deberán hacerlo los accionistas de las empresas.

Uno de los objetivos es replicar este proyecto de electrificación en lugares que no cuentan con servicio eléctrico en la Sierra y la Costa.

Esa fue una de las propuestas presentadas durante el Seminario Internacional de Energías Renovables: Oportunidades para generación de empleo, que se desarrolló en Cuenca el 17 y 18 de abril pasado, organizado por la Comisión de Gestión Ambiental, CGA, de la Municipalidad de Cuenca y con el apoyo de la Unión Europea, a través del proyecto URB-AL Energías Renovables y Redes de Desarrollo Local.

sábado, abril 21, 2007

CLIMATE CHANGE: España lucha contra cambio climático

El gobierno de España contempla el cambio climático como una de sus prioridades y está desarrollando iniciativas para luchar contra él en el sector de la construcción, que, según destacó hoy la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, es uno de los sectores que más contaminación genera.

Trujillo participó en Berlín en la conferencia conjunta de la Unión Europea (UE) y el G8 “Eficiencia Energética: dando forma al Mundo de Mañana”.

“Estamos trabajando por una casa más verde, que contamina menos, más segura”, aseguró la ministra.

Entre las medidas emprendidas por su Ministerio para afrontar el cambio climático destacó el nuevo Código Técnico de la Edificación, en vigor desde finales de marzo, que establece exigencias básicas de calidad, seguridad y habitabilidad de los edificios y sus instalaciones para que el sector de la construcción se adapte a la sostenibilidad energética.

Trujillo destacó la obligatoriedad del código y recordó que su incumplimiento puede conllevar “responsabilidades civiles e incluso penales”.

“El cambio climático que se está produciendo es una realidad, lo estamos viendo todos los días al salir de casa”, dijo la ministra, que hizo suyos los dos temas principales que los representantes de la UE y el G8 abordan hoy y mañana en Berlín: la necesidad de reducir las emisiones de CO2 y ahorrar energía en todos los sectores.

lunes, abril 09, 2007

ESPAÑA: Gobierno debe usar la fiscalidad para fomentar ahorro energético

El Gobierno 'puede y debe' hacer uso de la política fiscal para incentivar conductas de ahorro energético puesto que es un instrumento de 'eficacia probada', según la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal (Confemetal).

Así lo asegura la patronal del metal en su boletín de abril, en el que analiza los incentivos fiscales y el consumo de energía, así como el que España tenga una dependencia energética superior al 80 por ciento.

Para Confemetal tiene 'pleno sentido' el que desde los poderes públicos se intente 'implantar' la moderación en los consumos.

La política fiscal en la materia se centra en deducciones y bonificaciones en determinados impuestos (Sociedades o IRPF) por las inversiones realizadas para la utilización de energías renovables, y en exenciones en tasas que gravan la producción o utilización de energía a partir de fuentes no renovables (impuestos especiales), recuerda la patronal.

Por ello, considera 'preocupante' la política actual de reducir 'gradualmente hasta su total desaparición' las deducciones por inversiones medioambientales.

En su opinión, esta medida, junto a otras deducciones en el Impuesto sobre Sociedades, suponen la eliminación de un incentivo 'importante' para fomentar el comportamiento medioambiental de las empresas. En este sentido, Confemetal considera necesario para conseguir una estrategia eficiente en la industria el que las empresas cuenten con 'eficaces' medidas fiscales de estímulo de la inversión.

Entre ellas Confemetal cita como ejemplos una deducción del 10 por ciento del Impuestos sobre Sociedades por inversiones en vehículos nuevos industriales y comerciales de transporte por carretera, y otra de la misma cuantía para instalar en ellos sistemas de navegación y localización de vehículos vía satélite.

En cuanto al Impuesto sobre Actividades Económicas, propone que los Ayuntamientos apliquen una bonificación opcional de hasta el 50 por ciento de la cuota para las empresas que utilicen o produzcan energía de forma eficiente, y otra del mismo porcentaje para las compañías que establezcan un plan de transporte para sus empleados.

Respecto al Impuesto sobre vehículos de Tracción Mecánica, Confemetal pide que los ayuntamientos apliquen una bonificación opcional de hasta el 75 por ciento de la cuota según la incidencia en el medio ambiente que tenga dicho transporte.

En definitiva, Confemetal demanda que se cambie el modelo energético: España tiene un indicador de Intensidad Energética (con 22,5 kg equivalentes de petróleo por cada 1.000 euros de PIB) superior en un 18,7 por ciento a la media de la antigua Unión Europea a 15.

Esto supone una 'merma insoportable' en la competitividad de las empresas, denuncia la patronal, que reitera que los incentivos fiscales para las inversiones que apuestan por la eficiencia energética favorecen el medio ambiente y reducen los costes de las empresas.

martes, abril 03, 2007

TECH: Importante avance para la obtención de la energía de fusión

by Vanessa Marsh
Ingenieros norteamericanos acaban de realizar un paso fundamental para alcanzar la energía de fusión. Han conseguido que el reactor experimental para fusión por confinamiento magnético, situado en la Universidad de Wisconsin desde 1999 y conocido por las siglas HSX, pierda menos energía en el momento de alcanzar las altas temperaturas necesarias para la fusión. El HSX es una síntesis de los dos reactores de fusión, el Tokamak y el Stellarator, y aúna las mejores propiedades de los dos. Es, por tanto, un stellarator más estable y un tokamak más eficiente energéticamente, capaz de obtener energía de fusión de forma económica, según sus creadores. El próximo paso será comprobar si los principios del HSX pueden aplicarse a los generadores de energía de fusión.

Ingenieros de la universidad norteamericana de Wisconsin-Madison han conseguido realizar un paso fundamental para alcanzar la llamada energía de fusión, que es la energía liberada en una reacción de fusión nuclear, y que puede suponer la producción de energía eléctrica de una forma limpia, sostenible e inagotable.

Tal como se explica en un comunicado de la Wisconsin-Madison, un equipo liderado por el ingeniero computacional David Anderson, ha comprobado que el reactor Helically Symmetric eXperiment (HSX) es capaz de superar la mayor barrera hasta ahora en la investigación del plasma, que es la pérdida de energía que impide alcanzar las altas temperaturas necesarias para la fusión.

El Helically Symmetric eXperiment es un reactor experimental para fusión por confinamiento magnético situado en la Universidad de Wisconsin desde agosto de 1999. HSX es el primer y único en activo casi simétrico stellarator. Otros stellators actualmente en funcionamiento son el LHD (Japón), el W-7AS (Alemania) y el TJ II (España).

La fusión nuclear se desarrolla en dos modelos de reactores: el Tokamak y el Stellarator. En ambos casos se trata de confinar el plasma a altas temperaturas mediante confinamiento magnético.

Los resultados obtenidos por estos ingenieros, que acaba de publicar la revista Physical Review Letters, muestran que con un diseño especial el HSX pierde menos energía, lo que significa que en este tipo de dispositivo puede obtenerse la energía de fusión.

