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miércoles, agosto 29, 2007

CLIMATE CHANGE: RE: El uso del cambio climático en los medios de comunicación

Manuel Torres LaveagaBienvenida es la reflexión de Manuel Caminante, aunque denoto cierto recelo de quienes han venido a meter el GOL. Es decir, Al Gore y todos los empresarios que empiezan hacer negocio con el Cambio Climático.

Estamos concientes que esta lucha por el respeto al medio y la problemática del cambio climático, con consecuencias como el calentamiento global o incluso un futuro con dificultades por el exceso explotación y agotamiento de recursos naturales. Ahora bien, no debe de ser ningún recelo. Si el lo que nos importa que ¨que se emprendan acciones, políticas, proyectos, se ingenien formulas que mejoren las expectativas para las generaciones venideras y por supuesto la calidad de nuestro presente ¨. Eso debe ser lo importante. Quien se lleve el merito ? que eso no te quite el sueño, lo importante es un cambio de cultura.

¿ por que hasta hoy se presta mas atención al cambio Climático ?, pueden ser muchas cosas, pero yo pienso en este momento en al menos, en un par.

La primera es que quienes llevaban esta lucha por años, por décadas atrás. No desarrollaron el correcto método de comunicación. El mensaje no llegaba al destinatario.

La Segunda, y mas obvia es las consecuencias climatológicas que se experimentan en los últimos años y que dan que pensar para que reflexionemos sobre una mayor responsabilidad.

Creo que aquí coincidimos en que hay una obligación de ser mas concientes, pero procuremos una mejor formación e información. Ya que tras las bandera ¨de lucha por el cambio climática ¨ se emprenden proyectos sin pies ni cabezas: como la de hace unos meses, cuando en todo el mundo y especialmente en Europa se suspendió por unos minutos el uso de electricidad, estaban concientes de que fue mas costoso para los sistemas eléctricos retirar de golpe y demandar de golpe tantos volúmenes de electricidad. Eso es muy costoso para el sistema y para la producción de electricidad, al ser un bien NO que no se almacena, Acaso no se ha intentado poner de moda los ¨biocombustibles¨, sin explorar las consecuencias del encarecimiento de recursos naturales que forman parte de nuestra dieta alimentaría.

Lo verde me gusta, y lo defiendo. Pero para que el día de mañana no se condene esta ¨cultura verde¨ y hayamos construido una acertada sociedad sostenible, seamos mas responsables al emprender políticas que pueden repercutir socialmente.
|by Manuel Torres Laveaga|



Los Medios

Recuerdo los años 90 y el auge de la gastronomía ibérica, convertida actualmente en fenómeno cultural y, por supuesto, económico. ¿Cuánto ha tenido que ver el televisivo Karlos Arguiñano –al menos como detonante- en nuestra actual capacidad a la hora de decidirnos por un tinto de una determinada zona vinícola o por un tipo de jamón ibérico?. ¿Y cuánto los políticos del momento o las empresas del sector? Cualquiera de ellos ha tenido influencia en este tipo de decisiones cotidianas. Pero los que nos han querido influir, sin duda, han utilizado lo que llamamos Medios de Comunicación de masas.

Actualmente, los Medios de Comunicación de masas son capaces de generar una Cultura de Masas . No es que la Cultura de las Masas sea reflejada en ellos, sino que ellos son capaces de instaurarla.

Cuando los Medios de Comunicación introdujeron la Publicidad como forma de autofinanciación, delegaron su autonomía y soberanía a las Corporaciones económicas que los sustentaban. El medio de conseguir el sustento económico –la publicidad- terminó siendo el objetivo . Esto se vio favorecido porque el propio sistema capitalista tendía a depender de una comunicación peculiar, que Guy Debord denominó “La Sociedad del Espectáculo”. En la obra con este título, Debord señala que en la sociedad capitalista moderna, orientada al espectáculo, la vida de los hombres escapa a su propia reflexión. Domina el espectáculo en detrimento del diálogo y la comunicación directa. La sociedad del espectáculo es el modelo de vida socialmente dominante. Y este modelo tiene sus propios códigos comunicativos, que fueron divertidamente tratados en la película “El show de Truman”, que en realidad era un tremendo drama (sobre todo porque estos códigos son perfectamente reconocibles y dominantes en la vida de cada uno de nosotros). Nuestra vida convertida en un constante anuncio publicitario. Pasamos de ser ciudadanos a convertirnos en clientes-consumidores.

