miércoles, enero 10, 2007

Capitalismo verde saca ventaja del cambio climático

by Marc Sommer

Cuando el gobernador del estado de California, Arnold Schwarzenegger, sintió dificultades en obtener la mayoría en las elecciones de noviembre, comenzó a ocuparse del calentamiento global para atraer al amplio sector preocupado por las cuestiones ambientales. Finalmente logró la reelección.

Schwarzenegger se juntó con los opositores demócratas para aprobar una ley que exige a California la reducción de sus emisiones de gases invernadero en 80% del nivel actual para el año 2050. Dado que California es la sexta economía mundial, esta ambiciosa decisión y su estatus como principal incubador de tecnologías estimularán una aceleración en las innovaciones en este campo.

El dilema que ha obstruido desde hace tiempo todo progreso en el problema del calentamiento global -¿pueden los imperativos ambientales ser abordados dentro de un sistema económico dirigido a la obtención de ganancias?- puede finalmente abrir el camino a grandes innovaciones ecológicas.

La victoria del Partido Demócrata de noviembre no fue tanto un respaldo a este partido como un rechazo a la oligarquía petrolera que ha bloqueado todo progreso en numerosos aspectos. Como consecuencia, la exigencia por nuevos productos que sirvan para una economía “poscarbono” puede comenzar ahora a desencadenar una fuerte demanda por parte de la industria y los consumidores.

Si las tendencias emergentes se consolidan, la “ecologización” de la economía global será conducida no por los activistas ambientales, sino por algunos de los gigantes empresariales que fueron justamente criticados por su inacción y por los mismos conservadores, que durante largo tiempo han sostenido que las metas ambientales y las realidades económicas eran incompatibles por naturaleza.

“El cambio climático es inevitable y una vez que se sabe que algo es inevitable uno quiere realmente adelantarse a los hechos”, dice Joseph Romm, ex subsecretario de Energía de Estados Unidos, quien predice que para el 2050 todos los sectores de la economía mundial se habrán vuelto “verdes” y que surgirá un nuevo “supersector” enfocado enteramente al desarrollo de tecnologías para la reducción del carbono.

El mejor ejemplo

No hay mejor ejemplo de esta repentina conversión de los antiguos adversarios del ambientalismo que el de Walt-Mart, la mayor empresa mundial de comercio minorista. Luego de una asamblea de accionistas el año pasado el director general, Lee Scott, comprometió a su compañía en la ejecución de una serie de ambiciosas metas ambientales: el incremento en 25% de la eficiencia en el uso de combustibles de los siete mil camiones de Wal-Mart en los próximos tres años y la duplicación de esa eficiencia antes de 10 años; la reducción en 20% de las emisiones de gas invernadero en sus almacenes y centros de distribución en siete años; la reducción en un 25% de desechos sólidos en sus depósitos en los próximos tres años y la oferta de vastas cantidades de productos orgánicos.

“Por su tamaño, ellos están forzando a los fabricantes a ofrecer productos que no dañen el ambiente y que sean energéticamente más eficientes, y se conviertan en la norma industrial”, escribe el consultor Charles Lockwood.

Muchos críticos de Wal-Mart se muestran ahora cautelosos pero esperanzados en que la nueva orientación refleje un verdadero viraje. Carl Pope, director ejecutivo de la ONG Sierra Club, cree que Wal-Mart está asumiendo un sincero compromiso, aunque duda que pueda alcanzar sus metas.

Por otra parte, mediante el transporte de productos orgánicos desde China hacia Estados Unidos y a otros distantes mercados, que es el único medio por el cual Wal-Mart puede mantener bajos sus precios, podría generar más gases invernadero de los que intenta reducir con su nueva política.

Otros poderosos aliados de los ambientalistas son las compañías de seguros, que corren el peligro de ingentes pérdidas si se hacen en realidad las predicciones sobre un cataclismo provocado por el cambio climático. Con su peso político y financiero, las aseguradoras tienen una fuerte influencia sobre los políticos, las empresas y el comportamiento individual. La aseguradora Traveller’s Insurance ha comenzado a bajar las primas para las construcciones que ahorran energía mientras Swiss Re está invirtiendo en nuevas tecnologías solares y Munich Re en energía renovable.

Con su dinamismo y su capacidad para la innovación, el capitalismo verde está fijando su atención en las nuevas oportunidades de mercado con la misma prontitud y avaricia que toda otra empresa redituable. Y esto es precisamente lo que hace previsible que logre sus propósitos.

lanacion.cl

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