En la sociedad moderna, el suministro de energía eléctrica resulta imprescindible, y depende actualmente de los combustibles fósiles, la fisión nuclear, la hidroelectricidad y, en una cantidad mucho menor, de fuentes de energías renovables, como la biomasa o el viento.

Considerando que la demanda de este tipo de energía es cada vez mayor, y que los requisitos medioambientales también aumentan, la energía de fusión se presenta como una opción de futuro, con algunas ventajas importantes (aparte de ser una fuente de energía limpia, sostenible e ilimitada): los recursos combustibles básicos para su producción (deuterio y litio) son abundantes, los residuos que genera la fusión nuclear no son radioactivos, las centrales eléctricas de este tipo son muy seguras y no emiten gases de efecto invernadero, entre otras, explica la Comisión Europea.

Pérdida menor de energía
Pero aún no se ha conseguido hacer funcionar un reactor de este tipo al nivel necesario. Y aunque ya existen proyectos en marcha, como el ITER, una apuesta en la que intervienen Europa, Rusia, China y Japón, de momento este tipo de energía sigue siendo un proyecto de futuro.

La fusión consiste en que en un plasma (gas muy caliente, ionizado, que puede conducir la electricidad) confinado en una cámara y calentado hasta el punto de ignición, los iones de hidrógeno que lo componen se fundan en helio, que es la misma reacción que produce la energía del sol.

En la actualidad, existen dos tipos de dispositivos de confinamiento del plasma en cámaras para tratar de producir la fusión: los indicados tokamaks y stellarators. El HSX es una síntesis de ambos, y aúna las mejores propiedades de los dos. Es, por tanto, un stellarator más estable y un tokamak más eficiente energéticamente.

Al conseguir que se escape menor cantidad de energía, se necesita una menor cantidad de potencia para provocar la reacción, con lo que el reactor sale más económico, señalan los ingenieros.

Campo magnético simétrico
Hasta ahora, se consideraba que los tokamaks eran el mejor medio para conseguir la fusión. Sin embargo, estos dispositivos, que funcionan con corrientes de plasma, tienden a sufrir interrupciones, lo que significa que son necesarias grandes corrientes de plasma para suministrar parte del campo magnético que confina el plasma para la fusión.

Los stellarators no funcionan con estas corrientes y no sufren interrupciones, pero tienden a perder grandes cantidades de energía. El HSX es el primer stellarator que usa un campo magnético casi simétrico que permite el confinamiento del plasma de una forma que ayuda a contener la energía.

Tras años de investigación, los ingenieros piensan que este dispositivo representa el futuro de los generadores de energía de fusión. El próximo paso será comprobar si los principios del HSX pueden aplicarse a dichos generadores.

sábado, marzo 31, 2007

CLIMATE CHANGE: Energías para el cambio climático

by Javier Junceda
Los indicios de un gradual cambio climático mundial no parecen, al día de hoy, materia de excesiva discusión en foros científicos. Ahora bien, si dichas alteraciones responden en exclusiva a actividades humanas, u obedecen a inevitables ciclos naturales del planeta, es ya harina de otro costal, a buen seguro uno de los mayores dilemas contemporáneos.

Con todo, de consolidarse esta última tesis, nulo interés práctico y alto riesgo económico entrañarían las propuestas generalizadas para tratar de enmendar comportamientos y modos de producción. Las cosas, sobre ese estoico escenario, habrían de discurrir entonces entre fatales e impasibles derroteros hasta la traca del fin de fiesta. Contamos, eso sí, con vestigios de graves transformaciones meteorológicas padecidas en nuestro remoto y no tan pretérito pasado, a través de gélidas o tórridas eras en las que se desconocían los modernos y tan nocivos usos industriales. Existen, igualmente, no pocas civilizaciones que se asentaron en tal o cual territorio huyendo de tal o cual crudeza o insolación.

Sea como fuere, sobre lo que sí aparenta coincidir la certidumbre científica es en los síntomas que vinculan, en íntima correspondencia, dichas modificaciones del clima y las necesidades energéticas, hasta hoy asentadas en el uso y abuso de combustibles carbonosos, cuyas emanaciones continúan siendo causantes del ochenta por ciento de la contaminación global, según todos los indicios.

Seguir por esa senda del dióxido de carbono, se nos revela desde medios técnicos, podría adelantar los perversos efectos del cambio climático, acelerando sus trágicas convulsiones. La Comisión Europea acaba de volver a apostar, justamente, por una política energética que mitigue tales inminentes repercusiones, asegurando al propio tiempo un abastecimiento que permita el armónico desarrollo económico y social de los Veintisiete. En Estados Unidos, su presidente también ha señalado recientemente con toda solemnidad ante su Parlamento, y por vez primera, que se impone «hacer frente al desafío del cambio climático mundial» a través de un nuevo horizonte energético.

Sobre el papel que proporcionan los documentos, proclamaciones y disposiciones del contexto mundial sí podemos contar, no obstante, con algunas poderosas señales del nuevo y común rumbo que parece divisarse en esta materia sin el concurso de los hidrocarburos. Por un lado, el orbe desarrollado apunta al unísono hacia la generación de electricidad a través de fuentes solares, eólicas, nucleares y, en menor medida, de tecnología del «carbón limpio» (siempre que dichos mecanismos de captación o secuestro de CO2 se desarrollen con eficacia e implementen en términos económicamente competitivos, cosa que dista de ser una realidad al día de hoy). Asimismo, se acaban de formular, de nuevo a través de una única voz, propuestas para seguir investigando sobre baterías de vehículos eléctricos e híbridos, o para ampliar el uso de biodiésel no contaminante o el etanol a partir de biomasa (astillas de madera, hierbas, maíz y desechos agrícolas).

El abandono de los combustibles fósiles, por tanto, parece evidente, como lo revela incluso la intención de reducir la atávica adicción norteamericana al petróleo en un veinte por ciento durante la próxima década, incrementando al tiempo el suministro de combustibles alternativos, tal como acaban de escenificar Bush y Lula en Brasil. El escenario, pues, está ya presidido por estrategias entre las que no cuesta destacar la generación de origen nuclear, la renovable, y la eficiencia energética.

En qué medida dominará una u otra fuente o método es algo que el tiempo dirá, aunque los augurios europeos cifran sobre los papeles de la Comisión en un optimista veinte por ciento el procedente de renovables en 2020 (apenas suman hoy el siete por ciento de la tarta energética), en otro veinte por ciento el ahorro energético posibilitado por nuevos bienes de equipo eficientes, y el restante porcentaje a repartir entre las centrales nucleares (que generan hoy un tercio de la electricidad comunitaria), y los demás medios de producción termoeléctricos a gas y/o carbón, lastrados por las penalizaciones dispuestas por el Protocolo de Kioto, tal como se puede ya comprobar en los balances anuales de ciertas empresas, algunas muy próximas y significativas.