El entorno informativo creado en la era electrónica transforma la cultura en negocios, pero también los negocios en cultura. Esta visión la desarrolló Marshall McLuhan en su libro “La cultura es nuestro negocio”, donde denomina la publicidad televisiva como “Arte cavernario del siglo XX”, ya que (al igual que las primeras obras rupestres) no ha sido creada para que se la examine profundamente (sino para producir un efecto) y porque no expresa pensamientos privados sino metas colectivas.

En la Introducción de “Comprender los Medios de Comunicación” (también de McLuhan) de la edición de 1995, Lewis Lapham resumía las ideas del autor respecto a la Publicidad de la siguiente forma: “McLuhan observa, correctamente, que son las malas noticias –escándalos sexuales, desastres naturales y muertes violentas- las que hacen vender a las noticias buenas –es decir, los anuncios publicitarios-. Las malas noticias son la invitación a que los incautos pasen y vean…”.

Por tanto, tenemos como resultado unos medios de comunicación de masas en manos de Corporaciones con intereses comerciales y de control social. Se convirtieron en la voz de sus amos. Estos medios han generado códigos comunicativos culturales acordes a sus intereses, que han terminado por filtrarse en nuestro lenguaje diario y ha afectado nuestra forma de percibir nuestro entorno (1).

Y en esto estábamos cuando llegó el Cambio Climático…

El cambio climático
Al igual que la gastronomía ibérica, el Medio Ambiente ha eclosionado en los medios en forma de Cambio Climático . Y el repunte –que no el detonante- lo tenemos, quizá, en el mediático Al Gore y su oscarizado documental.

Después de décadas silenciados y algo más (2), recibimos esperanzados algunos hechos significativos. Los resultados de investigaciones científicas están siendo recopilados por diversas organizaciones con acceso a los medios de comunicación y la repercusión consecuente en la opinión pública y en la agenda política. Ejemplo de ello son El Informe Stern (3) o los informes de los distintos grupos del IPCC (4). Pero la Sociedad del Espectáculo precisó de un Maestro de Ceremonia para presentar los hechos a la “audiencia”, el Karlos Arguiñano del Cambio Climático: Al Gore, un exvicepresidente usamericano metido a tareas divulgativas sobre ‘la pésima situación medioambiental en el planeta’ (5). Igual alegría, o más, nos hubiese dado que este exvicepresidente de los USA hubiese firmado el Protocolo de Kioto durante su permanencia en el Poder. Lo cierto es que el documental que ha realizado aparece cuando la evidencia del deterioro medioambiental es tangible y ha dejado de ser un mensaje abstracto, “paranoico y trasnochado”, de unos jóvenes desorientados. “Una verdad incómoda” (supongo que no tengo que aclarar que es el título del documental) utiliza el lenguaje propio de la “Sociedad del espectáculo”. Una circense presentación, con abundantes y llamativos datos –especialmente en su presentación-. Para finalizar con una serie de recomendaciones que podríamos denominar, por ser diplomáticos, como tíbias y prácticamente irrelevantes, insulsos consejos que apenas llegan a parche mal pegado. Puro “Arte cavernario” (6).

Efectivamente, este documental aparece en un momento propicio, con una Cultura de Masas receptiva al mensaje. Por un lado, la evidencia del deterioro ambiental no se puede seguir negando -aunque algunos insisten, carecen ya de asideros-. Pero por otro, a través de los medios de comunicación, centenares de multinacionales responsables del Cambio Climático habían comenzado años atrás su lavado de imagen, anticipando la “demanda verde”. Algunos ejemplos: British Petroleum usa como color corporativo el verde para recordarnos su “compromiso con el Medio Ambiente”; Acciona nos recuerda constantemente a través de masivos consejos publicitarios sus oxímorones prácticos; y claro, “pensar en verde” supone nuestra incapacidad de apartar nuestra atención de la cerveza Heineken… ¿el alcohol será nuestra salida? Etc.

