martes, mayo 15, 2007

ESPAÑA: Greenpeace "denuncia" que el Gobierno español no obedece a la Comisión Europea en cuanto a Kioto

La organización ecologista Greenpeace cree que el Gobierno español está eludiendo los compromisos adquiridos en el Protocolo de Kioto. En este sentido, denuncia que en las correcciones efectuadas en el Plan Nacional de Asignación (PNA) de emisiones contaminantes 2008-2012 no se han tenido en cuenta las recomendaciones que impuso la Comisión Europea.

Greenpeace recuerda que el pasado 26 de febrero, el Ejecutivo comunitario exigió que se modificará el PNA español ya que "contraviene la directiva de comercio de derechos de emisión porque no es compatible con las obligaciones de España en el Protocolo de Kioto".

Sin embargo, la organización dice que "buena parte de ellas no han sido tenidas en cuenta en las modificaciones" introducidas en el PNA.

"El Gobierno dice querer luchar contra el cambio climático, pero hace oídos sordos a las recomendaciones europeas", señala Raquel Montón, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace. "La Comisión Europea le recuerda que hay que cumplir Kioto, que no se pueden regalar impunemente derechos de emisión y menos favorecer a las tecnologías más sucias, como el carbón", añade.

Según los ecologistas, la propuesta del Ejecutivo sólo se adecúa a las exigencias de Bruselas en lo que se refiere a la reducción de la cantidad total de derechos de emisión en 420.000 toneladas equivalentes de CO2 al año, en la necesidad de información sobre los nuevos entrantes y en la reducción de la cantidad máxima de derechos de emisión.

Greenpeace se está haciendo un lío. Si la Comisión Europea hace RECOMENDACIONES, entonces es que sus indicaciones no se pueden imponer. Por lo tanto, la expresión "no se han tenido en cuenta las recomendaciones que IMPUSO la Comisión Europea" es absurda y cotradictoria en sus propios términos.


Otro par de asuntos hay que objetar a Greenpeace: esa organización no tiene derecho a criticar "que se favorezca a las tecnologías más sucias, como el carbón", y a la vez estar llevando a cabo una campaña contra las energías limpias en España: la hidroeléctrica y la nuclear.

Entre ambas reúnen el 50% de la cantidad de energía producida en España. La hidroeléctrica está ya al tope de sus posibilidades en España, pero la nuclear podría ampliarse al doble o el triple si de verdad se pretendiera la disminución de CO2, y a la vez se disminuiría la dependencia del chantaje extranjero, tanto del petróleo como de la electricidad importada de Francia y del gas argelino.

Greenpeace es una organización internacional, y por ello sus presiones a un país concreto son sospechosas de favorecer a otros países y a intereses empresariales extranjeros.

En Paz Digital rechazamos también el papel que Greenpeace está jugando a favor del gran capital, al exigir en la práctica la disminución de la producción energética de origen español, con el objetivo del aumento del paro, el encarecimiento de las tarifas energéticas para el consumidor doméstico y a través de ambos factores, la proletarización de los habitantes de España.

Greenpeace tiene que elegir: o favorece al eje franco-alemán y a las multinacionales con su Kioto, o defiende a la gente normal y corriente.


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