¿Futuro nuclear, entonces? Estados Unidos y Europa coinciden en su menor vulnerabilidad a alteraciones de precios que cualquier otra energía, en su no emisión de gases causantes del cambio climático, en un abastecimiento asegurado, e incluso en los esfuerzos para controlar los problemas derivados de su seguridad, régimen de residuos y clausura. Que al final ello sea así dependerá en gran medida de la responsabilidad pública y, sobre todo, de la huida de rancias posturas ancladas en sambenitos y clichés a veces impropios de estos tiempos.

Indudablemente, las fuentes renovables son el futuro, algo a potenciar desde todas las instancias, pero no colman nuestras necesidades actuales ni las futuras. Toda una pena. Lo acaba de sentenciar Lovelock: combatir el cambio climático sólo con energías renovables es «como tratar a un enfermo grave con medicinas alternativas».

viernes, marzo 30, 2007

EUROPA: Prevenir el cambio climático en la UE cuesta un billón de euros

Un estudio alemán ha cifrado en un billón de euros el coste de las medidas para la prevención del cambio climático en la Unión Europea durante los próximos 14 años, según informa el diario "The Guardian".

El informe, titulado "A Cost Curve for Greenhouse Gas Reduction (Curva de gastos para la reducción de gases de efecto invernadero)" ha sido realizado por los expertos de la sede alemana de la consultoría McKinsey, y ofrece un desglose detallado del coste potencial de cada una de las medidas para la reducción de las emisiones de CO2 en los diferentes sectores de la economía, desde el forestal al del transporte.

Estos expertos creen que es posible conseguir el objetivo europeo de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% de aquí a 2020, pero que será necesario un importante esfuerzo técnico, financiero y político y calculan que el coste de esas medidas para el conjunto de la UE será de entre 60.000 y 80.000 millones de euros anuales durante los próximos 14 años.

El documento recomienda que se adopten en primer lugar las medidas más baratas y efectivas para el medio ambiente, como el uso de bombillas de bajo consumo y energía eólica, que serían capaces de una reducción del 75% en las emisiones de CO2.

También propone mejorar el aislamiento de los edificios, que según la investigación puede lograr un ahorro de 150 euros por cada tonelada de dióxido de carbono reducida, con respecto a medidas más caras, como la captura y el almacenamiento del CO2 generado por los combustibles fósiles En opinión de estos expertos, la UE debería dar prioridad a la mejora de la gestión de la industria forestal, con lo que se podrían ahorrar unos 7.000 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono de aquí a 2030, en vez de a la reducción de los gases de efecto invernadero de la industria de generación de energía eléctrica, donde el ahorro previsto es de 6.000 millones de toneladas.

Los países en vías de desarrollo, que generan la mitad de las emisiones de CO2 evitables, son los que plantean un mayor reto, según la investigación, y su mayor aportación la constituirán las medidas para frenar la deforestación, ya que no cuentan con recursos económicos para la instalación de bombillas de tecnologías para la protección del medio ambiente como la instalación generalizada de bombillas de bajo consumo.

Los autores del informe se muestran optimistas y creen que es posible recortar las emisiones de dióxido de carbono mundiales en 27.000 millones de toneladas de aquí a 2030, cantidad necesaria según las investigaciones científicas para frenar el calentamiento global.

lunes, marzo 19, 2007

ECUADOR: El planeta está en vilo por el calentamiento

A nadie le es ajeno el calentamiento global, peor si se prevén graves secuelas. En esa corriente, la Unión Europea (UE) asumió el liderazgo en los intentos por mitigarlo. Incluso se anticipó que la UE ya piensa en Kioto II. La UE, reunida la semana pasada en Bruselas, se impuso un objetivo: lograr el consumo de un 20 por ciento de energías limpias, como la solar y la eólica. Pero resulta un duro reto, ya que por ahora solo Alemania, Suecia y Francia superan el uno por ciento de utilización de bioenergía.

Sin embargo, esa iniciativa es considerada como un intento para la supervivencia del Protocolo de Kioto, a cinco años de su vencimiento. Además, se propuso que la posibilidad de Kioto II sea lanzada en la conferencia de la ONU sobre clima de diciembre próximo, en Bali, Indonesia.

La UE también decidió en forma unilateral recortar en 20 por ciento las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para el 2020. Pudiera subir al 30 por ciento si es que al compromiso se suman Estados Unidos, India y China (estos últimos no tienen restricciones sobre sus emisiones de CO2).

Ante esa posición de la UE, la reacción de los medioambientalistas es entre mesurada, y optimista. Andre Antolini, presidente de la Asociación Francesa de Energía Renovable, resaltó que las fuentes renovables ya tienen una participación de mercado de un 6,75 por ciento en Europa. Además, han generado 200 000 puestos de trabajo en la UE.

Para lograr esta reducción, los países europeos deberán efectuar importantes inversiones en las costosas tecnologías renovables y tomar diferentes iniciativas.

España, en su caso, aprobó el viernes pasado un proyecto de ley que prevé multas de hasta 2 millones de euros contra las empresas que dañen el ambiente y les obligará a reparar los perjuicios. Este país supera en más del 40 por ciento las emisiones de C02, respecto a los niveles de 1990.

La ministra española de Medio Ambiente, Cristina Carbona, indicó que de esa forma se evitará que la factura recaiga sobre el Estado. “El objetivo es proteger el agua, el suelo, los hábitats naturales y las especies protegidas”.

La Comisión Europea elaborará antes del 2008 propuestas para el uso de lámparas de bajo consumo en vez de las bombillas comunes en las calles y hogares.

Entre tanto, Brasil y China, ambos activos en la campaña contra el calentamiento global, apuntan a grandes avances. El país sudamericano es pionero en el uso del etanol. Este combustible es extraído de fuentes renovables como la caña de azúcar, para reemplazar a la nafta en autos y camiones.

Por su parte, el país asiático ha limpiado algunas de sus plantas de energía que funcionan con carbón mineral. Sin embargo, China e India se rehúsan a asumir mayores responsabilidades medioambientales. Japón se considera un miembro líder del tratado de Kioto y Rusia también decidió apoyarlo.

Ecuador da sus pulmones
Ecuador es país suscriptor del Protocolo de Kioto. Según Teresa Palacios, miembro de la Unidad de Cambio Ambiental del Ministerio del Ambiente, el papel del país es fomentar el Mecanismo de Desarrollo Limpio.

El sistema le permite ofrecer los denominados bonos de carbono a los países que no logran cumplir con los niveles permitidos de emisión de gases. Su mayor respaldo son los bosques y fuentes hídricas, absorbentes ideales de CO2.

Pero Esperanza Martínez, presidenta de Acción Ecológica, considera que es dañino para el país. “Para permitir la presencia de nuevas plantaciones y proyectos hidroeléctricos se destruyen bosques nativos y ecosistemas”.