El sistema socioeconómico que nos ha llevado a este punto de inestabilidad medioambiental para los humanos carece de los instrumentos comunicativos adecuados. Los Medios de Comunicación de que dispone el Sistema están diseñados para autoperpetuarse, pero, aparentemente, la inercia de estos medios impide cualquier posible autocorreción. Al menos, por el momento.

Lo mas llamativo, a mi entender, es que hoy se habla de Cambio Climático como un ente con vida propia. De “cómo enfrentarnos al Cambio Climático”. De “cómo combatir el Cambio Climático”. Gran éxito para los medios de comunicación de masas. Han doblegado, una vez más, el lenguaje, poniéndolo al servicio de sus amos (los amos de los medios). Mediante este uso del lenguaje, consiguen desenfocar la atención de ‘la Masa’ a la que se dirigen (y dirigen).

Además, en su necesidad de captar la atención, los Medios de Comunicación han conseguido la vulgarización del conocimiento sobre el Cambio Climático , por el cual se tiende a dar por ciertas las previsiones mas extremas y catastrofistas. También se usa el constructo Cambio Climático como Cajón de Sastre y como ‘Sparring’. Todo es atribuible a él y a él debemos combatir. Este miedo generalizado hace que el ciudadano medio tienda a atribuir, por ejemplo, cualquier inclemencia atmosférica al “Cambio Climático”. Todo esto puede tener varios efectos negativos.

Por un lado, los propios defensores de nuestro ecosistema (organizaciones, científicos, personas involucradas activamente, etc.) puede que hallemos pruebas que refuten algunos de los efectos ‘sobreatribuidos’ al Cambio Climático. Supongamos, por ejemplo, que demostrásemos (lo que es complicado) que “el Katrina” podría haber ocurrido sin el Cambio Climático. De hecho, podría haber ocurrido porque es probabilísticamente posible. Este resultado, sin duda, sería utilizado y amplificado por los negacionistas. Sin embargo, y sin la necesidad de un titular emotivo, lo constatable es la correlación entre el Cambio Climático y el aumento de número de fenómenos atmosféricos perversos (como el Katrina), así como su intensidad.

Igualmente, la visión catastrofista puede llevar a la inacción como individuos y como sociedad. Si ya no hay vuelta atrás, ¿para qué complicarnos la vida?

Enfocando a través de la metáfora
Pero el más perjudicial de todos los efectos que la Comunicación de Masas ha introducido sobre el constructo Cambio Climático , a mi juicio, ha sido convertirlo en término estelar y, en consecuencia, focalizar la mayor parte de la atención sobre él. Siguiendo nuestra humana y creativa tendencia al uso de metáforas, y siendo consciente de la dudosa pertinencia de algunas de ellas, podríamos introducir el término Cambio Climático en una que podría denominarse “Metáfora del Síntoma de Infección” . El Cambio Climático, la estrella del show mediático, es un SÍNTOMA del mal estado de nuestro medio ambiente, de nuestro ecosistema –que nos sustenta y del que el ser humano forma parte-. Es como la tos, la fiebre o la diarrea, que son síntomas de la existencia de una infección o inflamación. Mal médico sería el que se centrase en hacer desaparecer el síntoma y se olvidase del foco que lo genera. Padre equivocado o madre equivocada sería la que se centrase en tratar la tos del hijo o la hija, olvidándose de buscar y atajar el origen de la posible infección o inflamación que la origina. Pero esto es, desgraciadamente, lo que ha ocurrido con el manejo de la información medioambiental desde los Medios de Masas.

El desenfoque actual del problema en los Medios de Comunicación, así como el lenguaje utilizado (inherente a un sistema económico dominado por el Mercado), evita que asumamos nuestra responsabilidad o que tomemos conciencia de las acciones que realizamos y que inciden sobre el origen del problema: el imposible crecimiento continuo que el Sistema impone.

Pero el optimismo puede seguir presente entre nosotros. Si alguien ha llegado a estas líneas finales será consciente que ha utilizado un medio de comunicación de masas: la Red de Redes, en cuyo seno se están desarrollando lenguajes, metáforas y comunicaciones alternativas a las impuestas por el Poder económico. Caminemos pues.

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(1) Ejemplo que sintetiza todo esto es una de las perlas que Pascual Serrano nos dedica en su libro “Perlas, patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación”, cuando una persona que está observando extasiada la granadina Sierra Nevada en su esplendor blanco, ante los micrófonos de un medio de comunicación afirma “habría que pagar por ver esto”. El ciudadano se había convertido en un consumidor que se sentía culpable por disfrutar gratuitamente del ‘espectáculo’ de la naturaleza.

(2) El más mediático de los movimientos ecologistas ha sido sin duda Greenpeace. A pesar de su protagonismo, o también por él, no se libró de sufrir acciones violentas (al igual que la mayoría de los grupos ecologistas) por parte de Empresas Privadas e, incluso, provenientes de Estados occidentales autodenominados ‘democráticos’: http://www.greenpeace.org/mexico/copy-of-participa-y-ap-yanos

(3) Asesor Económico del Gobierno Británico, emitió un informe a cuyo resumen se puede acceder en castellano: http://www.hm-treasury.gov.uk/media/2/9/stern_shortsummary_spanish.pdf

(4) http://es.wikipedia.org/wiki/IPCC

(5) Lo entrecomillo porque no es lo mismo que decir ‘la pésima situación medioambiental del planeta’ . En esta última, que es la más utilizada por los medios, se elige una visión antropocéntrica. De tal forma que parece que la situación del medioambiente también es pésima para el planeta, lejos de ser una verdad objetiva (el planeta puede albergar multitud de medio-ambientes diferentes al actual, manteniendo distintos tipos de vida sobre él).

(6) Sin embargo, a pesar de todo, considero que Al Gore nos envía un mensaje profundo y oculto en su documental: “Soy una persona concienciada, soy una persona que se involucró en la lucha medioambiental. Llegué a lo mas alto del Gobierno del país mas poderoso del mundo y… descubrí que no tenía Poder para cambiar lo importante”. La democracia usamericana perdió el poder en manos de las Corporaciones. Si aceptamos esta interpretación, el documental se apartaría del sentido de “Arte Cavernario” definido por McLuhan.


Via: Rebelion
by Manuel Caminante (Alterzoom)

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domingo, marzo 25, 2007

CLIMATE CHANGE: Se realizaron charlas sobre el cambio climático

Con la participación de integrantes de la coordinación de Medio Ambiente de la Municipalidad de Trelew, se llevó adelante en la mañana del sábado una charla informativa que brindó el doctor Alberto Barlocci, Director de la revista mensual Ciudad Nueva, sobre “Cambio climático y necesidad de un nuevo modelo de desarrollo”.

“Siento un deber como comunicador que debemos hacernos cargo ante la sociedad civil de algunos fenómenos que son importantes para nuestra civilización”, definió el doctor Alberto Berlocci, el motivo de su presencia en Trelew para dictar una serie de charlas sobre el cambio climático.

Agregó que su interés se vio incrementado por la poca repercusión mediática que tuvo y el poco interés que despertó en la dirigencia política, un informe de cambio climático presentado en enero en la Organización de Naciones Unidas, “ahí consideré que podía aportar mi grano de arena”, confesó.