La negativa de Estados Unidos
En la otra vereda aparecen EE.UU. (con un 25% de las emisiones de CO2) y Australia, que no ratificaron el Protocolo de Kioto. El argumento estadounidense es que afecta a su desarrollo industrial.

Pero, según Eliot Diringer, del Instituto Pew Center on Global Climate Change (Washington), en EE.UU. se desarrolla un movimiento muy fuerte a favor de las limitaciones máximas a las emisiones.

Incluso Alberto Ayala, jefe de Control de Emisiones Vehiculares de California, durante su visita a Ecuador, insistió que “no se firmó ese protocolo por cuestiones políticas. Pero hace seis meses, California puso en marcha un convenio similar al de Kioto para reducir las emisiones de gases hasta el 2020”.

El Comercio

UE: Los limites neoliberales de las políticas sociales y ecológicas de la Union Europea

by G. Búster
Como es habitual, el Consejo Europeo de primavera (7 y 8 de marzo 2007) ha estado dedicado al debate de las cuestiones económicas y sociales. El punto fundamental de la agenda ha sido la política energética y el cambio climático. La Presidencia alemana ha conseguido su objetivo de una propuesta unilateral con gancho de cara a la reunión del G-8 en junio, donde defenderá el impulso de las negociaciones para un Acuerdo post Kyoto en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático 2007-2009. Pero el concepto de la energía como un servicio público esta totalmente ausente, sacrificado a la dinámica interna de un mercado único en formación bajo el dictamen de las grandes empresas energéticas europeas.

El Consejo Europeo y la Comisión continúan la aplicación sistemática de la Agenda de Lisboa, a través de los planes nacionales, en el marco de las políticas neoliberales que siguen erosionando el llamado modelo social europeo. Y ello a pesar de la recuperación económica que se extiende al conjunto de los estados miembros. La izquierda europea no debe apoyar esta estrategia que divide a su base social y que a la larga sacrifica a los beneficios empresariales el mismo proyecto de construcción europea.

1- Un contexto de recuperación económica que pagan los trabajadores

El Consejo toma buena nota de la importante recuperación de la economía europea, en especial de la zona euro y de Alemania, con una tasa de crecimiento fuerte del 2,7%. Este cambio cíclico alcista ha supuesto ya una política monetaria más restrictiva del Banco Central Europeo, con subidas de sus tipos hasta el 3,75% (aunque se sitúan un punto y medio por debajo de los tipos de la Reserva Federal para el dólar).

El contexto de esta recuperación, sin embargo, no esta exento de peligros. Hay un crecimiento de la economía mundial, sobre todo de la capacidad productiva, que implica una fuerte competencia por cuotas de mercado, que afectan a una economía exportadora como la europea. Las exportaciones europeas tienen que competir con un dólar muy devaluado, lo que abre el interrogante de las posibles estrategias para mantener su competitividad. Bien una estrategia de incremento de la productividad que permita salarios y empleos de calidad, o una reestructuración que haga recaer en los trabajadores, sus salarios y calidad de empleo la presión por la competitividad.

La disyuntiva es de gran importancia y en definitiva vive en el enfoque contradictorio y un poco esquizofrénico de la Agenda de Lisboa, con sus distintos énfasis en innovación tecnológica y modelo social europeo, pero reinterpretado desde la óptica de la "flexiseguridad", que es en definitiva la opción por un mantenimiento de la competitividad frente al dólar basado en un ataque contra los trabajadores y el modelo social europeo.

En este sentido, los debates de Consejo siguen marcando una tendencia muy preocupante, cuya filosofía es posponer siempre a la consolidación de los beneficios empresariales cualquier otra consideración de política social o económica. En el desarrollo temporal, primero se aplica la "flexiseguridad", que es la continuación de las reformas estructurales contra el empleo estable, las pensiones, ampliación de la edad de jubilación -con sus consecuencias presupuestarias-, y se deja para más adelante desde el estudio de la nueva situación social europea, que la Comisión debe hacer, a las medidas sociales previstas en la Agenda de Lisboa.

Pero la realidad es que los salarios siguen cayendo: "la participación de los salarios ha alcanzado los niveles históricos más bajos en los últimos años". Lo dice el propio informe de la Comisión Desarrollo de los salarios y de los costes laborales en la zona euro: el peso de los salarios sobre la renta total ha caído desde el 68% en 1993 al 64% en 2006. Y añade: "los costes nominales laborales unitarios han crecido a un ritmo significativamente más bajo que el objetivo de estabilidad de los precios del 2% en los últimos años". Todo ello ha supuesto que los ingresos por empleado "han registrado el crecimiento histórico más bajo, el 2,6% entre 1995 y 2005".

Según este análisis de la situación económica de la UE, si se produjera un ajuste al alza de la participación salarial en la distribución de la renta, "los salarios podrían crecer a un ritmo mayor que la productividad, sin que esto tuviera como reflejo unos precios más altos y por tanto sin poner en riesgo la estabilidad monetaria". Esto implicaría que "los beneficios marginales, actualmente a niveles altos, deberían absorber parte del incremento de los costes laborales".

No se trata solo de "buenos sentimientos" por parte de unos responsables económicos europeos, que han dado cumplidas muestras de que parte están. Cuando el Financial Times hace campaña sistemática desde hace meses por un aumento de las rentas salariales en los convenios sindicales, es porque hay una profunda preocupación de que para que la recuperación europea sea sostenible, es necesario un aumento sustancial de la demanda interna, que depende esencialmente de los salarios.

El ejemplo de EE UU no puede ser más significativo. El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, expresó en su discurso del pasado 6 de febrero su inquietud por el fuerte crecimiento de las desigualdades en su país, en especial en el fuerte aumento de las diferencias de renta: el 1% de las familias más ricas ha pasado de representar el 8% del total del pastel en 1979, al 14% en 2004. Por el contrario, el 20% de los hogares más pobres han visto descender su participación en el pastel desde el 7% al 5%, en el mismo periodo. Dada la importancia del mercado inmobiliario en la capacidad de endeudamiento de los trabajadores en EE UU, la caída en el PIB del último trimestre en EE UU en un 0,1% tiene que ver directamente con una caída en el consumo en EE UU ligada a esas desigualdades.

La cuestión en Europa es por lo tanto en que medida la recuperación económica va a permitir un reforzamiento del modelo social europeo a través de una mayor participación de los salarios en la renta total y reforzar la demanda interna. En que medida la mayoría de los europeos van a poder compartir o no las tasas de de beneficios de las grandes empresas europeas, que alcanzan records históricos que, en algunos países como España se sitúan de media para el Ibex 35 en un 30% por cuarto año consecutivo.

En esta situación una política de creación de empleos de calidad, junto con aumentos salariales, es crear la legitimidad imprescindible para poder seguir avanzando en el proyecto político de la construcción europea. El Consejo Europeo propone pasar del 64% al 66% de la población empleada. ¿Con que planes concretos, con que incentivos? No puede ser a través de la "flexiseguridad", el empleo precario y la extensión de la edad de jubilación porque su efecto seria aumentar la erosión de modelo social europeo que están detrás del rechazo del proyecto neoliberal de Tratado Constitucional.