Problema muy serio
Para llegar a esta clasificación, Berlocci evaluó ciertos datos; como los de que los científicos autores del informe mencionado consideran que el 90% del cambio climático se debe a la acción humana, y que los cambios se han acelerado en relación con las proyecciones que habían hecho de hace cinco años atrás. Concretamente, a lo largo del siglo tendremos un aumento de la temperatura entre 1,8 y 4 grados, con consecuencias como la desaparición del 80% de las barreras coralinas del planeta, derretimiento de los hielos de los casquetes polares y nieves de las altas cumbres, volverán a aparecer enfermedades ya desaparecidas como la malaria en Europa y el dengue en América (“Los paraguayos acaban de admitir que la situación del dengue en ese país está fuera de control y en Argentina hacía 50 años que no teníamos casos de dengue”), con 2 grados más de temperatura perderemos entre el 10 y el 30% de las cosechas del planeta, el número de personas con problemas de abastecimiento de agua pasará de 800 a 1.000 millones con dos grados más de temperatura.

Cambios que ya están
Recordó que “ya tenemos veranos más tórridos, huracanes y tornados más frecuentes, inviernos menos fríos con picos de bajas temperaturas sorpresivos y extremos”, pero que igual los hubiéramos tenido “si en los años 50 se habría reducido la emisión de gases responsables de estos efectos, pero con la diferencia que, esos efectos, estarían estabilizados. Sin embargo de los años 50 para acá, hemos aumentado la emisión de esos gases nocivos”.

Barlocci argumentó entonces que “deberemos acostumbrarnos a convivir con esos efectos porque los científicos anunciaron que estos efectos durarán 1.000 años, pero debemos modificar nuestro estilo de vida -para disminuir la contaminación-, cambiando nuestro modelo de desarrollo”.

Otra denuncia que realiza el doctor Barlocci es la de las próximas inversiones de Estados Unidos (720.000 millones de dólares), China (45.000 millones), Rusia que se queja ante la OTAN por la ubicación de una barrera antimisil, Inglaterra que renovará su arsenal nuclear “preparándose para futuras acciones bélicas que muy probablemente tengan como motivo la posesión y utilización de los recursos hídricos”.

Soluciones
“Nuestra idea de desarrollo no está vinculada con el medio ambiente y eso debe cambiar”, exhorta. “Porque es lindo cosechar 90 millones de toneladas de granos, pero no tenemos en cuenta la contaminación que producirán los 4,5 millones de viajes de camiones que la trasladarán a razón de 40 toneladas por viaje. Entonces, ¿por qué no hacerlo con trenes eléctricos? Hay decisiones políticas que deben revertir esta irracionalidad en la que estamos”, expuso.

Enumeró una serie de medidas políticas que se podrían tomar, como colectivos eléctricos, motores a explosión de mayor rendimiento, “¿en vez de gastar 5.000 millones de pesos en descontaminar el Riachuelo no sería mejor construir 100 hospitales de alta complejidad de 50 millones cada uno? Debemos hacer para el futuro como no lo hicieron nuestros abuelos para nosotros”, se quejó.

Para el final dejó una idea que asusta. El Gobierno británico le encargó al economista del Banco Mundial, Nicholas Stern, que haga un estudio del costo del cambio climático. “El panorama que presentó Stern es tétrico porque va a costarnos como la Segunda Guerra Mundial, ya que producirá una merma del PBI global entre el 5 y el 20%, que para nuestro país sería algo similar a la ocurrida en el 2001”, terminó.

miércoles, febrero 14, 2007

Indice de sostenibilidad incorpora criterios de cambio climático

La cuestión del cambio climático está comenzando a preocupar también a los inversores. Por eso, el Grupo FTSE acaba de anunciar que lo introducirá como criterio para la realización de sus índices globales. El plazo para implementar esta nueva medida es de dos años, habiendo fijado como fecha límite enero de 2008.

'FTSE4Good' es el índice de referencia para aquellos inversores interesados en identificar a las compañías más comprometidas con la sostenibilidad y las políticas de RSC. De la misma forma, 'supone el marco ideal para las compañías cotizadas que llevan a cabo prácticas de RSC', agrega el Grupo en un comunicado. Los criterios sobre cambio climático que se considerarán para el índice fueron desarrollados junto a The Climate Group, The Institutional Investors Group on Climate Change, The Carbon Trust, Forum for the Future y the World Wildlife Fund.