Debería ser evidente -incluso para los miembros del "Club de Madrid" que siguen defendiendo el proyecto neoliberal de Tratado constitucional europeo-, que no se puede construir más Europa con menos derechos sociales para los europeos. Pero la orientación general del Consejo Europeo, aun en un ciclo de recuperación económica, sigue siendo la "flexiseguridad". Es decir, basar la recuperación de la competitividad europea en los mercados internacionales frente a un dólar devaluado en la erosión del modelo social europeo, en la contención salarial en una época de beneficios empresariales y en una debilidad de la demanda interna que resta autonomía y márgenes de maniobra a las políticas económicas europeas. Una orientación que ha sido denunciada por el vicepresidente de la Confederación Europea de Sindicatos, Reiner Hoffmann.

2- Cambio climático: regulando intereses no necesidades

En la Unión Europea, a diferencia de EE UU, no existe un margen político para poner en cuestión las evidencias científicas del cambio climático y sus efectos desastrosos en un periodo de tiempo de menos de cien años. Las instituciones europeas y las grandes empresas han visto en la lucha contra el cambio climático una oportunidad de crear nuevos mercados globales, como el de cuotas de emisiones de CO2 o tecnología verde anticontaminante, y también de recuperar la producción de energía eléctrica nuclear. La Unión Europea ha sido el sujeto político más importante en los Acuerdos de Kyoto. Y quiere volver a jugar este papel en la nueva Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que debe buscar un marco regulatorio global que incluya a EE UU, Australia y China.

El problema de la presidencia alemana cara a la cumbre del G-8 en junio es como construir una posición comunitaria tras la Ampliación que le permita a la vez responder a la presión de un electorado cada vez mas movilizado por los temas ecológicos y al desarrollo de un mercado común energético europeo en buena parte dependiente para sus suministros de hidrocarburos de Rusia.

El comodín que ha permitido llegar a un acuerdo es el horizonte de un nuevo ciclo de producción de energía nuclear en los nuevos estados miembros de Europa central y el báltico pero con tecnología francesa y alemana en vez de rusa. En el mercado común energético, el origen "sucio" de esa energía eléctrica nuclear quedará absorbido en la red general de distribución, al mismo tiempo que dota de autonomía energética a los estados miembros de Europa central y bálticos por los que atraviesan los oleoductos y gaseoductos hasta el corazón de la zona euro.

Por lo tanto, no es ingenuo ese apartado final en el Plan de Acción Energético aprobado por el Consejo Europeo. Pero ni la energía nuclear es neutral en relación con las emisiones de CO2 como se parece pretender ni esta exenta de contradicciones la compatibilidad del principio de decisión individual de uso de cada estado miembro con la imprescindible regulación comunitaria de las normas de seguridad y tratamiento de residuos.

Pero ese es el precio que ha pagado Merckel y la presidencia alemana por una iniciativa unilateral que refuerce su posición negociadora en el G-8 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. La posición unilateral se basa en tres compromisos: 1) una reducción del 20% de las emisiones comunitarias de gases invernadero para el 2020, cualquiera que sea la posición de EE UU, Australia o China en las futuras negociaciones; 2) alcanzar el 20% de energías renovables para el conjunto de la UE en la misma fecha; 3) regular obligatoriamente en cada estado miembro el consumo de un 10% de biocombustibles.

Hay que señalar los limites de este triple compromiso unilateral, que está lejos de las proporciones necesarias para una lucha consecuente del cambio climático. Porque el objetivo señalado como imprescindible por la comunidad científica en la reducción de gases invernadero no es el 20%, sino el 30% para el 2020, en el horizonte de llegar a un 60% en el 2050, una vez que la atmósfera ha alcanzado un nivel de concentración de gases invernadero que se sitúa en la parte baja de la horquilla de peligro (450-550 ppmv).

La capacidad de producción potencial de energías renovables es mucho mayor con una regulación adecuada del mercado y la tasa del 10% de biocombustibles parece marcada más por las necesidades de asegurar en toda la UE una demanda de mercado para la grandes empresas productoras que de asegurar la mezcla necesaria de fuentes de energía para alcanzar la cuota de reducción del 20% de gases invernaderos.

Pero más importante que este compromiso a medias con la lucha contra el cambio climático es la ausencia de una referencia también con cuotas a las imprescindibles políticas de ahorro energético. Frente a un modelo de desarrollo sostenible, la política energética comunitaria viene dictada por las necesidades de un mercado común neoliberal regulado de manera oligópólica por las grandes empresas europeas de la energía a través de la Comisión. Por eso tampoco hay ninguna referencia a la energía como un servicio público regulado sobre la base del principio de acceso universal de todos los ciudadanos europeos. Por el contrario, como recoge el articulo III-157 del proyecto neoliberal de Tratado Constitucional, se "garantiza" el abastecimiento del mercado y su funcionamiento, se "fomenta" la eficiencia energética y las energías alternativas, pero se mantiene la competencia de los estados miembros para decidir su modelo energético. El déficit de la Europa de la energía es tan evidente como el de la Europa social.

La izquierda europea necesita por lo tanto un modelo más radical y comprometido de lucha contra el cambio climático, que empiece con medidas unilaterales de más calado. Y necesita un modelo de comunitarización de la energía que parta no de los beneficios de las empresas oligopólicas del sector energético sino de las necesidades de los ciudadanos, a partir de su concepción de servicio público universal. Estamos todavía muy lejos de esa concepción y, por lo tanto, de una Europa ecológica y sostenible.


3- El futuro de Europa convertido en un tema de cena

El impasse sobre el Tratado Constitucional tuvo que quedar relegado a la cena de los jefes de estado y de gobierno del 8 de marzo. La presidencia alemana quería forzar un cuarto apartado en la declaración sobre el 50 Aniversaria del Tratado de Roma del próximo 25 de marzo con un compromiso de acuerdo sobre el futuro del Tratado Constitucional para finales de la presidencia portuguesa en el segundo semestre del 2007 y la ratificación del nuevo tratado antes de las elecciones al Parlamento Europeo del 2009.

A pesar del nuevo lobby de 19 estados miembros creado en Madrid bajo el patrocinio español, el Tratado constitucional neoliberal parece condenado por la oposición cerrada de Reino Unido, Polonia, República Checa, Países Bajos y Francia. El texto rechazado es inaceptable políticamente para quienes lo rechazaron por sus políticas neoliberales convertidas en ley. Pero el reforzamiento de los derechos sociales como contrapartida es inasumible para quienes se oponen a cualquier proceso de construcción política. El bloqueo parece total, a pesar de las intenciones de la presidencia alemana, a lo que no ayuda la falta de peso y entusiasmo portugués, que tiene otras prioridades para su próxima presidencia.

Por ello, la solución más realista para continuar el proceso de construcción política europea es la apertura de un auténtico proceso constituyente a partir de las elecciones al parlamento europeo del 2009. Que el nuevo parlamento europeo se convierta en una asamblea constituyente que discuta y elabore un nuevo borrador de Tratado Constitucional a partir de la única institución verdaderamente representativa de los ciudadanos europeos. Y que se someta el resultado de su trabajo constituyente a un referéndum europeo, acompañado por las ratificaciones de los estados miembros según sus legislaciones internas. No solo es el proceso más democrático para construir más Europa, comienza a ser además el único viable.

Porque la situación actual de funcionamiento de acuerdo con el Tratado de Niza es tan insostenible a medio plazo como la utilización cotidiana en las instituciones comunitarias de las pequeñas calculadoras repartidas por la presidencia alemana para conocer el resultado de las posibles combinaciones de voto de los estados miembros. No deja de ser una ironía que la pretendida democracia europea solo sea inteligible con unas pequeñas maquinas electrónicas fabricadas en China.

domingo, marzo 18, 2007

UE: La CE presentará este año paquete de medidas contra el cambio climático

La Comisión Europea (CE) presentará antes de final de año un paquete de medidas contra el cambio climático que abarcarán desde posibles ayudas estatales a las energías renovables a la investigación en el campo de los aviones 'limpios' y los coches que se mueven con hidrógeno.


El Ejecutivo comunitario aplicará así el mandato de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE), que la semana pasada aprobó ambiciosos objetivos para 2020, como la reducción del 20% de las emisiones de gases causantes del llamado efecto invernadero (calentamiento global de la Tierra) y el uso obligatorio de un 20% de energías renovables.

Para ello, durante la segunda mitad de este año, la Comisión quiere plantear una propuesta exhaustiva para una directiva sobre el uso de energías 'limpias', centrada en medidas sobre biocarburantes, calefacción y aire acondicionado, y electricidad renovable.

Además, publicará su Libro Verde sobre cambio climático, revisará la directiva de comercio de emisiones, presentará una propuesta para la reducción de contaminación en los transportes y profundizará en su combate de posibles casos de monopolio en los sectores del gas y las electricidad.

La Comisión presentará, asimismo, un plan con proyectos legislativos sobre el comercio de coches que utilicen hidrógeno como combustible y de aviones con menor contaminación acústica y medioambiental que los actuales.

En cuanto a las relaciones exteriores y la garantía de la seguridad del aprovisionamiento, convertida en prioridad política tras las crisis de principios de año con Rusia y Ucrania, el mandato para la Comisión es favorecer los acuerdos con estos dos países.

La 'guerra del petróleo' ruso-bielorrusa dejó durante tres días a principios de este año sin suministros de crudo a Alemania, Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría y suscitó en la UE nuevas dudas sobre la fiabilidad de Rusia como suministrador de hidrocarburos.

A comienzos del año anterior, un conflicto de tarifas entre Rusia y Ucrania, por donde pasa cerca del 80 por ciento del gas natural ruso que se exporta a Europa, alteró los suministros de este carburante.

Además se reforzará la cooperación con los países que rodean el mar Negro y se incrementará el papel de los países mediterráneos, en especial Argelia y Egipto.

Para cumplir con sus planes contra el cambio climático los países de la UE deberán recorrer un largo camino desde el consumo actual de un 6,4% de energías renovables, y un punto de partida de -5 en cuanto a la emisión de dióxido de carbono (CO2) en relación con los objetivos del Protocolo de Kioto.

Queda por negociar cómo se van a repartir entre los distintos países miembros estos porcentajes, así como encajar el papel de la energía nuclear, que no emite dióxido de carbono, en la reducción de emisiones de CO2.

La intención de la Comisión es no establecer objetivos intermedios de aquí a 2020, pero sí espera que los países vayan alcanzando reducciones de contaminación 'creíbles' durante este periodo.

sábado, marzo 17, 2007

OPEC se preocupa por el cambio climático y busca capturar el carbono

La OPEP está preocupada por el cambio climático y espera que la nueva tecnología para capturar y almacenar carbono resulte exitosa y ayude en la obtención de suministros seguros de energía y limpieza del medio ambiente, informó el jueves el presidente del grupo.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que produce más de un tercio del crudo del mundo, dijo que sus miembros estudiaron el tema en forma individual y participaron en charlas internacionales, a fin de recortar las emisiones de gas con efecto invernadero.

Según científicos, gases como el dióxido de carbono, que es liberado al aire a través de los combustibles fósiles, son los responsables del calentamiento global, causante del derretimiento de los glaciares y el incremento de los niveles del mar.

"La OPEP está tan preocupada como cualquiera respecto a los temas medioambientales, comprensiblemente los ciudadanos de nuestros países miembro también desean un mundo más limpio y seguro para vivir", precisó Mohamed Bin Dhaen Al Hamli, ministro de Energía de los Emiratos Arabes Unidos, y que actualmente preside la OPEP.

"Estamos, después de todo, comprometidos a reconciliar el creciente uso de hidrocarburos con un medio ambiente más limpio y seguro", detalló.

Hamli agregó que el grupo espera que la tecnología para atrapar y almacenar carbono resulte exitosa, beneficie al medio ambiente e incremente potencialmente la extracción de petróleo y gas.

"El mundo no sólo podrá continuar usando sus fuentes de energía más comercialmente viables, petróleo y gas, en un entorno donde se exija el uso de carbono en las próximas décadas, sino que ayudará a elevar la producción en muchos yacimientos", sostuvo.

El grupo ecologista Greenpeace dijo que la OPEP tenía mucho que probar si quería convencer al mundo de su preocupación por el cambio climático.

"De hecho, lo vamos a creer cuando hagan algo al respecto", dijo Mahi Sideridou, directora de política climática de Greenpeace, en Bruselas.

La ambientalista agregó que las naciones de la OPEP han frustrado el progreso de las charlas internacionales sobre cambio climático por 15 años y que deberían poner más énfasis en las fuentes de energía renovables en desarrollo, como la eólica y la solar.

El cambio climático ha sido uno de los temas más importantes de la agenda internacional en los últimos meses. La Unión Europea se comprometió la semana pasada a recortar en un 20 por ciento la emisión de sus gases con efecto de invernadero al 2020, respecto a 1990.

Importantes legisladores en Estados Unidos, el país más contaminante del mundo, también coinciden en restringir las emisiones industriales, un componente clave del Protocolo de Kyoto sobre cambio climático, que fue rechazado por el presidente estadounidense George W. Bush en el 2001.

viernes, marzo 16, 2007

UE: La Unión Europea afila las tijeras contra las emisiones

Jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) acordaron reducir 20 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, respecto de los valores de 1990.

La Cumbre de Primavera de la UE, realizada el jueves y este viernes en Bruselas, también estipuló para 2020 un objetivo de generación de 20 por ciento de la energía primaria total a partir de fuentes renovables como las eólicas, solares e hidroeléctricas.