Con respecto a este tema, a fines de 2006 Nicholas Stern (ex miembro del Banco Mundial) publicó una investigación del gobierno estadounidense en la que advirtió que si se falla en controlar el cambio climático el mundo podría entrar en una crisis económica similar a la de la Depresión de 1930. El autor definió al cambio climático como "el fracaso más grande del mercado que jamás se haya visto". En este sentido, el FTSE busca ofrecer información detallada sobre qué camino deberían tomar las organizaciones que se proponen jugar un rol constructivo en la sociedad.

martes, febrero 06, 2007

UE: European Union Policy consultation; Sustainable energy

by Eluned Morgan

For renewables to become truly competitive with traditional energy sources the sector requires a quantum leap in levels of investment and research.

Last January, a bitter shiver ran through many homes in western Europe when the Russian firm Gazprom cut off gas supplies to Ukraine. That momentary shiver soon developed into a concerned shiver among politicians across Europe as the recognition dawned that if we were to continue on our current trajectory, over 80 per cent of the EU’s future gas supply was likely to come from this direction. On top of this, 2006 witnessed an increasing awareness of the fact that climate change is affecting our planet more quickly and in more dramatic ways than we hitherto imagined, and that if we are to combat this threat we must surely start by radically changing the way we use and produce energy.

On both counts, renewable energy provides us with solutions. Indeed, with their capability for reducing CO2 emissions and ensuring security of supply, renewables were always to be a vital component of any future energy policy. Yet it is clear that the EU will have to take a quantum leap in terms of its use of renewable energy and undertake a major drive to make it competitive with “traditional” energy sources. Earlier this month the European commission set the ball rolling announcing proposals for a 20 per cent binding target for renewable energy consumption by 2020. A laudable target, despite falling short of the 25 per that the European parliament had called for.

Yet, as ever, the devil is in the detail. As it stands, there is concern that the commission’s proposals may endanger the existing and successful directive on electricity from renewables and may fail to give the heating and cooling sector a much needed European-wide legal framework. We know that the 2001 directive on electricity from renewables has been a successful instrument for their development. Thanks to it, many member states have a much higher share of renewables than could have been imagined five or ten years ago. But to guarantee the continuation of this success there is a case for a new sectoral target for 2020, otherwise we risk watering-down our best tool Eluned Morgan is parliament’s rapporteur on the EU strategy for sustainable, competitive and for promoting renewable energy. Certainly, the consequences of weak or absent sectoral targets can be seen clearly in the biofuel and heating and cooling sector where lack of legislative direction has led to years of stagnation. For this reason there is a patent need to explore further just how the commission justifies its proposal for an overall directive for renewables.

For renewables to become truly competitive with traditional energy sources, the sector requires investment and research. At the moment, the European environment agency estimates that the EU and the governments of its 15 older member states together provide €5.3bn a year in subsidies to renewables. This amounts to just over one-sixth of the total volume of subsidies given annually to the energy sector. Fossil fuel production and consumption receive much greater subsidies than renewables – an estimated €21.7bn. A shift in investment policy is vital – to ensure investment market security and meet the proposed targets. Perhaps most pressing of all is the need to translate EU proposals into action at the national level.

We now have a 20 per cent EU target but targets from individual member states look distant; at the recent energy council meeting only four member states supported the proposed mandatory targets. Time is of the essence. It is crucial that the commission and the parliament put pressure on member states to outline how exactly they intend to reach the 30 per cent cut in carbon emissions by 2020 that is required in order to stop the ice caps from melting. Those resistant to an ambitious approach to renewables would do well to remember that a Europe of clean, efficient and innovative energy supplies will be the economic winner of tomorrow. The Stern report laid this out in no uncertain terms. By reducing our dependence on gas and oil, creating an innovative new European industry with tremendous growth and employment potential and export opportunities, renewables will be vital to ensuring a secure and
prosperous future for Europe.

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