Organizaciones ambientalistas advirtieron que estas medidas no son suficientes.

La canciller (jefa de gobierno) alemana, Angela Merkel, quien en este semestre preside el Consejo Europeo, máximo órgano de toma de decisiones de la UE, calificó la reducción "unilateral" de "masivo paso adelante".

En el marco del Protocolo de Kyoto, convención internacional firmada en 1997 para reducir las emisiones de gases invernadero, la UE está obligada a reducir ocho por ciento sus emisiones para 2012 respecto de 1990.

Las negociaciones para reducir aun más las emisiones luego de 2012 apenas han comenzado.

"La UE se está despertando ante la amenaza del cambio climático", dijo Jan Kowalzig, de Amigos de la Tierra Europa.

"Aplaudimos" que la UE "se haya decidido por medidas vinculantes (obligatorias). Pero los compromisos son demasiado leves. Pensamos que una cuota de 25 por ciento de energía renovable para 2020 habría sido razonable".

La aspiración de reducir 20 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero "ciertamente no es suficiente", afirmó. "La UE admite que disminuir al menos 30 por ciento las emisiones para 2020 es necesario para evitar un catastrófico cambio climático."

Alcanzar un acuerdo para compartir la carga y las obligaciones específicas --aumentar la eficiencia energética, los biocombustibles y la energía renovable-- parecía difícil durante las negociaciones. El principal punto de discusión fue un objetivo vinculante para las energías renovables.

Francia propuso un objetivo de "carbono bajo" en vez del de fuentes de energía renovables, para incluir en la ecuación la contribución "positiva" de la energía nuclear.

Por su parte, los estados integrantes de la UE del este del continente que todavía dependen del carbón como fuente de energía no quieren verse obligados a realizar fuertes inversiones en costosos cambios de infraestructura.

Finalmente se llegó a un consenso sobre "objetivos generales nacionales diferenciados" para las energías renovables, "tomando en cuenta diferentes puntos de partida nacionales".

El plan de acción energética adoptado en la cumbre también reconoce la contribución de la energía nuclear para "satisfacer las crecientes preocupaciones sobre la seguridad en el suministro energético y la reducción de emisiones de dióxido de carbono".

Se trata de una concesión a Francia y a BusinessEurope, grupo empresarial de presión que quiere incrementar el uso de energía nuclear para mejorar la competitividad de las industrias de energía intensiva.

Pero el texto también enfatiza que "la seguridad nuclear" tiene que jugar un rol importante en el proceso de toma de decisiones.

Los líderes europeos también acordaron un objetivo mínimo de 10 por ciento en el uso de biocombustibles en el transporte para 2020.

La UE todavía tiene que decidir la distribución exacta de la carga entre los 27 estados miembro del bloque en materia de recortes de las emisiones de gases invernadero. Se prevé que esto insuma al menos un año de negociaciones.

Para países densamente poblados y mucho tránsito de vehículos, como Bélgica y Holanda, el nuevo objetivo es mucho más difícil de cumplir que para otros.

Estados de la UE en el este del continente como Polonia y la República Checa, que son relativamente pobres y dependientes de la industria pesada y el carbón, también enfrentan problemas importantes.

Al acelerar medidas vinculantes para frenar el calentamiento global, la UE espera comprometer a otros grandes contaminadores, como Estados Unidos, China e India.

La UE ofreció reducir 30 por ciento sus emisiones "siempre y cuando otros países industrializados se comprometan a hacer reducciones comparables, y que países económicamente más desarrollados contribuyan de modo adecuado".

Kowalzig, de Amigos de la Tierra, considera que esto es "una opción estratégica equivocada", porque "es muy improbable que Estados Unidos se ponga a tono con los esfuerzos europeos".

En círculos científicos existe consenso en que se necesitan reducciones aún mayores para limitar el cambio climático.

En un documento de enero que delinea caminos futuros para la investigación energética, la Comisión Europea, rama ejecutiva de la UE, admitió que las emisiones globales de gases invernadero deben ser reducidas 50 por ciento para restringir los aumentos de la temperatura global a un máximo de dos grados.

Eso implicaría reducciones de entre 60 y 80 por ciento para 2050 en los países de Europa y en otras naciones industrializadas.

jueves, marzo 15, 2007

UE: política energética y sostenibilidad ambientallas nuevas prioridades

by Andrea Lagna

Europa se hace portavoz de una nueva estrategia energética, dando un amplio espacio a la sostenibilidad ambiental y poniéndose en primera línea en la lucha contra el calentamiento global. El objetivo clave es la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, gracias a una reducción de la dependencia de los hidrocarburos.Este ambicioso programa lleva consigo una serie de implicaciones políticas, industriales y financiarías.


El eje Berlín-Londres y el nuevo curso de la política energética europea

A estas alturas es innegable que el cambio climático se encuentra en el centro de la agenda política de Angela Merkel, que además ocupa la presidencia de turno en el Consejo de la Unión Europea y en el G8. El principal partner en este reto es el primer ministro inglés Tony Blair, que habla de un giro radical y decisivo a la hora de involucrar más a las principales potencias mundiales alrededor del problema del calentamiento global.

El reciente Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (Bruxelles, 8-9 de Marzo) ha promovido y, finalmente, alcanzado un acuerdo vinculante entre los 27 estados miembros sobre la reducción de las emisiones de CO2 y el incremento de las energías renovables. Los cortes en las emisiones serán del 20% respecto a los niveles de 1990, y el uso de fuentes renovables deberá alcanzar el 20% respecto al actual 7%. Con esta situación el elemento más importante será el burden sharing, o sea, la repartición de este 20% comunitario en 27 sub-objetivos nacionales (negociación que se tendrá entre la Comisión Europea y algún estado miembro).La nueva estrategia energética europea, fortalecida ante la toma de conciencia de la actual situación ambiental, se encuadra en el ámbito del European Climate Change Program (ECCP, 2000, puesto al día en 2005). El objetivo principal del ECCP es el de identificar y desarrollar todos los elementos necesarios útiles para implementar el protocolo de Kyoto en el ámbito de una estrategia europea (véase con este propósito el European Union Emission Trading Scheme).

El ECCP, por lo tanto, reúne a los Gobiernos europeos, a los stakeholders y también a los representantes de los mayores grupos industriales y ambientalistas. Son dos las temáticas generales a partir de las que nace y se desarrolla la nueva estrategia energética europea:·

Cambio climático·
Sistema económico de bajo uso de carbón fósil (low-carbon economy)
El cambio climático hace referencia a la variación en el tiempo del clima terrestre (que se mide sobre una escala global o macro-regional, a intervalos expresados en decenas y hasta millones de años). Las causas de la mutación climática se localizan en los procesos internos del ecosistema terrestre, en las fuerzas exógenas como la intensidad de la luz solar, y para terminar, en la actividad humana y en la excesiva producción de gases invernadero (sobre todo CO2 procedente de la combustión de fuentes energéticas agotables, como el petróleo, carbón, gas natural, que a diferencia de las renovables, se regeneran a lo largo de miles de años). Este último es el aspecto sobre el que se centra la atención de las actuales políticas energéticas y ambientales. La opinión compartida de la comunidad internacional es que el cambio climático presenta consecuencias dramáticas para la Tierra, revelando futuros escenarios insostenibles.

El principal organismo propuesto para el estudio de esta cuestión es el Intergovernamental Panelon Climate Change (IPCC), estructura fundada en 1988 dentro del United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC).Según la Unión Europea (véase la European Strategy for Sustainable, Competitive and Secure Energy, del 8 de Marzo del 2006, y el Energy for a Changing World, del 10 de Enero de 2007), el futuro energético europeo está orientado hacia una economía de bajo consumo de carbón fósil. Estos son los parámetros principales:· Un corte de al menos del 20% de las emisiones de CO2 antes del 2020 (cifra que subiría al 30% si otras potencias mundiales se sometieran a un régimen de sostenibilidad ambiental, sobre todo USA y China)·

Una propuesta de un acuerdo internacional reforzando el Protocolo de Kyoto·

La utilización de biocarburantes por un mínimo del 10% sobre el consumo total hasta 2020.·

Mejora de las relaciones con los principales partners energéticos·

Desarrollo de un plan estratégico para la investigación y el desarrollo de tecnología eco-compatible (energía renovable, construcciones con ahorro energético, yacimientos nucleares de 4ª generación, etc.)· Un partnershipentre África y Europa para el desarrollo de energías low-carbon en el continente africanoMientras el debate continúa (el gobierno inglés y alemán especulan sobre los respectivos programas de ahorro energético), no hay duda de que la transición hacia un sistema económico basado en la baja utilización de carbón fósil tendrá un impacto importante (pero todavía no está suficientemente valorado) sobre la economía y las relaciones internacionales.

Implicaciones de la nueva estrategia.

El “giro verde” de la Unión Europea presenta importantes implicaciones para la política mundial y para las relaciones inter-europeas.El Consejo de Bruselas ha evidenciado una brecha dentro de la UE. El eje Berlin-Londres es firme en susposiciones en materia ambiental expresadas por la Canciller alemana Angela Merkel. Sin embargo, una línea opuesta ha reagrupado las posiciones de Francia y Polonia (además de la República Checa y Eslovaquia), que han manifestado posiciones diferentes como consecuencia de los respectivos intereses nacionales (sobre todo Francia sobre la cuestión nuclear).

Esto ha supuesto algunas revisiones que han dado a Paris, en medio de un ambiente de protestas por parte de Austria e Irlanda, la posibilidad de usar la energía nuclear como contribución sustancial para la reducción de CO2 (con este propósito la cuestión de los residuos procedentes de las centrales nucleares se queda en el aire).

El carácter vinculante del reciente acuerdo contribuye a proyectar la imagen de una Europa potente en las estrategias energéticas del futuro. Sin embargo, son muchas las cuestiones todavía sin tratar, sobre todo las dificultades a las que hará frente la nueva estrategia (costes efectivos, diferentes necesidades nacionales, restructuración de los sectores, etc.). En pocas palabras, ahora que los objetivos ambientales se han fijado en líneas generales, es necesario entrar en la parte específica de la cuestión, sobre todo desarrollando resultados concretos y efectivos sobre el plano práctico. La mayor dificultad en este sentido se encuentra ala hora de combinar eficiencia económica en términos de competitividad sobre el mercado global, con los nuevos parámetros ecológicos. Con este propósito es importante subrayar, dejando de lado el debate ético sobre la sostenibilidad ambiental, la forma en la que una estrategia de reducción de las emisiones de gases invernadero debe desarrollarse al mismo tiempo que una política económica atenta y equilibrada (sobre todo a nivel internacional).

Obviamente Europa deberá enfrentarse en el escenario mundial. Está muy generalizada la opinión de que habrá un aumento efectivo de los consumos energéticos, y de que sobre todo las fuentes fósiles asumirán un mayor incremento de su uso a causa de las ventajas todavía evidentes que las hacen más competitivas (transporte más sencillo, tecnología de uso madura). Sin embargo, una presunta escasez de los recursos (véase el debate sobre el llamado oil peak), y sobre todo regímenes internacionales de baja emisión de CO2, podrán representar un bloqueo eficaz en el uso de estas fuentes. La demanda energética no satisfecha de los hidrocarburos, por lo tanto, concederá un espacio a las fuentes renovables, dando al sector una concentración alta de inversiones. Aun así, existen dos complicaciones todavía más importantes.La primera dificultad es intrínseca a la naturaleza de las fuentes renovables y a la investigación y desarrollo que será empleado con este propósito.

De todas formas, es necesario tener presente que las fuentes renovables (biomasas, hidroeléctrico, geotérmico, eólico, solar) están caracterizadas por una densidad energética baja, una tecnología en estado de desarrollo, y por lo tanto no representan todavía un aspecto definido entre la opinión pública.La segunda dificultad es relativa al contexto mundial y a la geopolítica de los recursos energéticos. Con este propósito será fundamental el uso de la diplomacia europea y las ventajas absolutas y relativas que los distintos actores (sobre todo USA, China y Rusia) obtendrán tras participar en un régimen ecológico internacional (por ejemplo las futuras implementaciones del Kyoto Protocol to the United Nations Framework Convention on Climate Change)

Conclusiones

Europa está intentando imponer un nuevo giro a la política mundial mirando a la sostenibilidad ambiental y a la economía del conocimiento, un acercamiento multilateral a la seguridad global. Mientras la opinión común concede una importancia especial al aspecto ético-nacional de la cuestión, hay que reconducir los movimientos europeos (principalmente de Berlín y Londres) a un plano pragmático.La estrategia energética europea tiene frente a sí la obligación, impuesta por las tendencias geopolíticas, de diversificar sus propias fuentes de abastecimiento. El empeño moral y la toma de conciencia ambiental aparecen como un terreno fértil sobre el que es posible llevar a las grandes potencias al enfrentamiento y al diálogo mundial. Un refuerzo del Protocolo de Kyoto (y quizás la participación de USA y China) representaría un éxito importante para la democracia europea. Para esto es necesario controlar constantemente la cuestión, sobre todo con vistas a la próxima cumbre del G8 prevista para el próximo mes de Mayo.Las dificultades a las que se enfrenta Europa son muchas, ya sea sobre el plano interno (costes efectivos del “giro verde”, diferentes exigencias nacionales, cuestiones de la liberación del mercado energético, etc.), que a nivel internacional (desenganche del monopolio Gazprom- Rusia). Lo que parece intuirse es el tentativo europeo de empujar la política mundial a medio plazo hacia la formación de un régimen internacional ampliamente compartido, mediante el que gestionar las dinámicas ambientales. No está claro todavía si la UE posee las capacidades materiales reales para desarrollar este régimen .

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